Archive for ~.:·:Mangekyou Ramen:·:.~ Un foro dedicado especialmente a todas las parejas yaoi de la serie Naruto aunque tambien hay otros temas de interés como parejas heterosexuales, el manga, música, etc...
 


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Fic: Cautivo (HashiramaxMadara)

Mi primer madara ukeado y violado XDDD, s elo merece despues de todo lo que ha hecho!
XDDD


Madara frunció el seño sin darse cuenta, pego su cabeza a la liza pared de piedras que se encontraba de espalda a él. Cerró sus ojos con gran fastidio y trato por una vez de ordenar sus pensamientos sin que la ira e incompetencia explotaran en su mente.

Primero recordaba perfectamente la lucha contra el clan Senju, iban ganando los Uchiha eran más veloces y vivaces que sus contrincantes, recordaba como pateaba cuerpo a cuerpo y dirigía a su clan rumbo a la victoria. De repente hubo en ese baño de sangre  un mal presentimiento y fue cuando volteo para atrás y vio como Hashirama se le abalanzo en sima y lo dejaba inconsciente.

Ahora estaba en una especie de celda o mazmorra, sus muñecas estaban atadas por grilletes negros al igual que sus pies y cuello, el lugar estaba obscuro completamente excepto por pequeños rayos de luz que provenían del exterior de la puerta cerrada, aun con toda la obscuridad podía ver gracias a sus ojos rojos, notaba un lugar sin adorno o algo parecido, donde había cierta humedad en el suelo que de seguro o era agua sino sangre de personas encarceladas antes de él.

¿Cómo le pudo pasar eso? A él al gran Madara Uchiha, encerrado como un perro faldero. Con ira un gruñido salió de sus labios mientras forcejeaba para romper las cadenas que le ataban y le obligaban a permanecer sentado. Estiraba su mano y alaba el grillete para romperlo pero nulo, todo no tenia resultado.

-maldito seas-un hilo de voz ronca salió de su boca estaba espantosamente molesto con todo a su alrededor. Tenía que escapar de ese horrible lugar o ¿lo matarían?, no, de seguro lo torturaran para sacarle preciada información de los Uchiha y después lo mataran.

Para él los Senjus eran escoria, la más sucia escoria que ah pisado la tierra. Imperfecciones humanas capaces de controlar la tierra. Solo eso. Los Uchiha, ellos son la perfección, pueden controlar los elementos  a su antojo, son feroces, fríos incapaces de sentir compasión por el enemigo, sangrientos y feroces. Eso es lo que tiene que ser un guerrero no una delicadeza como son los Senjus.

-¡argg!-otro potente rugido salió de los labios del Uchiha mientras luchaba por zafarse de las cadenas pero lo único que consiguió fueron heridas en los lugares atado por tanta presión y cansancio absoluto. Ahora se daba cuenta que tenia cierto dolor en su cuerpo, de seguro cuando  Hashirama  lo golpeo se divirtió destrozándolo a puñetazos un poco.

Decidió entre tanta lucha relajarse un poco. No sabia cuanto tiempo había pasado hay creía que tal vez medio día, pero se sentía como todo un mes. Los minutos aprecian horas y las horas días, odiaba ese lugar, los grilletes, le putrefacto olor, la incomodidad, la ira, todo, todo. Era su culpa eso le pasaba por estúpido y bajar la guardia. Maldita sea la hora que Hashirama Senju nació.

De repente sin previo aviso un sonido chirriante golpeo los oídos de Madara y este levanto la mirada  estupefacto no había oído nada en toda su "agradable" estadía, parecía  que la puerta se abriera. En efecto la puerta de metal se abrió dejando ver la sombra de una figura lago musculoso, seguido del duro portazo al cerrar la puerta. Todo de nuevo se volvió obscuro y Madara trago saliva y no pudo evitar estar nervioso otra persona estaba ahí y no podía ver nada.

Activo su Sharingan y pudo divisar a un hombre que al parecer buscaba algo por la pared, y un escandilante rayo de luz hiso que sus rojos ojos se cerraran ese hombre había tocado el suiche y un bombillo relampagueo, iluminando todo el lugar.

Rápidamente Madara diviso todo a su lado, lo primero que vio fue su cuerpo no tenia camisa y una leve cortada hacia escena en su estomago. Miro alrededor un lugar en mal estado donde habían ciertos elementos de torturas, como látigos, cuchillos, agujas y demás, eso lo asusto su sospechas se hacían cada vez más severas y por ultimo miro a su cautor y le dirigió una malévola mirada con su Sharingan mas este solo rio por lo bajo

Hay estaba frente a él con sus ojos verdes escarlatas y con su sonrisa todopoderosa, Senju Hashirama, su enemigo a  muerte, su odio, su ira y en ese instante su peor pesadilla. Lo detallo de arriba abajo con desprecio su piel morena bien cuidada, vestido con unos pantalones finos y una camisa de seda blanca con un chaleco negro, debido por el espantoso frio que hacia además de su cabello café que caía dócilmente por su espalda con pocos mechones sobre su frente.

-¿te gusta tu nuevo hogar Uchiha?-dijo con descaro al pelinegro que no hizo más que darle una mirada de ira que irradiaba muerte y odio- con esa miradita me dices mucho, pero será mejor que te acostumbres porque pasaras un largo tiempo aquí-los pasos de ese hombre se oyeron por toda la pequeña habitación, se acercaba al cuerpo de Madara y este no pudo sentir más que un hoyo frio en su estomago.

-aléjate de mi- ordeno con vos ronca pero ya Senju estaba arrodilladlo frente a él con una mirada desafiante y siniestra. ¿Qué pensaría ese hombre?  Se imaginaba toda clase de horribles imágenes que ocurrían en la mente de su cautor- ¡aleja!-su palabra fueron cortadas por una bofetada espantosamente fuerte que rodo su rostro a un lado y la sangre de su boca comenzó a caer de hilos en hilos.

-no estás en posición de darme ordenes putita barata- Madara miro rápidamente a Hashirama con odio y rabia. Como se atrevía a decirle así, "putita barata", los ojos bermellones se tornaron brillantes y una sensación de ardor creció en su pecho, sin darse cuenta se abalanzo contra ese hombre pero las cadenas lo volvieron a tirar la suelo con fuerza, cerro sus ordes con fuerza y soltó un suspiro, no podía hace nada en ese posición-jajá-

El mayor se levanto del suelo y camino hacia una repisa donde yacían los elementos de tortura, el cuerpo de azabache se estremeció al ver como miraba con ánimo los objetos, su corazón palpito inconteniblemente al ver como lo miraba con ansias de herirle.

-¿sabes cómo sacamos información Uchiha?-le pregunto con una gran sonrisa mientras tomaba una especie de navaja y se acercaba lentamente a él con los ojos brillantes y una sonrisa nefasta. Madara no  contesto solo lo miraba como esperando  a que terminara con esa retahíla larga y perezosa- tomamos a nuestros enemigos y los torturamos tanto mental como físicamente.

Se arrodillo por nueva cuenta al lado del Uchiha y este lo miro con cierto temor en sus ojos, temor que para el Senju fue como estar en la gloria, jugó un poco con la navaja filosa en sus manos.  Antes de que Senju se dispusiera  a destrozar a su mayor rival  lo miro un poco para luego lamer sus labios. Detallo la blanca y tersa piel blanca, el cabello largo y negruzco algo desordenado, tal y como siempre se lo llevaba con ese bonito mechón de cabello negro tapando uno de sus ojos, miro el tono grisáceo bajo sus ojos, se notaba que se había desvelado en noches, después observo los músculos perfectos que notaba en su abdomen desnudo. Definitivamente iba a disfrutar ver llorando a su "esclavo".

Madara noto la mirada y le dio tanto asco y repugnancia que lo vieran como si fuera un juguete sexual. Apretó los puños atados y se revolvió impotente en su interior y si el maldito lo cogía, que haría, no podía hacer nada no en esa nefasta situación.

-bien-dijo Senju con voz ronca y deseosa-vamos de paso en paso. Háblame sobre los Uchihas- pregunto con suavidad esperando que el hombre frente a él cooperara pero solo tuvo un largo y ardoroso silencio que le hizo sonreír-lo diré otra vez háblame de tu clan, de sus puntos débiles, de sus tácticas militares, de lo que sea o- una sonrisa descomunal se formo en su rostro y Madara  la aprecio mas guardo silencio.

-mi clan-dijo con parsimonia-¿quieres que traicione  a mi clan?-Madara pensó esas palabras. Su clan. Lo único que le daba vida a su repúgnate vida, lo único que lo motivaba a vivir a ser feliz y ese hombre quería que lo traicionara así por así - ¡vete a la mierda hijo de una puerca!-le grito en la cara y le escupió a los pies, demostrando todo su orgullo Uchiha.

Senju gruño y con la navaja que tenía en su mano le dio una larga y filosa cortada a su esclavo en su estomago, haciendo quejar al otro pero no dijo nada de información. Aquello era el comienzo de uno de los días más espantosos y traumáticos de la vida del Uchiha era el comienzo de su pesadilla.

-entonces, señor Madara-dijo con poco respeto-tendré que sacártela por la fuerza-los ojos esmeraldas brillaron con un destello sanguinario y ansioso por sangre como se divertiría ese largo y delicioso día.



------------------ en algún lugar----------------------

Un joven azabache, de ojos  frívolos, daba salto en salto en diferentes tipos de ramas, colocándose estratégicamente. Su nombre Itachi  Uchiha, era uno de los miembros mas memorables del clan Uchiha, estaba en busca de su maestro y aliado, Madara, hacia varias horas en la que había penetrado en la fortaleza Senju. Escabulléndose entre guardia y guardia sin armas el menor escándalo ni pelear con nadie.

Había sido enviado a esa peligrosa misión de rescatar al líder del clan, debido a que era uno de los mejores y más valientes espías de todo el barrio Uchiha y solo él podía llegar hasta donde estaba su maestro.

El cabello negruzco ondeaba con elegancia sobre su espalda mientras se posicionaba  sobre un árbol y miraba a lo lejos un lugar parecido a un castillo, custodiado por toda clase de guardias y bestias.

Hay debía estar su maestro, tratando de ocultar todo su chacra para pasar desapercibido, dio sigilosos pasos acercándose más  a la guarida y camuflándose para no ser visto. Aquello era peligroso podía sentir el chacra de 326 hombres bien armados y preparados tan solo en la entrada y los alrededores de ese lugar.

-"aguarda Madara-sensei, voy por ti"-sin más hizo un Kage transformándose en un inocente pajarillo y voló hacia el lugar con fin de no ser visto y penetrar aquel lugar con más facilidad, pero no todo están fácil, tenía que encontrar a su maestro en una de las miles de habitaciones de ese recinto.



------------------ en la mazmorra----------------

-igg- Madara retuvo un grito cuando se mejilla fue cortada dejando una herida fresca y llena de sangre la cual goteaba al igual que todas las rajaduras de su piel. Cerro sus ojos y trato de no gritar debido al escozor en todas las cortadas de su cuerpo.

La blanca y perfecta piel blanca, estaba llena de pequeñas cortadas, pequeñas pero abundantes cortadas de las cuales la sangre caía, dando casi un baño de sangre y llenando el suelo de ese liquido.  

El Uchiha luchaba y se revolvía por romper aquellas cadenas que lo ataban y lo obligaban a recibir cada herida y aquel cautor no parecía detenerse ni dar descanso a tanto dolor.

Senju rio con diversión al ver la expresión de dolor y molestia en el rostro del preso, lamio con gula la sangre que caía de su navaja y la coloco a un lado del suelo y miro con deleite al hombre encadenado, tenía un aspecto morbosamente lujurioso. Después de todo cuando puedes ver a un hombre como Madara atado y sumiso ante ti.

-me dirás la información que deseo o pasaremos a ... otra etapa- sonrió con sorna mientras miraba la mirada agobiante pero aun orgullosa del guerrero, definitivamente ese nombre le quedaba perfecto, pocas personas aguantaban tanta tortura sin menos dar un grito o lagrimas pero Madara solo daba pequeños quejidos.

-no-respondió secamente entre jadeo y jadeo como si a través de la respiración de su boca mitigara el dolor, lo cual le ayudaba a permanecer un poco frio y recto, miro los ojos que desaprobaban sus acciones-¿Qué piensas hacerme. Golpearme hasta que te escupa o través la cara?-Senju sonrió nuevamente y estiro su mano para tomar el rostro de Madara y lo ladeo a un lado

El Uchiha arqueo una ceja ante esa acción, se preguntaba cual era la Nueva Etapa de tortura que le aplicaría ese hombre, aunque a decir verdad no tenía mucho miedo que se diga, por supuesto que no, Madara Uchiha no le teme a nada ni a nadie, mucho menos a un imbécil del clan Senju.

Hashirama sonrió y se le ocurrió una nueva idea, una divertida y dolorosa idea, miro la herida en la mejilla de Madara la cual goteaba sangre con lentitud. Madara no se rendía ante la tortura física, entonces tal vez se rindiera ante la humillación.

Con lentitud acerco su rostro a la mejilla herida y el Uchiha lo miro interrogante como esperando una respuesta ante la invasión de espacio personal pero lo que vino ahora fue una sensación totalmente escalofriante y atormentadora.  La lengua de Hashirama lamio la sangre que goteaba de su mejilla, pasando el húmedo musculo por toda su majilla, recogiendo cada muestra de sangre que callera del rostro del encadenado.

El pelinegro palideció y sin poder evitarlo su corazón lato aceleradamente debido al pavor de esa sensación y extrañes. ¡Estaba lamiéndole la cara!.  Como no lo pensó antes la mirada repulsiva que parecía como si se lo comiera con los ojos de arriba abajo. Se revolvió con más fuerza y trato de quitar el rostro para no recibir más lamidas pero su mentón estaba agarrado fuertemente por la mano del su Senju.

-¡vete a lamer al coño de tu madre, marica de porquería!-grito con todas sus fuerzas y trato de patearle pero sus piernas se incapacitaron debido a las cadenas, malditas cadenas que lo inmovilizaban una vez más. La mano de Hashirama se poso en la otra mejilla acariciándola mientras que la otra la lamia con deleite, como si la fresca sangre fuera una especie de manjar-¡no me toques! -volvió a gritar y fue en ese instante cuando ese hombre se separo de su cara y lo miro  frente a frente, los ojos del Uchiha estaban ampliados y su boca entre abierta temblaba por gritar y ofender a aquel que se había burlado de la peor forma de él.

-¿seguro que no me darás información Mada-kun?- le pregunto con los labios impregnados de la sangre ajena y el Uchiha se quedo mudo no supo que decir o que articular para escapar o para evitar lo que sabía que pasaría- mm, no me respondes, bueno yo tomare eso como un no-con descaro la mano del castaño se deslizo desde el pecho hasta las piernas, sin evitar rozar las heridas.

Sonrió con malicia a ver como los ojos estupefactos del azabache  miraban con terror la mano que acariciaba su entre-pierna de arriba abajo, la respiración del Uchiha se acelero peor no de deseo sino de pánico. Se revolvió por milésima vez pero no lograba siquiera mover sus manos un centímetro más para huir de esa sensación propinada.

-no lo hagas Hashirama-pidió, casi rogo, aquello era terrorífico, más que eso, asqueroso, repulsivo. Ser el juguete sexual de otro no era algo que lo disfrutara mucho, no era algo que lo tentara a hacer, prefería ser degollado ah ser violado y por un hombre-¡ten algo de dignidad!-dijo sin saber como detener a la mano que con mas gula tocaba su pierna.

-sabes que es lo que me detendrá-con su otra mano comenzó a acariciar el pecho desnudo, sin pasar por largo los encantadores pezones, los cuales recibieron un duro apretón logrando sacar un quejido de los labios del Uchiha y una risa de los de Hashirama-¿no te gusta puta?-pregunto con descaro mientras seguía pellizcando aquel pedazo de carne-ya te acostumbraras-



-------en  la fortaleza Senju---------

Itachi desvaneció el kage dejando una pequeña cortina de humo, miro a su alrededor no había ni un solo guardia pero no porqué no hubiera no significara de que todo estaba tranquilo, miro a los lados era un largo pasillo lleno de numerosas puertas, activo su fiero Sharingan y diviso cúmulos de chacra de enemigos, tenía que ser inteligente si deseaba llegar hasta su maestro y rescatarlo con éxito.

-¡alto!-Itachi volteo sorprendido ante aquella voz, eran unos 20 soldados dispuesto a destrozarlo, como dijo las cosas no eran tan fáciles, tenía que actuar rápido y evitar que mas personas lo oyeran- dije alto- sin más los guardias s eles lanzaron estratégicamente con espadas y armas, tal vez las cosas no eran como las planeo.



-----------en la mazmorra--------

Un  gemido sonó por todo el recinto cuando la mano de Hashirama se coló entre los pantalones negros del Uchiha, la mano fría tomo al flácido miembro y comenzó a dar un bombeo descomunal haciendo que los ojos rojos se ampliaran de miedo y que comenzara a temblar de miedo a medida que su virilidad era profanada. Mordió sus labios para no gritar de miedo, aquello no era placentero era vergonzoso y destructor.

-eso es puta, disfrútalo-las palabras repulsivas de Hashirama golpeaban su mente y lo hacían sentirse vulnerable,  cosa que nunca la había sentido en toda su vida, era una sensación fría y vergonzosa.

-puta... tu... madre- dijo con dificultad entre jadeos y jadeos, reprimiendo con esmero cada vergonzoso gemido de placer y miedo, era humano, no podía evitar sentir la caricia en ese lugar tan sensible aun si esa caricia le hacia la persona que mas odiaba en este mundo-no me toques-dijo mientras trataba de cerrar sus piernas, aunque le fue imposible por los grilletes

La mano del ojiverde se movía con más rapidez, y sus labios se pegaron al cuello y dio besos y succiones, cada vez más penetrantes y violales.  Cada vez que daba una nueva caricia el cuerpo del azabache temblaba y jadeaba eso lo deleitaba y excitaba a mas, tenía tantas ganas de violar sin descanso  ese cuerpo

-me asegurare que me ruegues y me supliques. Vas a llorar Madara, lloraras como la verdadera golfa que eres-las mejillas del Uchiha sonrojaron no de vergüenza sino de molestia pero se avergonzó y se humillo mil  veces más al haber tenido una erección ya palpable-ves que si lo disfrutas- solo en ese instante Madara pido algo, pidió que cualquier ser en este mundo lo salvara.

Cerro sus ojos mientras su sexo era sacado de sus pantalones y era acariciado con mayor liberad. Su cuello ya húmedo por tantas lamidas era dejado y ahora los besos de Hashirama se concentraban en sus labios.

-ni se te ocurra a besarme-demasiado tarde ya que sus labios fueron apresado a la fuerza, las nauseas invadieron al pobre hombre cuando su boca fue masajeada con fuerza por el otro, la lengua repulsiva se coló en su boca y masajeo su lengua con descaro al mismo tiempo que daba un violento apretón a la punta del miembro del Uchiha-mmm-por fin un triste gemido salió de los labios del portador del Sharingan, allí en ese instante abrió sus ojos y miro el rostro de quien lo besaba parecía estarlo disfrutando,  Madara miro hacia abajo y vio el bulto de los pantalones del Senju volvió a cerrar los ojos y esperar a que el otro terminara de besarlo. No podía hacer mas nada, no podía luchar, solo se cansaría mas, si insultaba o gritaba solo tendría lago peor, entonces solo tenía que esperar a que todo acabe.

Lentamente se separo de los labios inmóviles del Uchiha y se dio cuenta que ya no peleaba con él, estaba hay inmóvil con la cabeza ladeada y sonrojada, con su miembro duro. Se extraño a que no peleara se había rendido, tal vez, si era hacia, sin dudas lo disfrutaría mas, aunque sería un poco más aburrido.

Soltó el miembro endurecido y  ante los ojos penetrantes del Uchiha bajo sus pantalones y saco su miembro totalmente endurecido. Madara lo miro con desprecio y con ganas de matarlo, sonrió otra vez, mientras se masturbaba un poco frente al inmóvil.

-sabes que harás con esto ¿no?-el de ojos rojos lo miro directamente a los ojos, por alguna razón los ojos de Madara eran diferente, tenían frialdad absoluta pero al mismo tiempo mostraban una mezcla de sufrimiento oculto, como si llorara por dentro y aquello solo lo estimulo a seguir.

El Uchiha, suspiro, no pensaba moverse y menos hacer eso, como muestra de frialdad giro su rostro  a un lado de manera despreciativa, pero una nueva bofetada cruzo su rostro. El miembro del Senju se acerco a su rostro y se froto contras sus labios. No pudo evitar temblar y casi vomitar ante eso pero no podía detenerlo, a decir verdad si podía, pero para eso tenía que dar información de su clan y eso nunca lo haría. Estaba en una encrucijada.

-abre la boca-los labios del azabache se abrieron con pereza y apenas unos centímetros abiertos el sexo viril entro a la fuerza en su boca, llenando hasta el último rincón. La mirada de placer de Senju fue bastante relevante-imm, ahora chupa-ordeno y el azabache comenzó a succionar ese pedazo de carne con bastante desanimo, lamio de arriba abajo el largo sexo, sin ganas de continuar todo aquello era  a la fuerza, era asqueroso.

Tenía ganas de morderlo, pero solo ocasionaría otro tipo de tortura así que, debía seguir.  Podía saborear el gusto salado ya margo que dejaba esa virilidad en su boca, algo repugnante para él, para cualquiera. Sentía como su cabeza era tomada por la del otro y la impulsaba para que tragara su sexo con más esmero hasta casi atragantarlo.

El moreno miraba con deleite como su miembro salía de esa húmeda boca para luego volver a entrar lleno, y mojarse en la tibia saliva, la sensación de su sexo cada vez que se frotaba contra aquella delicada lengua o contra la piel sudorosa era alucinante, nada mas deseaba coger a ese precioso ser.

Fue poco para que ese hombre se viniera en su boca, llenándola de ese líquido blanco asqueroso y repulsivo. Los ojos bermellones se  cerraron con asco y su boca llena de ese liquido blanco estuvo a punto de escupir el semen pero su boca fue tomada con fuerza por el ojiverde y presiono la mejillas con una mano y le dijo con voz sádica

-trágatelo-los ojos lóbregos de Madara se abrieron y sin poder evitar aquello el liquido descendió por su garganta dejándole un sabor espantoso y repulsivo-buena puta-la sonrisa sanguinaria de Hashirama se plasmo en sus labios al ver como tragaba su esencia-ahora  viene lo mejor...



--------- en la fortaleza Senju-------

Itachi corría desesperado por todo el lugar su respiración agitada y sus pies adoloridos y cansados cruzaban de puerta en puerta tratando de huir de los guardias ya duplicados en números, miro hacia atrás se aproximaban a él. Lo iban a matar si no hacia algo pronto

Solo quedaba una opción, hacerlo a la fuerza. Sus piernas se detuvieron al mismo tiempo que sus ojos cerraron y un tono rojizo se formo en ellos, se volteo ante los hombres armado y estos al apenas ver sus ojos gritaron casia a unisonido

-¡Sharingan!-los hombres corrieron mientras muchos caían presos de las ilusiones ópticas del subordinado de Madara, cuando el número de soldados descendió volvió a correr en busca de su maestro, esperando conseguirlo para llevárselo de este infierno.

-¡Sensei!-grito con todas sus fuerza, ya no había silencio mas de varios soldados lo habían visto y no tenía tiempo para que jugara ser espía, tenía que buscar a su maestro y irse ya. Podía sentir el chacra de Madara lejos, muy lejos y casi inexistente, eso lo extraño, su maestro siempre mantenía un flujo de chacra considerable nunca débil-maldición- gruño mientras corría mas rápido.



--------- en la mazmorra------

Madara grito con fuerza cuando sin piedad alguna fue penetrado sin la mínima piedad. Seguía atado solo que esta vez sus pantalones habían sido arrancados sin piedad alguna y sus piernas estaban abiertas de manera dolorosa debido a los grilletes. Sus ojos se aguaron pero no lloraron cuando comenzaron las estocadas, apretó los dientes para no gritar pero no lo pudo detener, los gritos se escabullían al igual que la sangre de su entrada.

-mmm- los gemidos asquerosos de Hashirama retumbaban en sus oídos, pero este no se detenía al ver su expresión de dolor y necesidad, sabía que sufría, sabía que le dolía, sabía que en ese instante Madara estaba indefenso en todos los sentidos, ya no podía proteger sus sentimientos con ese marco de frialdad, ya era solo Madara, un hombre temeroso ya asustado de todo.

-¡ahh! Basta-grito al sentir como su entrada era destrozada con ms fuerza y violencia como si deseara verlo sufrir, como si fuera nada mas un objeto de placer-¡yaa!-su entrada se contrajo y sus ojos se ampliaron de dolor y fue  hay cuando Hashirama le sonrió mostrando todo sus dientes y le miro con malicia.

-ahhh un poco mas-las caderas del Senju se movían con más rapidez, dando una sensación descomunal y vergonzosa, cada vez era más rápido, mas profundo más doloroso, más despiadado y no se detuvo hasta que de los ojos del Uchiha una lagrima callo y al igual que resbalo esa lagrima, la esencia del Senju igual.

Lo siguiente  Madara no lo recordaba pues se había desmayado de tanto esfuerzo, de tanto dolor y sufrimiento, no podía mas, sentía que moría, por dentro y por fuera. Lo último que sus agotado sentidos percibieron fueron rudos sonido y que alguien lo cargaba o algo parecido.



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Sus ojos se abrieron lentamente, tenía una sensación abrumadora de cansancio y dolor, estaba en un lugar bastante arreglado, estaba acaso en su casa. Estaba recostado en su cama, tal vez todo había sido un sueño. Madara estuvo  punto de sonreír pero al ver sus heridas vendadas y una punzada en su vientre descubrió que todo era realidad una maldita realidad.

-¿sensei?-una dulce, suave y tierna voz le hizo estremecer, giro su rostro, allí recargado a su cama estaba su alumno, Itachi lo miraba con cierta preocupación y tristeza, podía ver como sus ojos brillaban, ¿había llorado?-¿Cómo te sientes?-fue lo primero que le pregunto y Madara no supo que decir, no sabía responder si bien o mal.

Se sentía mal, muy mal todo su cuerpo dolía, pero eso era lo mínimo en su mente recuerdos obscenos y burlescos se formaban, solo callo y atrapo la sabana con sus manos y la apretó con todas sus fuerzas, tratando en si mitigar la ira y la vergüenza.

-tarde mucho en rescatarte-los ojos negros opacos de Madara miraron a su alumno, ¿lo había rescatado el. Su pequeño Itachi le había salvado?-cuando llegue estabas tirado en el suelo y-la mano suave acaricio aquel mechón que tapaba sus ojos. Madara supo porque la voz de su subordinado se corto- lo siento mucho-sabia que le había pasado, que vergüenza, solo saber que su alumno, sabia aquello era desastroso.

Un silencio abrumador se hizo en la sala. Madara giro su rostro a un lado como si pudiera ocultar su rostro en la cama, trataba de no sentir ese sentimiento de tristeza horrible. Trago saliva y apretó sus labios para no sollozar, estaba triste, destrozado por todo aquello.

los ojos brillantes del joven miraron con cariño a su maestro  y se acerco al rostro de su maestro y con suavidad retiro la lagrima húmeda que caía de sus ojos, lo miro a los ojos y las ordes de su alumno lo miraron con mucha compresión.

-todo estará bien-le susurro mientras se acercaba a él y recargaba su cabeza en su pecho-todo estará bien te lo prometo

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