Archive for ~.:·:Mangekyou Ramen:·:.~ Un foro dedicado especialmente a todas las parejas yaoi de la serie Naruto aunque tambien hay otros temas de interés como parejas heterosexuales, el manga, música, etc...
 


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Loca_cool

(T) Pequeño Angel (MADAPEIN y PEINITA)

Simplemente cerro sus ojos y suspiro, las leves gotas de sudor resbalaban por su morena piel, el calor asfixiante que ocasionaba estar entre los brazos de aquel malévolo hombre lo enloquecía, no solo por la sensación de calor, sino por la humillación...



Pein yacía recostado en una mullida cama matrimonial, bastante hermosa y se notaba costosa, un cubrecama de color lila estaba tirado en el suelo y solo se notaban las delicadas sabanas blancas que acompañaban la lujuria que pronto se desataría en aquella habitación.



Un hombre de cabellos naranjas bastantes alborotados y unos pircing que adornaban su rostro, mantenía su mirada fría y seria a un punto inexistente del techo, su cuerpo desnudo, dejando notar sus músculos y cicatrices, cada parte de su ser era presenciada por otra persona, una persona que en esos instantes dominaba a su antojo al "líder" de Akatsuki.



Ese hombre era el único sobre la paz de la tierra que era capaz de dominar a Pein, un ser de cabellos negros y largos, tan negros como las plumas de los cuervos, algo alborotados con un largo mechón que tapaba uno de sus ojos, de piel blanca como la porcelana, ojos rojos como la sangre, músculos fuertes como mármol y sonrisa sádica como la de Satanas.



Madara Uchiha, sé divertía segundo a segundo lamiendo la piel del pelinaranja, recorriendo sus labios por aquel torso, saboreando el sudor que hacia brillar la piel del dominado, que parecía como si no estuviera pasando nada, pues no se movía, no gemía, no suspiraba, solo miraba fijamente el techo.



-te haces el difícil... eso me gusta- murmuro el malévolo hombre mientras daba fuertes lametones a unos de los pezones del otro, dejándolo en cuestion de segundos totalmente húmedo y endurecido.



Pero solo Pein dio un repentino parpadeo, mas nada, ni un suspiro ni un jadeo. Es que así era siempre, Madara entraba en la habitación de Pein sin permiso, le daba alguna charla sobre que hacer en Akatsuki, claro una simple excusa para comenzar a dar pasos a lo que realmente desea hacer, entonces cuando Pein bajaba la guardia el Uchiha le tomaba de los brazos y lo lanzaba a la cama como tantas beses lo habia hecho antes.



El de piel morena se molestaba y trataba de pelear, pero al final sé rendía ¿por que? Por algo muy sencillo, Madara, era Madara, él era su líder, su verdadero jefe, y Pein era mas que subordinado a los placeres del otro. No podia hacer nada, pero eso no significaba que se comportara como la puta que el azabache deseaba.



Un suspiro suave y lento, pausado, como si fuera casi eterno y finito, salio de los labios de Pein que apenas unos centímetros se abrieron, esto paso cuando ese hombre comenzaba a masajear su  miembro, hasta causarle una erección debido a las brutales frotaciones y sacudidas.



-ja-el de ojos rojos- formo una divertida sonrisa cuando miro el rostro o la acción del otro, algo casi imperceptible pero visible para los ojos del seme, que con gracia comenzaba a mover mas rápido su mano alrededor de toda la extensión hasta casi hacer  que el otro diera un jadeo.

Pein estaba algo harto y "cansado" de aquello, sus ojos entrecerrados, como desearía tomar un descanso o una ducha en ese instante. Si el sabia, ¿cómo alguien puede estar pensando en ducharse o en dormir cuando un tipo le esta prácticamente violando?. Lo que ocurría es que aquellas escenas de pasión, desde hacia casi 6 años, en los que Madara no paraba de hacerlo su juguete.



-"juguete"-pensó en ese momento, mientras sentia ese placer que siquiera le estaba atormentando, todo para el parecía tan normal y simple, pero es ese acto tan vació, tan indiferente que era el sexo, Pein no podia evitar ocultar de el mismo su vergüenza, su humillación-"¿cómo pude llegar a ser esto?-se pregunto así mismo cuando finalmente Madara soltó su miembro-"¿cómo pude dejarme convertirá en el juguete de un demonio?"-en esos instantes, cuando Pein sé hacia aquellas preguntas sus ojos se humedecían, si, le daban ganas de llorar, pero no lo hacia, no frente a Madara.



-has lo que mejor sabes hacer-hablo de manera cruel el azabache y el pelinaranja entendió, dio un suspiro con pesadez, se levanto de su cama y se acomodo entre las piernas de Madara que ahora se habia sentado.



Pein cerro los ojos y comenzó a hacer aquello pedido, un poco de sexo oral, ¿mas humillación le podrían dar?. El moreno comenzó a lamer toda aquella extensión sin ánimos, solo hacia aquélla molestosa tarea, lamiendo de arriba abajo, los lados al mismo tiempo que masturbaba el duro pené, su mano se movía con lentitud, causando placer al otro y más cuando la lengua del pelinaranja daba lamidas a la punta.



Cuando lleno de saliva aquella hombría tomo valor y la trago entera, metiendosela totalmente en la boca y centímetro a milímetro en la cual el sexo entraba en su cavidad bucal, lograban que Madara temblara un poco de éxtasis y que un gemido casi inaudible saliera de la boca del otro.



Comenzó a chupar, sacando y metiendo esa dureza de su boca, masajeándola con los labios dulces, llenándola de la tibia y húmeda saliva, metiendosela hasta el fondo de su garganta, tratando de no ahogarse, aumentando el ritmo a medida que el tiempo pasaba, dando leves soplidos a la punta, logrando estremecer al otro.



El mayor suspira y respiraba profundamente mientras que Pein le daba sexo oral, ver a ese ser que se mostraba siempre frio e inexpresivamente cruel, haciendo algo tan impúdico como eso lo llenaba de goce, verlo lleno de sudor, con sus mejillas algo sonrojadas, tal vez por el calor, el esfuerzo o por la vergüenza, verlo desnudo y vulnerable, sumiso ante el, era simplemente fantástico.



-suficiente-sin motivo Madara detuvo sus caricias, haciendo que el pelinaranja que aun conservaba la erección de Madara en sus labios abriera sus ojos grisáceos y se conectaron con los rojos, como pidiendo una explicación, pero lógicamente no la iba a obtener y simplemente alejo su rostro de las caderas del otro.



El mayor lo empujo bocabajo a la cama y separo sus piernas con fuerzas, Pein ni siquiera se inmuto, solo dejo recorrer un escalofrió al saber lo que le iban a hacer y lo bien que se sentia la futura penetración. Sintió como unos besos eran impregnados en su cuello al igual que varias y rudas mordidas, dejando marcas rojas y algo moradas alrededor de su cuello, se ruborizo un poco al pensar que le diría a sus supuesto subordinados cuando lo vieran.



-abre mas las piernas-le ordeno con voz sádica, como tal violador, Pein sin poder evitar analizo esa voz, tan ronca y gruesa, parecía como si las palabras fueran raspadas a medida que pasaban por la garganta de el, tenia un tinte malévolo y burlón, se burlaba de el-ahora-ordeno y el sumiso obedeció, no podia negarse.



El Uchiha rió, tomando su sexo y acariciando la indefensa entrada del otro, no solo eso, además que quiso satisfacerse un poco mas, masturbándose y frotándose contra las entrepiernas del "líder", tomando ambos sexos, juntándolos y frotándose entre si



-ah-ambos gimieron con suavidad, el mayor rió mas fuerte, como si le estuviera echando en sima a Pein lo débil y estúpido que era, lo pequeño e patético que era frente a el. Para Madara, Pein era mas que su juguete, no era su zorra, por que nunca le pagaba por su servicio o atenciones, simplemente un juguete sexual para satisfacción



Entonces, Madara metió todo su miembro en el interior del pelinaranja, no le importo prepararlo o lubricarlo, no le importaba lastimarlo o darle placer alguno, después de todo solo le importaba saciarse con ese cuerpo, solo quería sentirse como siempre se sentia cuando domaba a Pein, poderoso...



-imm-sin poder evitarlo el pelinaranja dejo escapar un quejido  o un gruñido, le dolió mucho, fue algo muy doloroso, como si millones de agujas impregnaran y  cortaran su interior, cerro sus ojos incomodo y se revolvió un poco bajo del mas viejo, buscando de una forma no sentir tanta incomodidad.



El otro ya comenzaba a moverse con lentitud en la entrada de Pein, sacando y metiendo fuertemente su miembro, deleitándose con esa sensación de estrechez y calor inmenso que le causaba el interior de su uke. Entrando hasta el fondo de este, llegando hasta el rincón más lejano de Pein.



-ahh-simplemente el pelinaranja ladeo y  escondió su cabeza en la almohada blanca en la que reposaba su cabeza, sé sintió mas humillado cuando poco a poco comenzaba sentir placer, aun cuando su entrada sangraba por las embestidas.



Tembló un poco, cuando Madara entraba y salio cada vez mas fuerte en su interior, mordió sus labios, para detener los gemidos y quejidos, nunca le gustaba que el azabache le mirara gemir y menos quejarse, siempre conservaba algo de "orgullo", si era que todavia le quedaba un poco.



Paso un rato, unos treinta minutos si acaso, cuando Madara acabo en el, llenando su interior de aquel espeso semen, rociándolo como si fuera ácido sobre su entrada. Sintió algo de ardor, debido a que ese liquido salado golpeaba sus heridas, lo suficientemente doloroso para quejarse.



-suficiente por hoy-suspiro el seme mientras se levantaba saliendo rápidamente del interior de Pein y vistiéndose como si nada hubiera ocurrido, dejando al otro insatisfecho por que no habia alcanzado el orgasmo, no le importaba como dijo antes a Madara solo le interesaba satisfacerse.



Pein seguía aun en la misma posición cuando el viejo comenzaba a vestirse con rapidez, suspiro. Se levanto adolorido de su cama y le imito buscando su ropa, vistiéndose con algo de incomodidad, el sonrojo y el sudor comenzaban a desaparecer, ya se habia calmado, estaba insatisfecho con muchas ganas de tener sexo, después de todo, Madara no era un semental que se diga.



-espero que la próxima vez seas mas efusivo-se quejo el otro y Pein le dirigió una mirada llena de ira-no es algo placentero tenerte inmóvil en la cama-formo una sonrisa sádica cuando dio esas ultimas palabras, le divertía mucho reprocharle en la cara a Pein o recordarle los hechos anteriores.



-cállate y vete de una maldita vez, simplemente te doy permiso para que me toques no para que goces un carnaval con migo-escupido con ira, tratando de arreglar un poco sus vestimentas.



-es cierto, solo eres un juguete mío, solo uno mas, decirte puta, seria un honor para ti-dijo con voz ronca dirigiéndole una mirada llena de burla y superioridad, la cual se conecto con el Riennagan el cual comenzaba a dar destellos satánicos, llenos de ira y vergüenza





Pein no hablo, tal vez por que sabia que lo que saldría de sus labios serian gritos y maldiciones, debido al odio, vergüenza, humillación y cólera. O tal vez no hablo por que de sus labios lo que podría salir era un sollozo, por que sentia tristeza, mucha tristeza, solo oír esas palabras, le dolían hasta el fondo de su ser, golpeando y taladrando su alma.





*****





Madara ya se habia ido y Pein estaba solo en su gran oficia donde hacia el papel del líder, obtenido los informes de las misiones y dando autorizaciones y permisos a los Akatsukis para hacer diferentes estrategias y mandatos.



El estaba furico lleno de odio e ira, estaba quieto inmóvil, sentado en su silla con los brazos reposados contra el escritorio, con una mirada llena de cólera,, los papeles que debería estar firmando estaban revueltos por la mesa, algunos llenos de tinta, otros en blanco.



En esos momentos Pein mataría cualquiera o aria algo peor...



-¿líder-sama puedo pasar?-una voz venia desde afuera de su habitación, seguido de unos lentos golpes a la puerta



-pasa-dijo con simpleza, dentellando ningún sentimiento en su voz, nada, solo un tono ronco y frio, carente de sentimientos, pero en sus ojos aun brillaba el destello maligno, necesitaba deshacer de toda esa impotencia que le habia dejado Madara.



Una persona, de ojos rojos como la sangre, de cabello largo y negro como las plumas de los cuervos y de piel blanca como la porcelana entro. Un chico de aspecto semejante a Madara, un joven de 17 o 16 años, de fuerza casi semejante al pasado violador. Itachi Uchiha



Un escalofrió tremendo rodó el cuerpo de Pein cuando vio esa semejanza, podia jurara que por un momento vio a Madara es ese niño, sus rasgos eran casi idénticos, solo que Itachi era mas joven y su cabello era atado por una coleta, pero en lo demás eran idénticos, casi la misma persona.



-kisame y yo, acabamos de llegar de nuestra misión- se sentó en la silla con tranquilidad mientras entregaba un pequeño informe hecho en dos hojas blancas, que explicaban todo lo sucedido, pero Pein no le importaba aquello solo miraba fijamente al joven a los ojos, eran casi idénticos, pero este chico era mas débil que el.



Ideas. Pein vio en Itachi a Madara, el siempre quiso matar a Madara, siempre deseo hacerlo sufrir violarlo como el lo violaba a el, pero no podia por que el Uchiha mayor era mas fuerte que el, pero Itachi era mas débil, el podia, vengarse de cierta manera.



Ira. El seño de Pein se frunció a medida que el otro le hablaba tranquilamente de la misión, no le prestaba atención, solo se dejaba hundir en sus pensamientos de violar a Itachi, no sabia por que, no entendia por que tenia el deseo de causarle dolor a esa persona inocente, que no tenia nada en contra de el, pero, lo deseaba.



Deseo. El habia quedado insatisfecho durante la sesión de pasión forzada con el Lider verdadero y necesitaba saciarse, y al mismo tiempo tenia que drenar esa impotencia resentida en su pecho.



Y paso lo impensable, en menos de un minuto Pein tumbo a Itachi contra el suelo y este casi grito de pánico ante lo hecho, pero el otro no le importo solo comenzó a comer y morder esos labios finos y delicados, apretándolos contra los dientes, rasgándolos en cada mordida, hasta que estos sangraban.



Desfogaba su ira contra aquel adolescente inocente, en su ahora retorcido inconsciente miraba a Madara y no a Itachi, se vengaba como siempre quiso quería hacer sufrir a ese crió, quería destrozarlo, hacerlo suplicar y llorara, gritar hasta dejarlo afónico. ¿Por qué? Ni el mismo lo sabia.



Por su parte Itachi sé revolvía y gritaba en los labios de Pein, ante las dolorosas mordidas, podia sentir como sangraba como la sangre de sus labios manchaban su mentón y cuello, como las manos que Pein sujetaban y evitaban que escapara o se defendiera. Tenia miedo y confusión no sabia que pasaba por que lo estaban hiriendo.



-¡¿qué haces?!-grito cuando sus labios fueron liberados, y fue en ese instante cuando vio los ojos de Pein, estaban velados por una capa de odio y rencor-...-ni siquiera supo que decir, estaba petrificado de terror sus labios le dolían al igual que sus manos duramente agarradas por las del otro-...líder-sama...-tembló y sus ojos se aguaron al tener esos ojos llenos de ira contra el y lo peor era que el no sabia por que le hacia eso.-Pein-



Pein reacciono, al oír su nombre cruzar los labios de ese chico y parpadeo varias veces, logrando aclarar su mente y dándose cuanta de lo que estaba haciendo, sé sintió muy mal, al ver a Itachi con la boca llena de sangre, con los ojos algo llorosos y temblando de terror.



-lo siento-se levanto de aquel cuerpo y rompio el agarre de las manos del menor y este se alejo varios metro de Pein asustado y confundido por las raras acciones-vete por favor-dijo casi en su susurro mientras tomaba su cabeza con una mano-"¿qué demonios estaba a punto de hacer? Le iba a hacer daño"-la cruda realidad le golpeaba su mente con rudeza, haciéndolo sentir miserable.



-líder, ¿se siente bien?-aun asustado el menor se preocupo por el líder, después de todo para todos los Akatsukis, Pein era como su padre.



-¡dije que te vayas!-le grito con estruendo y el pelinegro se asusto pero no huyo, sabia a que se enfrentaba y lo que le podia pasar, pero el líder se comportaba  de manera extraña y le daba cierta curiosidad saber lo que le ocurría-por favor déjame solo-esta vez la vos de Pein se partió por un sollozo.



El pelinaranja no podia evitar sentirse fatal, por poco y violaba a alguien, a una persona inocente de todo su dolor, ¡¿en qué demonios se habia convertido?!, se estaba transformando en Madara, el jamás se hubiera atrevido a herir a alguien, no a una persona que fuera especial para el. Pero en ese instante su mente estaba tan confundida, atormentada y herida.



Se sentia tan mal, tan confundido que no pudo detener las lagrimas que resbalaban ahora por su rostro, estaba llorando frente aun subordinado, y a decir verdad no le importaba necesitaba, lo necesitaba, tenia que llorara desahogarse como fuera o se moriría.



Estaba roto por dentro, su alma estaba destrozada



-líder-el chico se acerco al mayor y lo miro algo impresionado al ver ese carácter tan contradictorio, primero, le trato de violar, después se disculpo y ahora lloraba. Algo estaba mal.



Pein tenia sus ojos cerrados llorando sin detenerse, sin poder controlar los sollozos. Entonces paso algo que hizo que sus ojos se abrieran completamente, una sensación de  calor y  confort recorrió su cuerpo, unos delicados brazos le abrazaban su torso.



Itachi habia hecho lo único que sabia hacer para alegrar o reconfortar a alguien, no tenia palabras de aliento o respuestas perfectas y exactas, solo tenia un simple y humilde abrazo y eso hizo abrazo al hombre que hacia poco le habia herido y hecho sangrar.

-no sé que es lo que te ocurre, pero quiero decirte que todo estar bien, me tienes a mí y a los otros- Le hablo lenta y pausadamente Itachi con la cabeza escondida en el fuerte pecho de Pein, logrando oír los lastimeros palpitares del corazon de Pein-te prometo que si algo te pasa yo are lo posible para que estés bien-



Entonces, Pein sonrió, una pequeña y humilde sonrisa se formo en sus labios, logrando que algunas lagrimas se colaran es su boca y bañaran sus sollozos. En ese momento abrazo a ese pequeño, le devolvió el abrazo y hundió su cabeza en el hombro del otro.



Se sintió... bien, feliz tal vez, sentia como ese joven e indefenso chico le estaba dando el mayor y más grande consuelo que alguien como el necesitaba: un abrazo, solo necesitaba eso, una muestra de afecto y sonrió y dejo de llorar mientras que su corazon  latía cada vez mas fuerte.



Quizás su alma no estaba tan rota

FIN
itachi_sensei

omg conti conti conti
ame el fic */º\*

aunque me dejes tan uke ¬/.\¬

bueno bueno
pon la conti luego n/.\n

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