Archive for ~.:·:Mangekyou Ramen:·:.~ Un foro dedicado especialmente a todas las parejas yaoi de la serie Naruto aunque tambien hay otros temas de interés como parejas heterosexuales, el manga, música, etc...
Disclaimer: Todos los personajes de la serie-manga Naruto son propiedad de Kishimoto, ninguno de ellos me pertenece a mi, por lo cual, he de agradar que solo los pido prestados para la elaboración de este fic.
Resumen: [Universo Alterno] [Yaoi] Un pequeño sentimiento es el que crece en mí… frágil, suave, gratificante, cálido… e imposible de ser corresponder. ¿Será posible enamorarte de una persona que no puede existir en el mismo mundo que tú?
• Chisai Kimochi • By
Yu-chan
La luz del sol entró a la habitación cuando la enfermera corrió las cortinas, dejando que el resplandor de la mañana cayera sobre el paciente que permanecía recostado sobre aquella cama. El chico que poseía una mirada penetrante y de un color negro, cerró sus ojos de golpe al sentir la luz calar sobre su rostro, como si se tratase de un vampiro se volteó un poco para que aquel resplandor no le lastimara.
—Por qué haces eso tan de repente —preguntó el chico, un poco molesto por aquella acción sin previo aviso.
—Aquí siempre esta oscuro, no te hace mal un poco de luz, Itachi-kun —enunció la chica que se dedicaba a cuidarlo, mirándolo con unos ojos llenos de ternura maternal.
El joven suspiró resignado y miró a un lado suyo, justo ahí se encontraba una cama con las sabanas revueltas, recordó que cierta presencia debía estar en ese lugar. Miró a todos lados buscando a un pequeño niño de ojos y cabello azabache, justo como los suyos propios.
—Sakura-san… —enunció el muchacho y la mujer le dedicó su atención —dónde esta Sasuke.
—¿Te refieres a tu adorable hermanito? —preguntó la mujer y sin esperar una respuesta miró hacia la puerta —hace unos minutos lo vi en el jardín.
—¿Cómo?¿En el jardín?.. —articuló sorprendido —ni siquiera vi cuando salió de aquí, él no puede andar vagando por todos lados —trató de incorporarse en la cama.
—Itachi-kun —la pelirosada lo detuvo antes de que pudiera pararse, haciendo que se recostara de nuevo —recuerda que tu pie izquierdo y tu mano derecha aún siguen enyesadas.
—Pero Sasuke…
—Sasu-chan estará bien, sus heridas no fueron graves y, para un niño estar en un hospital resulta aburrido, déjalo que respiré aire puro, no te preocupes por él.
—¿Sasu-chan? —repitió el chico, arqueando una ceja por el denominativo.
—Hai, Sasu-chan —la chica sonrió y el joven sólo se tocó la frente.
—“Sólo espero que no cause problemas”.
Caminando por los pasillos de aquel lugar, un pequeño azabache de no más de ocho años miraba las distintas puertas que componían ese pasillo extenso.
—¿Dónde estaba la habitación de niisan? —se preguntó sin quitar de vista todos los números que se encontraban sobre las distintas puertas —tendré que preguntarle a una enfermera —se sugirió y prosiguió a caminar, deteniéndose al instante al mirar una puerta abierta.
Por curiosidad y porque quizás cabía la posibilidad de que una enfermera se encontrara allí adentro, decidió echar un vistazo. Asomó la cabeza sin entrar por completo en el cuarto, sus ojos negros se posaron por milésimas de segundos a todo lo que podía apreciar, posándose por fin en la única cama que residía en el lugar, justo ahí, acostado y cobijado por sabanas blancas, un niño de alborotado cabello rubio y de piel canela parecía descansar.
Un niño como él, por fin alguien que no era ni doctor, ni enfermera, mucho menos una persona de la tercera edad, era un ser de aproximadamente su misma edad. Excelente, eso era perfecto, había encontrado la compañía justa en aquel lugar aburrido. Sin pensarlo dos veces, el pequeño azabache se introdujo en el sitio, acercándose al pequeño durmiente, lo miró y sonrió. Memorizó cada detalle que componía al rubio, las marcas en sus mejillas, lo alborotado de su cabello dorado, lo suave de su piel canela… imaginó sus ojos, unos ojos que podrían ser probablemente azules o verdes. Por fin decidió sentarse en la silla que descansaba a un lado de la cama, quiso esperar a que despertara aquel niñito, quería hablar con alguien que no le contara cosas prácticamente aburridas pero, a pesar de haber esperado por horas, aquel niño de apariencia zorruna no parecía despertar ni dar señales de ello. “Quizás esta muy cansado” pensó el azabache y sin nada más que hacer, decidió retirarse de ahí, dedicó una ultima mirada a esa cama, sonrió, convencido de que regresaría mañana.
Su hermano lo recibió con una reprimenda por haberse escapado sin permiso pero sólo fue eso, unas palabras y un aviso de que no lo volvería a hacer. La noche había llegado y pareciera que en aquella habitación las horas eran congeladas por una especie de magia, pues todo parecía transcurrir con una lentitud sorprendente. Esperar hasta mañana era un mártir para un niño, estar en aquel lugar no le apetecía en lo más mínimo, más si recordaba el motivo de su estancia ahí. Se incorporó en su cama y miró a un lado, apreciando el cuerpo yaciente de su hermano que descansaba sin inquietud alguna, el pequeño dejo salir un suspiro y se colocó las sandalias, caminó a hurtadillas hasta llegar a la puerta y salió de ahí.
Los pasillos tan silenciosos como siempre, de día eran tan alumbrados que lastimaban su vista… de noche parecía toda una escena de terror, tragó saliva y se dedicó a deambular un poco mientras el sueño le llegaba y Morfeo decidiera por fin acurrucarlo en sus brazos. Caminó en silencio y llegó hasta la habitación de aquel niño rubio, el único infante que había visto hasta ahora y que esperabas con ansias hablar con él. Miró la puerta y tocó suavemente.
—Baka… —se dijo así mismo —no es posible que este despierto a estas horas.
El pequeño azabache se dio la vuelta y al proponerse retirada escuchó un sonido extraño, como si alguien caminase, los pasos certeros de una persona caminar, volteó y volvió a colocar su mirar sobre la puerta, se acercó un poco.
—¿Estará… despierto ya? —colocó su mano sobre la manija y abrió la puerta lentamente —¿estás despierto? —preguntó con voz baja pero siendo audible.
Sin obtener respuesta se metió dentro de la estancia, todo tranquilo… todo en silencio. Caminó un poco para colocarse frente a la cama y mirar que el niño seguía dormido. Nada, ningún cambio… era como si el rubiecito nunca se hubiera movido desde que lo vio por primera vez.
—¿Nani?.. demo, estoy seguro que el sonido provino de aquí —miró a todos lados y en el suelo encontró algo parecido a un collar, se arrodilló un poco y lo tomó entre sus manos —¿qué es… esto?
—¿Quién… eres?
Escuchó una voz que por poco le hizo pegar un grito. El pequeñito se levantó enseguida con las manos sobre la boca, callando el grito que de ella quería salir y sujetando aun el collar. El azabache miró al dueño de aquella voz, pensando que sería el rubiecito durmiente, sin embargo, sus pensamientos fueron erróneos al vislumbrar una silueta delgada y oscura que reposaba sentada en el marco de la ventana.
—¿Quién… quién eres? —preguntó con actitud valiente pero con el corazón saltándole.
Por minutos hubo solo silencio y Sasuke solo dedicaba su mirar a aquella sombra que no podía llegar a distinguir bien debido a la oscuridad del lugar.
—Doushite… —escuchó de nuevo la voz —por qué preguntas lo mismo que quiero saber.
Aquella persona se levantó de su lugar y se acercó al pequeño, por su parte el niño retrocedía por cada paso que el otro daba hasta que quedó con la espada pegada en la pared. La silueta salió de las sombras y la poca luz de la luna le descubrió la cara, mostrando el rostro de un joven de ojos azules y cabello rubio. Los ojos negros del niño se abrieron de sobremanera, sorprendido por el parecido que ese muchacho tenía con el pequeño que permanecía durmiendo.
—¿Qui-quién… eres tú? —preguntó por segunda vez, sin dejar su asombro de lado.
El chico se acercó hasta quedar tan cerca del pequeño, se arrodilló para estar a su altura, le miraba, curioso, esos cabellos brea y alborotados, esa piel tan blanquizca… alzó su mano y la colocó sobre la mejilla del menor y el niño sólo le seguía mirando.
—Eres… ese niño —enunció el chico y acercó su rostro al pequeño.
Sasuke sintió su corazón saltar, ese chico se acercaba mucho a él.
—¿Quién eres tú? —preguntó insistente, tercera vez que lo hacía.
—Yo… soy…
El azabache espero que terminara su frase, pero el rubio sin atender a ello eliminó la poca distancia que quedaba entre sus labios y los del menor. Era un besó, eso era un besó y el niño abrió sus ojos tanto como pudo… sintiendo los labios suaves de aquel que lo acompañaba en esa noche.
—Yo soy… aquel con quien querías hablar.
Capítulo 1: Un hermoso encuentro.
¿Continuara?
Hola, yo… sin nada que decir y con una historia viejita TxT pero que nunca terminé, espero hacerlo esta vez ^^ claro, si vosotr@s gustan de ella.
Comentarios, sugerencias, criticas constructivas, las atenderé con gusto.
Gracias por leer.
Hasta Otra~
hikari
wow el fic se ve muy interesante
jejeje quiero la conti onegai
la historia esta rara x q un chico mayor
q sasu lo beso???? o.o???
bueno en mi opinion quiero q lo continues
tienes buenas ideas ^^
Nana-Chan
Aaahhh.... 0_0 Increíble estoy piladísima en la historia Yue no sé como lo haces, ¿Será qué Naruto está en coma? ¿Es el padre quién le ha besado o fue Naruto del futuro?Son demasiadas preguntas...
Kyaaa!!! quiero la coninuacióoonn!!!!><
are-ale-ale
kyaa que bello....
pon pronto la conti onegai
qeu estes bien
nos vemos