Archive for ~.:·:Mangekyou Ramen:·:.~ Un foro dedicado especialmente a todas las parejas yaoi de la serie Naruto aunque tambien hay otros temas de interés como parejas heterosexuales, el manga, música, etc...
Muy sad y brutal! XDDD toy mal gente lo se mañana voy a la iglesia por obliacion del Vaticano XDDDDDDDDD
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Fue un momento muy extraño allí estábamos solos tu y yo con la respiración acelerada mirándonos fijamente me di cuenta en ese instante que te sonrojabas no sé si fue por la ira o por vergüenza. No puedo saber cómo llegamos a esta posición tan comprometedora: te tengo arrinconado contra una pared sujeto tus manos por encima de la cabeza con mucha fuerza evitando así que las muevas. Tus carmesíes ojos me ordenan que te suelte, al igual que cuando una serpiente hace sonar su cascabel, tú haces brillar tus ojos. Me niego, no te suelto tus puños y frunces el seño con toda la molestia necesaria para lograr partir mi orgullo en dos.
Me acerque sigilosamente a tu rostro esperando tomar esos deliciosos labios con los que tanto he fantaseado pero tú te distes cuenta de que nuestras distancias se acortaban y me distes un rodillazo en mi estomago. Gruñí y con el impulso de mi cuerpo te pegue mas contras el muro de forma brutal.
No podía aguantarme más en tocarlo, lo deseaba desde la primera vez que lo vi, y ahora que es mío no lo dejare por nada del mundo, aun si eso signifique violarlo.
Retuviste un quejido por mi violencia y me miraste como si fueras cual sicario desarmado, sabía que me deseabas lo peor en ese instante, solté una de tus manos y la agarre con la otra y con mi mano libre toque tus labios, eran suaves y delicados, una boquita pequeña esperando ser mordida por mis dientes. No tuve tiempo de deleitarme contigo pues giraste tu rostro en un gesto de desprecio. Como si me fueras a detener con eso. Al tener tu rostro ladeado tu cuello quedo expuesto solo para mí. Ese precioso azabache de pestañas largas me tentaba sin darse cuenta a tomarlo con deseo.
-aléjate Kisame- me ordenaste con esa deliciosa voz fría tratando de liberarte pero tome tus manos con más fuerza y las apreté hasta oír tronar tus huesos me miraste desafiante como diciéndome "eso es lo mejor que tienes" sonreí y las apreté con más fuerza, podía sentir como tus huesos tronaban cada vez más, tus ojos se entrecerraron y distes un pequeño quejido como un "detente"-arg-
Deje de torturar tus muñecas y me dedique a besar el delicioso cuello, apenas pose mis labios sobre la delicada piel tu gruñiste y te revolviste tratando vanamente de alejarme, solo aumentas mi deseo Itachi-san. Lamí esa delicada piel sabor a miel, la bese y la chupe, era tan dulce, pase mi lengua desde el comienzo del cuello hasta su oreja, suspire sobre ella, te hice estremecer.
Mis besos húmedos te incomodaron y te revolviste con más fuerza. ¡Ja! Y que puedes hacerme Itachi eres un chico frágil, eres delgado y pequeño además que apenas estas superando la adolescencia o mejor dicho la niñez tan solo tienes 15 años. Aunque, eres un hombre poderoso nunca lo eh negado, pero ahora estas débil, débil ante mí.
Tengo la mejor suerte del mundo de que estés herido y que tu chacra este escaso debido a nuestra resiente misión. Es fantástico de que no puedas casi pelear por tu estado de cansancio y aunque tienes el Sharingan... no me engañas Itachi-san se que solo lo puedes activar pero no utilizarlo. Solo lo tienes activado como para intimidarme ¿no?.
-Kisame- gruñiste como una bestia mi nombre estabas airando odio a millón con cada roce que le daba a ese cuelo tan delicado y dulce, seguí con mas fogosidad chupándolo y mordiéndolo sin piedad, lo mordí tan duro que te hice sangrar, clave mis dientes en el como un vampiro sediento de ese liquido carmesin-basta-es gracioso ver como luchas para mantener la calma y no desmoronarte en esta situación tan sucia e intimidante.
Con mi mano libre desabroche la capa negra, solo logre quitar dos o tres botones porque con una fuerza sobrenatural liberaste una de tus manos y me golpeaste justo en la boca rompiéndome la quijada de esa violento manotón, cerré mis ojos ante el dolor pero los abrí inmediatamente cuando me volviste a golpear en el mismo sitio para alejarme, pero no funciono, solo hizo que mi enojo naciera.
Te lance contra el suelo de la habitación que compartimos, caites bocabajo , te lance con tanta fuerza que apuesto que muchos abran oído el golpe de tu cuerpo al chocar contra el frio piso, tu cabeza impacto contra el suelo y de tu frente se formo un lindo moretón de donde cayó un hilo de sangre que repaso todo tu rostro.
Me sorprende no haberte oído quejar puede que te hagas el rudo, ¿te haces el rudo verdad? Qué lindo, si supieras tonto que mientras más difícil te me hagas mas te deseo, mas deseo tocar ese delicioso cuerpo que inspira y brota pasión.
Camine hacia ti y me monte encima de ti, aun estando tu bocabajo, sin siquiera darte tiempo de huir de mi ni pelear. Me senté sobre sus caderas evitando que te levantaras y deslice mis manos por tu espalda y sin delicadeza alguna arranque a capa dejándote solo con una camisa red y unos pantalones negros propios del uniforme de akatsuki.
Al ver que volvías a tratar de luchar, tome tu cabeza y la estampe contra el suelo, lógicamente logre que tu nariz además de lastimar tu preciosa carita de porcelana, me dio tanta risa al ver como la sangre caía de gota en gota de tu rostro, pero tampoco oía un quejido o algo que me rectificara que te había lastimado o te había hecho sufrir y eso me volvió a molestar.
Agarre el cuello de la camisa y lo ale hasta estirarlo lo suficiente como para dejar tus hombros expuesto y lo baje hasta tus antebrazos, haciendo en si una especie de atadura. Sonreí. Comencé a besar y a lamer el cuello y los deliciosos hombros, mientras con mis dedos acariciaban los costados haciéndote temblar horrores. ¿Tiemblas? Valla que rápido se fue esa rudeza que me mostrabas hace poco. De besos pase a mordidas, clavando mis filosos dientes en tus hombros desgarrando la delicada piel y chupando ese delicioso liquido rojo con fuerza y tú te quejaste bastante adolorido
-ughh-la forma tan linda en la que cerastes tus ojos bermellones y como abriste esa boquita para quejarte, la expresión de dolor y desespero... Dios que excitante, definitivamente eres un hombre hermoso Itachi Uchiha, solo tú eres capaz de hacerme fantasear en las noches con tu pacifica imagen.
-¿Qué paso con el chico rudo? ¿tan rápido se fue?-le pregunte con gracia la ver como se desesperaba por huir de mi, pues movía bruscamente sus piernas y trataba de zafarse de la molesta camisa que ataba sus brazos. Estando bocabajo te era imposible patearme o herirme, dios mío los dioses me habían entregado el espécimen humano mas delicioso en bandeja de plata.
-¡quítate!-eso, eso me gusta, eso es lo que deseo con tanto desespero, quiero verte sin esa mascara de frialdad sobre ti, quiero oírte suplicar, que me ruegues que no te toque, llora, deseo que llores solo para mi, verte destrozado, tengo tantas ganas de romper ese rostro frio e inexpresivo y volverlo en un que solloza y súplica piedad como un niño indefenso.
Ese gritito de miedo o de dolor que dio, logro hacerme tener una erección, con tan solo un grito me excitaba, como sería lo demás, estoy seguro que lo disfrutare como ninguno. Me miraste con tus hermosos ojos rojos como pidiéndome que acabara ese horrible juego.
-sabes que no me detendré, tus patéticas suplicas no evitaran que me coja tu hermoso culo... ramera-aquello ultimo se escapo de mis labios, ni se porque lo dije. Es decir, Itachi era un hombre serio, demasiado que nunca se le insinuaba a nadie ni nada por el estilo ¿Por qué decirle ramera? Pues tal vez porque simplemente quiero destrozarte aun más.
Creo que mis palabras te asieron sentir mal, pues me miraste de una forma tan, tan triste, tus ojitos melancólicos me miraron algo impresionado y susurraste mi nombre con suavidad, pude oír como cada silba repasaba tu cavidad bucal, como si fuera un hermoso coro de ángeles.
-Kisame-imagino todo lo que pensaras, tantas ideas pensaras por tu mente, te preguntaras ¿Por qué te hago todo esto? Debe de ser difícil de descifrar, lo imagino, y sabes... es mejor que no lo descifres, pues mi razón es bastante fría y sobria, tan repulsiva que creo que te doler como una punzada en el corazón.
Lo entiendo, te entiendo mi pobre Itachi, se el motivo de tu tristeza. Yo eh sido tu único amigo, tu único compañero y aliado. Soy el único con quien tú te has abierto me as confiado secretos, hemos bromeado juntos, hemos hecho tantas travesías, tantas aventuras, entre los dos se ha formado una hermosa amistad. Bueno o eso crees tu...
Has confiado en mí como si fuera un hermano o más, me has mirado a veces con cierto cariño fraternal, has compartido tu comida y agua junto a mí. Pero cuando todo esto termine dudo mucho que ese amor inocente prevalezca, pues al terminar esto seré tu peor enemigo, el ser la que tu mas odiaras, porque pienso robarte tu inocencia a la fuerza y no pienso detenerme al destrozar tu cuerpo. Todo por deseo carnal.
Comienzo a deslizar mi mano por tu pecho casi desnudo y apretó tus pezones como si fueran lo mas deseoso del mundo, lo hago con tanta intensidad que en menos de un minuto ya están duros y arqueados para mi disfrute, pero lástima es que estas bocabajo y no puedo ver tu cuerpo como lo deseo tanto.
Pero eso se arregla fácilmente. De un fuerte movimiento te deje bocarriba y fue en ese instante cuando nuestros rostros estuvieron de frente que mire tus ordes: el rojo en ellas nunca había sido tan fuerte pero al mismo tiempo ocultaban toda esa tristeza y vergüenza que alguien puede sentir cuando abusan de tu cuerpo.
-k-Kisame-tartamudeaste mi nombre y vi ahora ya no un asesino frio y destructivo sino un niñito asustado y petrificado lleno de terror por lo que le puedan hacer. Dios. Esto están fantástico tan cruel y sádico-n-no lo hagas-las pestañas que tanto adoro hacían remarcar la bella obra de esos ojos rojos ya lóbregos por esta sufrimiento que te estoy causando.
-cállate puta-le dije con sorna y sin piedad devore sus labios con tanta fuerza que le fue imposible romper el beso. Mordí aquellos deliciosos labios rosados, sentí más sangre caer de su boca, sangre húmeda y deliciosa. Ese sabor metálico tan excitante, parecía ser un afrodisiaco que me tentaba a buscar más.
Trato una y otra vez de romper el beso mientras se revolvía bajo mi, movía sus piernas con fuerzas para evitar ser tocado más o para golpearme y alejarme de su cuerpo, pero todo es en vano.
El beso era brusco y duro, Itachi luchaba por apartar su boca de la mía pero no podía. la respiraciones de ambos era agitada, pero poco a poco me di cuenta que tu casi no respirabas, entendí que te estaba dejando sin aire y me separe de tus labios, dejándote dar una gran bocanada de aire mientras yo me mareaba de tanto ver tu imagen
Sin piedad alguna me separe de su boca ya los labios rosados están teñidos de rojo, rojo de sangre, heridos al igual que su cuerpo. Respire agitado, aquel beso me quito el aire al igual que el pobre Uchiha que luchaba por retomar su respiración normal.
Reí un poco y él me vio molesto al oírme. Quite mi capa con lentitud freten a esos pozos carmesíes que me seguían en cada movimiento, la capa cayo y después mi camisa tubo el mismo futuro, para acelerar las cosas un poco afloje mis pantalones quitando el botón que los unía.
Al bajar levemente mis pantalones tu rostro tubo una expresión de puro miedo, sabía que yo no me iba a detener ante nada ni nadie. Ahora, creo que hare las cosas mas lentas, para disfrutar un poco mas de todo esto. Torturare un poco ese cuerpecito de dios que posee ese chico.
-N-no-su voz adquirió un tono temeroso cuando bajaba sus pantalones con lentitud, deleitándome con cada tramo de piel expuesta. Lamí mis labios cuando arranque esa prenda sin que tu pudieras hacer nada. Mire esas perfectas piernas, largas y delgadas justo como me gustan-maldito-soltó como un pequeño cuando le niegan su helado.
Deslice mis dedos por sus muslos, tan sedosa la piel blanca. Mis manos llegaron a sus entrepiernas y el dio un bote, no me decidí en lo mínimo a detenerme mientras seguía repasando sus piernas con mis dedos, lo que le ocasionaba escalofríos y jadeos, que no podía evitar salir de su boca.
-¿desde cuándo un Uchiha jadea como una perra?-dije con fin de humillarlo más y lo logre pues el giro su rostro a un lado para escapara de mi mirada furtiva o mis ojos vacilantes, lamí mis labios.
Me acerque sus piernas y bese la entrepierna, el dio un temblor violento al tener mi rostro tan cerca de un lugar erógeno como ese. Aquello me tentó a seguir con mas perversidad, lamí la zona con mas deseo, deslizando mi lengua de arriba abajo
-Kisame, basta, basta-esta vez su voz sonó con tanto pánico parecía como si en realidad estuviera sufriendo como nunca por mis acciones, yo reí y reí. Puede que en este instante mi mente ya allá dado viaje a los rincones más perversos de mi alma.
Sé que lo que hago está mal, pero no me puedo detener.
Mis manos acariciaron tus caderas y con perversidad mortal quite la ropa interior, la baje con lentitud la baje con suavidad, como si la vida se me fuera en ello. Lamí mis labios y mi corazón acelero al ver como en cámara lenta, su virilidad quedaba expuesta solo para mi gozo. Aunque no estaba excitado, no dejaba de ser una tentación infernal.
Su cuerpo tembló mas y vi como su cara palideció, está asustado tanto como yo me lo imagino, tiene todo el derecho de estarlo desde cuando uno es ultrajado de esta manera tan espeluznante.
Creo que el nunca se imagino que le harían algo como esto, recordando que Itachi es ególatra en toda su naturaleza, se cree como si fuera lo mas importante y central del mundo, aunque en si no presume debido a su silencio, las miradas que da o las acciones incluido su frialdad hacen ver ese carácter.
-eres un maldito-rugió mientras sus ojo se centraban en el techo no deseaba mirarme-te juro que pagaras-en ese minuto después de pronunciar esas palabritas, su ojos se cerraron y apretó los dientes, me pregunto ¿Qué habrá pasado por su mente en ese momento? ¿Qué piensas mi dulce Itachi?
Ignore mi pensamiento y ahora me concentre en mis deseos. Mi mano se movió con vigorosidad desde el comienzo de sus piernas hasta su miembro y con dureza lo apreté el dio un grito. Eso esta mal, no puede gritar, me descubrirán, si la gente nos llega a oír si los akatsukis nos oyen...
Lo único que hice, fue lo más estúpido, le abofetee con violencia el rostro haciendo que se golpeara contra el suelo y más sangre de su boca callera, arranque un pedazo de tela de sus propios pantalones y con ella vende su boca. Fue algo rápido no pudo siquiera moverse o tratar de oponerse, creo que mi golpe lo sometió.
-mm-aquello de seguro fue una maldición o un insulto, pero retenido por la venda, jaja, ahora como gritaras, como te defenderás, no puedes.
Volví a apretar su miembro y el grito pero la venda retuvo el grito y se desespero ante eso, me divierto tanto, lo retorné a apretar, sabía que eso le dolía debido a que no tenia erección, me reí mas y volví a tocarlo más. El se revolvió bajo mí.
Decidí ser un poco gentil, lo masturbe esta vez con suavidad, deslizando mi mano de arriba abajo, su sex tubo un aspecto más apetecible sin duda se volvió una visión interesante y deliciosa ,logre endurecerlo tal y como quería, mi mano apretaba, estrujaba y masajeaba aquel pedazo de carne dura hasta lograr que el pelinegro gimiera hasta casi asfixiarse
-ammm... mmm... ¡imm!-al parecer lo estaba disfrutando mucho, después de todo el placer es placer, no puedes hacer anda en contra de eso Itachi, solo ¿no podrías dejarte llevar y dejar d pelear tanto?
Su rostro ya rojo tubo una tonalidad más intensa debido a la excitación. Pero si por un lado disfrutaba era lógico que por el otro está totalmente asustado y traumado por todo esto, se que pele consigo mismo para mantenerse recto y frio como siempre lo ah tratado de ser.
Al darme cuenta de esto un deseo sádico y despiadado en mi corazón se formo, ahora el gusto de humillarlo creció y de una vez le masturbe con mas fuerza, sobando su sexo y calentándolo ante cada movimiento que generaba calor y gusto. El arqueo un poco su espalda y jadeo mucho mas, parecía que de verdad lo disfrutaba como nunca y eso me satisfacía al máximo.
Su cejas se curvaron debido a la sensación y su boca trataba de romper la mordaza peor no lo lograba, sus piernas ya no se peleaban para golpearme ni alejarme es mas se habían quedado levemente abiertas y quietas, su estomago se contraía por momentos como si estuviera a punto de llegar al orgasmo, su piel sudaba, su mirada tenía un destello brillante y perdido, el cabello negro se humedecía a causa del sudor y se pegaba a su rostro de porcelana ya rojo y brillante.
-eres tan repulsivamente hermoso-dije al mismo tiempo que apretaba sus maltratado pezones y eso le dio mas placer pues la respiración aumento con notoriedad, ahora parecía que lo disfrutaba plenamente no había nada de mortificación en su rostro, haci que mucho menos pensé en detenerme.
Mas rápido, más duro, mas fuerte. Era lo que leía en sus ojos en sus chillidos amortiguados y se lo daba cada vez mas, movía mi mano rápido y lento, pero me enfocaba mas en apretar su miembro y frotar la punta de este donde al parecer el disfrutaba mas.
En un momento de gloria total yo apreté su sexo con fuerza y malicia y fue cuando su esencia se expulso con mucha fuerza, era muy viril por lo que veo, su pecho y estomago se mancharon de semen, dejándolo sucio y deseoso.
-¡ammm!-fue lo único que salió de su boca al llegar a ese glorioso orgasmo, la manera tan delicada que dejo que sus ojos se cerraran para poder tomar respiraciones agitadas, la forma tan dulce en la que posteriormente las ordes rojas me miraron, ese mirada avergonzada y llena de humillación por haber disfrutado una violación.
Sus mejillas se ruborizaron llenas de timidez y sin dudar a duda como lado su cabeza para que no lo mirara, podía sentir mi corazón a punto de estallar al ver esa faceta tan débil de Itachi-san. Solo ver los ojitos rojos con ese brillo melancólico me hace enloquecer!
No podía mas, ya o podía detenerme y anda lo haría.
Saque mi miembro ya demasiado duro como para seguir aguantando, me dolía un poco la necesidad de atención en el era urgente y necesaria, me sentía punto de explotar no solo eso si no que mi corazón estuvo galopando cada segundo desde que lo toque, solo ver esa imagen tan excitante y embriagante aquello tan prohibido.
Lo voltee por nueva cuenta, dejando su cabeza pegada contra el suelo, levante su cadera agarrándola con ambas manso fuertemente, sus ojos se ampliaron y me miraron con pánico, pánico puro en esa mirada, no hay ningún frio Itachi solo pánico y terror.
-va a dolerte perra-el deseo, el mortal deseo y la fantasía no me daba más. No media mis palabras no sabía que pensar solo seguí mi instinto animal que llevo por dentro. Su trasero se veía también en esa posición si bien muchas veces, como por el ejemplo cuando me lo comía con los ojos al caminar, la manera como movía sus caderas, como se agachaba para recoger un kunai, etc.
Pero esto era nuevo, esto es... insólito, fantástico y alucínate. Apreté sus nalgas con tanta fuerza que mis uñas se encajaron en su piel y la sangre callo lentamente de ellas ante eso el grito y nuevamente trato de luchar pero por favor ya no podía hacer nada, todo era en vano lo único que lograría era que le doliera mas.
-es el momento de tomar lo que por derecho me perteneces-sus ojos me miraban confundido y adolorido por mi garras que le herían-sabes que es cierto, me perteneces-oí como trato de hablas pero cada una de sus quejas o suplicas se ahogaron en la tela que cubría sus labios-siempre te eh protegido, siempre eh estado detrás de ti, siempre eh hecho cada orden que tu me has dado ¿alguna vez me has dicho gracias? Nunca Uchiha-tembló y sus ojos se humedecían, aunque todo lo que le decía en si no era sola la rozan por la que lo violaba sino una pequeña parte-esta vez Itachi-apreté con más fuerza su trasero y vi como retuvo sus lagrimas-yo doy las ordenes-
Sin previo aviso, sin siquiera una advertencia, mi miembro lo coloque en su entrada y entre en el con toda mi bestialidad resentida en mi cuerpo, no me moleste en prepararle, no quería que lo disfrutara ahora quiera que sufriera. Lo que sentí yo fue un placer colosal, como si mi miembro fuera acariciado por dioses, su estrechez era embriagante, me tocaba y apretaba todo, tan caliente y húmedo. Que delicia
Pero el pobre Itachi solo dio un grito de dolor mortal. La expresión de agonía que su rostro formo fue un dulce delicado que acompaño a mi penetración. Su entrada obviamente sangro a mares, sabía que le había rosto en algún lugar y no me importaba solo me movía con más fuerza y con cierta ira.
-¡amm!-grito y sus lagrimas cayeron no pudo mas retenerlas y mucho menos cuando las estocadas comenzaron, ya no podía detener mi bestialidad ni mi brutalidad. Solo tenía que aguantar toda esta larga sesión de tortura.
Mis caderas se movían con fuerza asegurándome de sacar y meterlo todo hasta el rincón mas lejano de el, todo el lo tocaba y lastimaba. Mejor que en mis mas sádicas fantasías donde lo torturaba como si fuera un muñeco de vudú al que mis garras clavadas.
Lo morid y arañe, lo golee e insulte hasta hartarme y cada lagrimas y cada sollozo quedaba, me tentaba a seguir con mas esmero, solo quería hacerlo sufrir, solo quería verlo mal, quería ser mas fuerte que el mas malo, mas sádico, mas todo.
-mierda-gruñí al sentir mi orgasmo cerca y rápidamente termine dentro de el.
No sabría como describir el placer la locura y lo enfermizo de este placer tan brutal, cada vez que lo penetraba el se contraía y estrujaba mi miembro en su interior lo cual aceleraba mi orgasmo y pronto me hizo acabar dejando como resultado un Itachi destrozado y adolorido, lleno de sangre y semen.
Sus ojos aun lloraban y lo menos que pude hace por el, claro después de haberme recuperado del cansancio fue levantar su cuerpo del piso y vestirlo con nueva ropa limpia. Lo tome en brazos y lo lleve a la cama hay coloque la ropa limpian a un lado debido a que busque una toalla para limpiar los resto de sangre.
Lo desate y desvende sus labios, pero él no huyo ni grito, solo temblaba descomunalmente y lloraba en silencio. Dejo que yo lo vistiera y limpiara, no se movió ni un centímetro y tampoco me miro ni yo le pude ver los ojos a él.
Ya vestido el pelinegro, no supe que hacer, el seguía inmóvil en la cama donde la almohada ya estaba llena de lagrimas. Suspire y lentamente me retire de ese lugar, no era valiente como para dirigirle la palabra si se que suena raro pero después de todo esto no tengo valor, me eh vuelto a sentir intimidado con él.
Es más tengo miedo de su venganza, tengo miedo del día de mañana, no se que pasara con migo. Pero lo espero, en sí sé que me lo merezco...
:Allessa::
lo e vuelto a leer este fic me trauma sabes deveras me trauma
sabes tengo obsecion por el kisaita o.o si te lo juero has otrao asi de sado XDD para traumarme mas