Ubicación: HOSPITALIZADA LUEGO DE UN DESANGRE NASL POR BER PORNO YAOI.
Publicado: Lun May 25, 2009 2:22 pmAsunto: O_O
Antes de que todo se valla a la mierda.
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-está estable-declaró tomando asiento, teniendo delante suyo a los miembros principales del clan Hyuga. Un asentamiento de cabeza fue toda contestación y ella a su vez deseó no estar metida allí donde esos ancianos de ojos blancos casi trasparentes le miraban en espera de otra palabra, cómo si ella pudiera decidir por encima del Hokague, aunque estaba en la línea de sucesión por sus logros y cualidades destacadas como medico ninja y reina de las babosas, anudándole su fuerza extrema e inteligencia. Aun así no se sentía en condiciones de poner en marcha ninguna treta para apartar al Uchiha de ellos, alejarlo lo mas posible de los cinco clanes, aunque eso consistiera en sacar a su clan de dicha unión…pero, los Uchihas eran de esos que mejor era mantenerlos mas cerca que los propios amigos, la ambición y la soberbia eran su base y el poder de sus sangre algo innegable y sin discusión.
Su sangre, un brillo misterioso pareció alumbrar sus ojos desde atrás, confiriéndole una expresión determinada a sus femeninas facciones.
Despidió a todos con un asentamiento de cabeza y desde una puerta adyacente el heredero de la rama secundaria hizo su aparición, y algo le decía que no traía buenas nuevas.
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La llovizna matutina ya había mojado el suelo y los árboles, creando en estos una capa de gotas cristalinas que se deslizaban por toda la superficie de las hojas hasta tocar el verde pasto y las secas hojas que el otoño teñía de amarillo y marrón al tocar el suelo.
La figura de un chico y un perro, se encaminaban hacia la casa principal donde un rendido Uzumaki seria despertado para ir juntos a la pradera.
Con un salto cruzó el alto seto de piedra y con sigilo mas que innecesario, ya que tanto Iruka como Kakashi y no dudaba que los demás vampiros incluyendo al Uchiha, estaban ya enterados de su presencia allí. Pero no estaba de más el intentar no perturbar el pesado sueño del revoltoso rubio y el del nuevo inquilino de sonrisa falsa y rostro pálido, tan parecido a Sasuke.
Deslizando suavemente la puerta, se introdujo en la habitación habiéndose descalzado previamente en el engawa. No pudo evitar sonreír burlonamente al ver como un rubio dormía a pierna suelta en el tufon, el cual estaba enrollado entorno a sus piernas y solo la almohada permanecía bajo su cabeza, la sabana ocupaba un lado lejos de él. Para rematar tenía ese cómico gorro con el cual paresia un niño pequeño, que por cierto nunca dejaba de usar, y los pocos mechones rubios revueltos que se podían entrever llegaban hasta las largas pestañas le daban un aspecto de inocencia a las marcas zorrunas. Unos balbuceos inintendibles remataban la escena.
Un ladrido de Akamaru le hizo espabilarse e inclinándose con un poco de paciencia, le movió sin asombrarse de no obtener más resultados que una queja y un giro en dirección contraria.
-Naruto, ya casi amanece-volvió a removerle pero obtuvo una reacción similar, solo con la diferencia de un manotazo y un gruñido disconforme-Naruto, se acabó el ramen-usó la táctica infalible y los ojos azules de abrieron tan sorpresivamente que solo fue comparado con el movimiento rápido que hizo al incorporarse, con tan mala suerte para el Inozuka que recibió un puñetazo en plena cara.
-mi ramen-miró a todos lados pero solo la presencia de un castaño que le miraba de mala manera en tanto se sobaba un lado, fue lo único que vio-idiota-se dejó caer de nueva cuenta en la almohada, frunciendo el seño y escondiendo el rostro en ella al oír ladrar al can blanco-quiero dormir-gimió.
-entonces, no iras-dijo en tono de no hay nada que hacer-bien, un amanecer que te pierdes, eso es raro-se dio la vuelta y sonrió al oírle levantarse y caer estrepitosamente por tener el tufon enredado en las piernas, levantó la mano aún sin girarse en son de despedida y el grito de que le esperara no le extraño para nada-lo sabía-el rubio no se perdería un amanecer por muy molesto o frustrado que estuviera. Se dio la vuelta con cara de no entender cuando vio la capa desaparecer en la esquina de la puerta.
¿A donde iba?
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-Sai, vístete-le lanzó la parte inferior del pijama y se apresuró a buscar la suya que estaba desperdigada por el suelo.
-¿que pasa?-indagó colocándose la prenda y mirando con interés los movimientos mas que rápidos del pelirrojo.
-vamos, acuéstate-pasó por alto su pregunta y lo indujo a volver a ocupar su lado del tufon, respiró profundo y los dedos finos que delineaban su kangi le hicieron abrir los ojos. Los negros e interrogantes de Sai le miraban expectantes de su respuesta-Naruto vendrá en cualquier momento-apresó los dedos entre los suyos y con un movimiento sutil ocultó ambas manos bajo las mantas.
Era mejor así, no crear alguna fuerte impresión en el menor, no más porque él no quería que tuviera un distanciamiento por sus gustos...aunque todas sus acciones parecieran apuntar a que claramente sabía que había entre ellos dos, Kankuro ya le había dejado claro que Naruto en su inocente torpeza podría no ser plenamente consiente de hasta que nivel él y Sai estaban unidos. En un pasado fue más que consiente de sus gustos pero su memoria yacía dormida y nada de su niñez o vivencia que tuviese que implicar al Uchiha o su secuestro, permanecían vigentes.
Entonces...eso significaba que el rubio lo había aceptado solo por ser su amigo, porque confiaba en él hasta el punto de no importarle que el pintor se estuviese muriendo. Él confiaba ciegamente en su criterio, y recordaba con cierta sonrisa como se había tomado que tenia un nuevo amigo...y como lo había conocido y las cosas que le llamaban la atención de él como lo extraño que era y la rara manera de pensar las cosas.
Fueron muchas las horas que duraron pegados al teléfono o la videocámara. Él tan solo podía hablar de Sai y Naruto se había reído y al mismo tiempo apoyado incondicionalmente en su nueva y recién descubierta faceta de conversador y curioso hacia los sentimientos y las diversas reacciones que eso creaba en su persona.
Un nuevo mundo se abrió junto a su resurrección y allí estuvo siempre el Uzumaki para iluminarle el camino y no dejarle en el dolor que creaba la culpa por los crímenes y destrucción que había hecho antes.
Las palabras de Naruto aún sonaban tan claras y a la vez certeramente verdaderas.
-lo mereces todo, nosotros que hemos sufrido y llevamos la carga de ser poseedores de un poder que nos vuelve malditos y odiados hasta el punto de ser considerados armas...nos merecemos ser felices y tenerlo todo. Tú más que nadie lo mereces y yo estaré junto a ti para demostrártelo. Sonreirás y llegaras lejos, serás grande y querido por tu pueblo, es una promesa tteballo y Uzumaki Naruto siempre cumple sus promesas, ese es mi camino ninja-su sonrisa se asemejó a un destello de luz y sus mechones ondearon desafiantes al viento del desierto. Fiero y poderoso, persistente y tozudo pero a la vez tan inocente y frágil...tan él.
Gaara solo pudo mirarlo como si fuera una aparición, un ángel que con sus manos tomaba las suyas y prometía nunca mas soltarle.
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Ese era uno de los extraños momentos donde las palabras salían sobrando y el silencio era más que bien recibido. Recordó entonces que Gaara le había mencionado que Naruto tenia esos ratos de calma, en esa ocasión no le creyó pero ahora cuando la brisa acariciaba la hierba seca de la gran pradera que se extendía de manera apacible, un llano repleto de secretos en su suelo de color marrón que era cubierto por lo que antes fue una grama perfectamente recortada y que ahora llegaba hasta las rodillas.
A su lado, recostado de un gran perro blanco el kitsune miraba atentamente y en completa concentración como el sol se asomaba por el horizonte y creaba un brillo cegador al reflejarse en la catarata que caía hasta romper con sus aguas en las rocas para luego formar parte del río. Las delgadas cintas del yukata hondeaban con suavidad al ritmo de la juguetona brisa que revoloteaba entre los mechones rubios, moviéndolos a su antojo. Era como si su pelo estuviese hecho de rayos de sol y hubiesen encerrado el viento en ellos, estando a su lado podía apreciar como sus ojos azules brillaban expectantes a que el astro rey se asomara hasta besar su dorada piel.
Hermoso pero inquieto, fe de ello daban los nudos que ya había hecho en la bandana que tenía entre sus finas manos. Añadió otro trazo a la maqueta que había llevado con la finalidad de eternizar el paisaje.
-Mira-señaló hacia donde el sol se asomaba creando tonalidades en la cristalina agua y se acercaba hasta tocar las corrientes de agua y lamer las inmediaciones del río, rumbo a donde ellos le esperaban a la sombra de un framboyán-hai viene datteballo-agregó con cierto tono de impaciencia pues parecía demorarse en recorrer la distancia hasta ellos.
-te gusta el sol-comentó obteniendo así la atención del ojiazul hacia su persona.
-si-se apartó los mechones que le entorpecían mirarle y al hacerlo tuvo que fruncir el seño. Se parecía mucho al teme de la noche anterior, apartó eso de su mente al percibir el olor que claramente le acompañaba-antes el sol era nuestro mas grande enemigo y hoy solo es un aliado tteballo-
-y un estorbo cuando hace calor-agregó el recién llegado, dejándose caer pesadamente junto a Akamaru y ganándose un resoplido del Uzumaki.
-Kiba, no lo digas muy alto que, si Iruka sensei te escucha tteballo-ya estaba arto de que andara tras él diciéndole lo que era y no correcto como si no fuese suficiente tenerlo de maestro de etiqueta y protocolo en el colegio, y mas si las letanías duraban lo suficiente como para fastidiarle el humor.
-¿Qué tengo que escuchar, Kiba?-hizo su aparición con una manta a cuadros y dos sirvientes mas atrás que el seguían con unas sendas canastas.
-yo…no lo decía enserio-miró en dirección a un rubio que se hacia el despistado hablando con Sai.
-mas te vale, es un privilegio el que podamos salir sin temor a quemarnos y estar condenados a la oscuridad-desplegó el mantel y fue dirigiendo a los sirvientes de cómo y donde colocar los recipientes, una mueca de desaprobación surco sus facciones al ver que el Uzumaki estaba recostado del peludo can blanco.
No comentó nada pues sabía que el primero en salir en defensa del perro seria el rubio, mejor era dejar las cosas por la paz pues contando con la aparición del Uchiha, todo seguía normal. Eso era sin tomar en cuenta a un Hatake que permanecía en la casa leyendo su consabido libro y con un costado vendado por el intercambio de información que tuvo con el azabache, del cual no había visto ni la sombra desde la madrugada.
Los ojos negros se posaron entonces en la figura de pelo rojo que se acercaba a paso lento y Naruto pestañeó varias veces al mirar hacia ambas direcciones. No entendía mucho pero si era para él casi palpable como el olor del pintor parecía condensarse al estar ante Gaara.
No le dio importancia y se concentró en el suculento desayuno que el Umino les había llevado hasta allí.
Poco sabía él que ese sería una de los tranquilos momentos que luego hecharía en falta más adelante.
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Are chan- temo informar que por mi falta de cuidado he dejado el espolier del capi que sigue,creo,demo no importa porque la posdt va incluida sólo que mas adelante. Así que espero te guste ese casi rrelleno y dejes tus apreciados comentarios.
claro que me gusta,
era casi relleno? no me di ni cuenta
nyaa que ira a pasar? se ira a dar cuenta naru
de lo de sai y gaara? y ok iruka es tan pesado?
nos vemos pronto, cuidate mucho
besos y cariños
matta ne! _________________
Ubicación: HOSPITALIZADA LUEGO DE UN DESANGRE NASL POR BER PORNO YAOI.
Publicado: Lun Jun 01, 2009 10:42 pmAsunto: O_O
Los buenos amigos se perdonan los errores,los muy buenos lo resuelven y olvidan...los de mí clase sólo lo dejan para mas tarde.
Pequeña venganza ¿Es un indicio?
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La verde grama le cosquilleaba las manos y la dureza de uno de los círculos de cemento que rodeaban el lago y sobre el cual descansaba la mitad de su cuerpo, le daba la seguridad de que no resbalaría mas allá y que solo sus pies seguirían chapoteando la cristalina agua, creando ondas que se expandían por toda la tranquila superficie. Las hojas que hacían de los árboles y se pegaban a sus finos tobillos, se zambullían momentáneamente por el movimiento de ir y venir de sus pies descalzos.
No pensaba en nada, disfrutaba de la suave brisa y el sonido de las ramas del gran árbol bajo el cual estaba, le gustaba esos escasos y mas que extraños momentos en que tenia la mente en blanco, sin nada que le preocupara o ocupara sus pensamientos. Solo paz, como si se sintiera conforme con el mundo.
Algo le hizo cosquillas en los pies y él frunció el seño, nuevamente lo mismo y con cierto aburrimiento se sentó apoyándose en las palmas de las manos y mirando con ojo critico el agua en busca de lo que fuese que le cosquilleara los pies. Mas un jalón enérgico solo le dejó tiempo a abrir la boca en un grito mudo por la impresión, aprovechando a tomar aire en el último segundo, antes de ser jalado por los tobillos y hundido casi hasta el inacabable fondo.
Hubiese querido quejarse porque posiblemente se había raspado las manos cuando fue tan brutalmente jalado y porque su cuerpo aún permanecía agitado luego de haber montado a caballo toda la mañana. Un Kiba más que feliz le soltó haciéndole muecas victoriosas, él levantó un puño amenazadoramente pero su amigo no pareció amedrentado, sino que embozo unas pocas y cortas palabras que le hicieron responderle también con simplemente mover los labios. Entonces la lucha bajo el agua se desató, los movimientos más que lentos a causa del liquido pero, aún así intentaban hacerle perder el aire al otro en esa lucha amistosa pero un tanto malvada de quien bebiera agu8a primero.
El llamado de Iruka se escuchó ahogado por la cantidad de agua que los separaba de la superficie, pero ninguno quería dar su brazo a toser...el Inozuka volvió a decir un nombre que bien sabia terminaría con uno de los dos siendo perdedores y tubo resultado...el golpe en pleno pecho que le sacó el aire y le dejó intentando llegara hasta la superficie, no fue mas que una patada bien dirigida del Uzumaki, ahora allí en medio de tanto agua, se dio cuenta que habían descendido demasiado, el rubio al verle luchar por subir, volvió por él y tomándolo por un brazo lo jaló hasta estar a su alcance pero, en su lucha por respirar se apoyó de el kitsune a fin de salir, haciéndole inhalar agua. Ambos se confundieron en un embrollo de brazos y piernas que era entorpecido por la yukata y el obi desatado que ondeaba junto a ellos, una presencia descendió veloz y eficaz y los dos fueron sacados rápidamente hasta la superficie.
-Naruto-Gaara le palmeó la espalda a fin de que dejara de toser y miró como Sai terminaba de sacar al chico perro, volvió su vista hasta el rubio que respiraba grandes bocanadas de aire.
-¡¡tú, pedazo de idiota, casi me ahogas tteballo!! -chilló en dirección a un Kiba todo empapado que era lamido y consolado por Akamaru.
-fue culpa de toda esa ropa tuya-resopló-además que no es para tanto-
-aja, la próxima puedes coger agua hasta por el culo y hai te quedas datteballo-se apartó el cabello de la cara con un manotazo molesto y agradeció la toalla que Gaara le alargó.
-nadie te pidió que volvieras por mi-se excusó con enfado, bien que fue su error el jalarle para poder subir pero no le pidió que bajara por el.
-¡querías que te dejara morir!, tío, para la próxima avisa que te quieres suicidar y hasta te ayudo-gruñó-estupido tteballo-se levantó y se encaminó hacia la casa farfullando maldiciones de contra de los amigos con deseos de morirse y que querían matar a otros en el proceso. Además que su ropa chorreaba y tubo que remangarse la yukata hasta los muslos para poder exprimirla y así al menos tener un poco más de movilidad…pero estaba muy enfadado, demasiado para mala suerte de Kiba.
-¿que pasó?-indagó con voz seria el Kasekague, extendiéndole de igual forma una toalla al pintor.
-nada-respondió rápidamente el chico perro escondiendo el rostro en el abundante pelaje de su perro.
-Inozuka-susurró de manera lenta y calmada que le puso los pelos de punta al chico, Sai veía todo con cierta diversión pues aunque se había lanzado a sacarlos de una manera totalmente impulsiva impropia de él y un tanto preocupada al saber que ambos chicos tenían una lucha bajo el agua, le entretenía el ver como Gaara inducía al asustado chico a hablar.
-algo que no debí decir-se levantó todo lo rápido que pudo y haciendo una reverencia tomo a Akamaru por el pelaje-Kasekague sama, Sai sama-se retiró de allí lo mas rápido que pudo sin mirar atrás por temor a que fuese sometido a un tenso interrogatorio de qué en concreto había hecho enfadar al Uzumaki y más que eso por alejarse de unos ojos rojos sangre que le parecían quemar la nuca.
Debía recordar que tenia que disculparse...quizás esa vez no terminara con un ojo morado.
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Las motocicletas tomaron carretera y la que era conducida por el kitsune parecía querer dejar atrás a las otras dos que le seguían, tanto así que al cuarto rebase temerario que efectuó a una monta cargas, Iruka estuvo al punto de ordenar detenerlo y subirlo a la limusina con o sin su consentimiento. Fue el extraño comentario del Hatake que lo hizo rumiar incoherencias y quedarse quieto en su lugar.
- no sería muy sensato luego de lo de ayer-comentó sin apartarse de la lectura de su inseparable libro, más bien no quería entrometerse cuando el rubio estaba disfrutando la carrera aún si esta ponía en peligro su cuello, además valoraba mucho al Sabaku como para dejárselo a cargo allá afuera.
Sasuke se mantenía al margen, al parecer la forma de vestir del Uzumaki como de los demás, le causaba cierta curiosidad porque esa misma vestimenta abundaba en el lugar en que había cenado la noche anterior. No se imaginaba al rubio entrando a un lugar así y por su seguridad que no lo hiciera, el llegar e imponerse en su antiguo puesto era algo que le tentaba en demasía…y su espoleado orgullo al ser mirado con molestia por un par de ojos azules no ayudaba mucho a su descubrimiento de que una copia suya ocupaba un lugar de apreciación para el kitsune.
Le irritaba esa cercanía con el Kasekague y la manera con que esa copia barata le escaneaba cada mínimo movimiento, lastima que su sentido común no le dejara en paz y el retorcerle el cuello al oír claramente lo ocurrido en las aguas termales hubiese sido un simple accidente, echo por el cual estaba mas que tentado a dejarlo sin cabeza. ¿Dónde estaba Kusanagui es esos momentos de necesidad?
Media hora después, los motociclistas estacionaban ante un local donde un gran letrero rasaba DiScO TaZuNa, y del que varios personajes con uniformes de seguridad intentaban poner orden a una fila de ansiosa multitud que pedía entrar al distinguido lugar.
Los piropos y suspiros no se hicieron esperar ante la llegada de las exóticas figuras, Kakashi guardó su libro e inmediatamente que el vehiculo se detuvo Iruka salió disparado hacía donde el Uzumaki charlaba con los allí congregados.
Sasuke sentía que se perdía de algo, deslizándose por el asiento hacia fuera, estuvo a punto de abandonar la limusina cuando una figura obstruyó su campo de visión ocasionando que si ira acrecentara y casi gruñera enseñando los colmillos.
Naruto estaba entrando en la Disco sin siquiera mirar atrás, iba del brazo de Gaara y la copia falsa al igual que el Inozuka le seguían, siendo cerrado el circulo por el Umino y el Hatake. Él debía estar allí.
Alzó los ojos rojos con la cólera descrita en ellos y quien vio fue quien menos esperaba, púes eso solo significaba que tendría una confrontación con ella. El cual entró y tomando asiento no le dejó más que volver a su lugar.
-cuanto tiempo, muchacho-saludó el anciano de cabello largo y marcas rojas-antes que nada iremos a un lugar, alguien quiere verte desde que armaste tremendo follón en la costa éste-sonrió cansadamente e hizo una señal al conductor de la limo, quién pertinentemente puso el vehiculo en marcha.
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El bar de Tazuna era en si un lugar de elite, donde la clase mas selecta y refinada, por no decir podrida de dinero, mantenía su lugar VIP donde pasar las noches de juerga sin que algún disturbio tuviese que involucrar el corre que me pillan de la policía. Todos los viernes había un tema diferente, el ambiente era modificado según el motivo y por ello el lugar era tan frecuentado. Cabía mencionar que el viejo Tazuna tenía cierto apego al Uzumaki, tanto así que mantenía una reserva de sangre para los vampiros que le acompañaban. De manera indirecta, para que no le dieran mala fama al lugar si algún humano aparecía con algo en el cuello y no precisamente un chapetón.
Esa noche paresia basarse en la cultura Hindú, los lazos de ceda que colgaban del techo y el olor a especias eran lo que se captaba al entrar y luego los cientos de cojines de todas las formas y tamaños que ocupaban los reservados, un tubo en medio de las mesa de media luna eran también decorado con un lienzo y diversas tinajas con extraños jeroglíficos, ocupaban esquinas estratégicas usadas para algo mas que bailar.
Todo el lugar paresia estar al rebosar de gente y los mas variopintos personajes se podían encontrar. Desde estirados con traje de ejecutivo, hasta jóvenes vestidos de negro y unos tantos que solo parecían querer pasar el rato, otros estaban tan sobriamente vestidos que parecían un pez fuera del agua. Extrañamente paresia haber una carencia femenina en el lugar.
-sugoi-saludó con un asentamiento de cabeza al DJ, al tanto tomaba un lazo de ceda naranja y lo hacia deslizar por su brazo. Le encantaba ese lugar, porque cada vez era algo diferente que rompía un poco con su monótona vida y allí podía salir a la pista de baile y moverse hasta que le dolieran los pies.
-hay mucha gente pija-comentó el Inozuka, mirando con un poco de hambre como se exhibían cuellos elegantes y de tez pálida ante él, debía mirar a otro lado, por su propio bien y el de sus colmillos sabía que su amigo le estaba vetado a la hora de alimentarse, así que un poco reticente apartó la vista de el cuello de piel dorada. Sintiendo como un par de ojos se le clavaban en la nuca con una fijeza estremecedora. Aunque él se alimentaba mayormente de carne, la sangre era como un agregado que le daba sabor y matiz al grosor de los músculos siendo desgarrados por sus colmillos y garras.
-Kiba, este es un bar de gente pija tteballo-gruño al ver como el otro ya comenzaba a apretarse inconscientemente el pantalón en un intento por que las garras no hicieran su aparición-¿que no te dije que comieras antes de venir?-el chico al verse descubierto rió nerviosamente e intentó relajarse pero el Uzumaki embozó una sonrisa socarrona que no le dio buena espina y menos cuando le agarró de la chaqueta y tiró de él hasta estar ante Iruka ,rodando los ojos de fastidio al ver como el Inozuka no dejaba de mascullar acerca de los remedos de vampiros que eran malos amigos con asco a la sangre-No ha comido y voy a matarlo si arma un desastre datteballo-su amigo lo miraba asesinamente pero esa era su venganza por dejarle con agua hasta en los oídos. El Umino frunció el seño y haciendo un ademán a uno de los guardaespaldas, este fue enviado junto al chico perro a comer algo.
-me las pagaras-prometió antes de que el mastodonte pusiera una mano de acero sobre su hombro para poder sacarlo de ese mar de gente.
-negativo, tú me las estas pagando tteballo-le miró con un brillo victorioso y girando elegantemente, fue en busca de Gaara y un inseparable Sai.
Iruka alzó ambas cejas ante ese acto de venganza muy impropio del rubio, luego miró del mismo modo al otro chico y este pareció tener una mirada dolida que claramente decía lamentar lo que fuera que hubiese pasado.
Kiba no era el único, todos lo estaban pagando, por diferentes causas y distintas maneras, pero todo lo hacían.
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Are chan-voy de volada,tengo tanta hambre que le incaria el diente al teclado y coejeria el mouse de caramenlo.
No osbtante,es mi deber el decir que el capi que sigue es muy interesante.
¿Por qué será?
Sayonara. _________________
Ultima edición por VAYPER el Dom Jun 07, 2009 7:55 pm, editado 1 vez
sera pk se viene interesante como dices tu
jaja pues entoces come algo sustancioso
pk si le incas el diente al teclado y ves como caramelo al pobre mouse
no podremos saber que se viene en el siguiente cap
en todo caso a mi igual me dio hambre...
nos leemos pronto
cuidate mucho
cariños
matta ne! _________________
Ubicación: HOSPITALIZADA LUEGO DE UN DESANGRE NASL POR BER PORNO YAOI.
Publicado: Mar Jun 09, 2009 11:35 pmAsunto: O_o
Estoy comenzando a sentir que me hundo en el fango…y no puedo salir, me he extraviado en mis metas y tú me alargas la mano, siempre allí…siempre cerca… ¿Crees que esta vez puedas hacer lo mismo o al menos llegar a tiempo?
De cuando el odio sobrepasa la razón.
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-siéntate- ordenó con cierta rabia contenida al ver los cambios mas que notorios en su cuerpo y aura. Quería estamparle un buen puñetazo que le borrara por al menos un instante la expresión de soberbia con que le miraba.
``¡¡Maldito Uchiha!!´´
Jiraya observaba todo desde el cómodo sillón, una revista abierta ante sus rostro en la cual simulaba leer era el camuflaje para que aquellos dos se sintieran más en confianza para interactuar pero, dejándose notar cada vez que daba un cambio de pagina creando un sonido mas que innecesario. Solo para que supieran que al menos tenían un árbitro. Miró por sobre el periódico cómo la sanin tomaba muestra de cabello y piel, frunció el seño al ver la mirada de maldad al hacerlo y como la ira parecía hacerle castañar los dientes al no obtener la mas mínima replica por parte del azabache.
-desvístete-gruño con notorio enfado y un truño bien notorio entre sus finas cejas ¿Se le romperla la cabeza si le asestaba un golpe con la camilla? Posiblemente no, pero al menos le variaría un poco la expresión de imperturbabilidad e indiferencia.
Sasuke se desvistió sin ningún remilgo, dejando expuesto su fuerte y moldeado cuerpo ante los ojos escrutadores de la rubia. Notando como su mirada se detuvo en cierta parte de su anatomía y la forma en que apretaba los puños le dio mala espina.
-Apéalo que ya camina- sabía que tenia la mirada puesta más de lo médicamente necesario en esa parte de su cuerpo. Pero era que ¡¡Joder!!
-puede ser actor porno-comentó Jiraya sin ningún tapujo, acercándose y observando con clara atención masculina como el Uchiha dejaba muy atrás los parámetros asiáticos que lo encasillaban como poseedores de un pene de cortas dimensiones.
-¿terminaron?-siseó con pose altanera sin perder la compostura porque dos vejestorios le estuviesen criticando su aparato reproductivo, que por cierto ya no cumplía esa función desde el mismo momento que fue convertido en vampiro.
-oh, demo no lo necesita-habló pasando por alto su acida pregunta- pues en uno de los mocosos mas millonarios de Japón, mira que el consejo se hubo encargado de poner la herencia bajo buen recaudo después de tu… ¿Cómo decirlo…?-sabía que le estaba haciendo recordar el por qué estaba recién despertado y de donde provenía su odio hacia él. Le consideraba escoria, un maldito asesino que no quería cerca de Naruto. Y le estaba echando en cada los errores del pasado, a posta.
-¿algo más?-entendió su estrategia desde el mismo instante que le miró con los ojos castaños llenos de resentimiento…quería enfurecerlo y no iba a negar que lo estaba logrando. Solo que no le daría la satisfacción de verlo perder el control.
Nunca más.
-claro, date vuelta y procura no moverte-sus ojos brillaron sádicamente al quitarle el tapón a la larga jeringa con que le iba a sacar una muestra de medula espinal.
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La borracha se había ensañado contra él hasta tal punto que los varios pinchazos que poseía en la espalda le escocían de forma molesta. Desde la ocasión donde involuntariamente su cuerpo hubo actuado de acuerdo a lo que dictaba su cerebro, se encontró directamente con las letales agujas de Haku y no negaba que les había concedido cierto reparo a permitir que alguna volviese a perforarle la piel.
Bufó y su mano tocó el mango negro de Kusanagui, la cual el anciano de las ranas le había entregado. ``creo qué la necesitarás ´´
Y si, él también opinaba lo mismo. Más desde la noche anterior cuando se produjo la confrontación con Kakashi. ``¿Se sueña cuando se es condenado, Sasuke?´´
La estúpida pregunta le había hecho merecedor de un chidori. Lastima qué lo que el Hatake tenía de viejo, no lo poseía de tonto y por ello no logró más que reventarle un costado.
Oh, pero el contestarle era un lujo que no se daría…Lo ocurrido allí era algo que no contaría. Demasiado exponía de si mismo, tanta maldad y odio acumulados en sus interior habían acabado por formar una nube negra y espesa que evitaba que algo de lo que una vez fue su alma…reluciera o emitiera el mas mínimo destello. Era un no muerto pero por dentro se sentía en verdad seco y vacío…hacía ya muchos siglos.
Soñar era la ilusión ansiada cuando su alma se liberó del sello de contención y abandonó su cuerpo. Su primera impresión era el haber muerto y estar fluctuando en el aire como un ente diáfano que permanecía enclaustrado a aquel lugar por el sello de afuera y la maldición que poseía en el mismo.
Entonces, llegó a considerar su cuerpo un impedimento que no le permitía si quiera rozar las paredes. Sólo podía llegara hasta donde las mil velas delimitaban un circulo perfecto y maldito a su alrededor, como centinelas que en burda representación de luz le observaban atentas e inmóviles como si se burlaran de él.
Un siglo, dos siglos, y sentía que perdía la calma. Maldijo, gruñó, amenazó con furia desmedida. Pero no ocurrió nada. Todo siguió igual de quieto y silencioso como si el tiempo se hubiese detenido en esas cuatro paredes. La única manera en que tenía certeza de que los siglos pasaban era cuando la vela que le seguía a la anterior se le empequeñecía la flama.
Llegó a durar tanto contemplándolas que poseyó la certeza de estar enloqueciendo.
Su cuerpo era solo otra prisión más, encerrado en ese maldito ataúd de plata.
Estaba jodido, algunos ochocientos o quizás doscientos años duró para entenderlo…pero nunca pensó si quiera en la posibilidad de que hubiese pasado si en vez de quedarse se hubiera ido, porque aunque estaba condenado no estaba muerto.
Tendía a sentarse sobre o contra el ataúd para idear su venganza y entonces un día…como por accidente…ocurrió.
Pensó en Naruto, aviándose auto impuesto como penitencia el no hacerlo, y todo su juicio o lo que quedaba de el se fue al carajo.
Rememoró con continuidad enfermiza el último encuentro de ambos y todo lo que desencadenó en dicha situación, comprobando que cada vez le evocaba más con sólo la sádica satisfacción de recordar la causa de estar allí. En su mente creó un mundo donde solo existían ellos dos.
Libres y juntos a la luz del sol…un solo tan radiante como los mechones rubios y un cielo tan azul que unos ojos brillantes competían con el y el color dorado de la tierra cuando era calentada por el astro rey, estaba pintado en su piel.
`` Mío ´´ fue el primer pensamiento racional que tuvo en el instante que el Uzumaki le mordió por primera vez con la timidez y temerosida de quien nunca había mordido a alguno de su especie, encajándole los finos y relucientes colmillos en la yugular para así succionar por primera vez y convertirse en su fuente de alimentación.
Para protegerlo, cuidarlo, alimentarlo. Pero había hacho todo lo contrario y más…como lo disfrutó.
``Solo mío ´´ proclamó todo su ser cuando le tuvo entre sus mortíferos brazos y bebió de su revoloteante y explosiva sangre que pareció crepitarle en las venas y caldearle con una extraña mezcla de frío y calor, aire y fuego, cielo y tierra.
Esa vez debía de priorizar, venganza, protección, alimentar a Naruto y dejar que el tiempo decidiera lo demás.
Las luces de los autos proyectaron su sombra dándole una forma fantasmagórica su figura y un auto ultimo modelo redujo la marcha hasta ponerse a la par de su persona.
Dos chicas pasadas de tragos le invitaron a abordar entre cuchicheos y risitas encandiladas ante la figura imponente del azabache de ojos alargados y perfil masculinamente bello.
Sasuke no desechó la oferta y subió, tomando más en cuenta el cómo manejar ese artefacto descapotable que a las dos ilusas que serían su cena.
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-¿Qué piensas hacer con él?- la pregunta sonó desinteresada y la actitud relajada con que estaba sentado no denotaba lo tenso que de verdad estaba.
Sentía algo en el ambiente. Algo que ya hubo sentido milenios atrás y no pudo detener.
-analizarlo, algo en su desarrollo no es ``normal ´´ y eso tubo que ver con la sangre de Naruto y lo que ha generado en su cuerpo, me gustaría ver hasta que nivel han sido elevadas sus habilidades y si a desarrollado alguna capacidad o poder- se tomó un leve sorbo de sake y cerró los ojos de gusto al sentir el caliente liquido deslizarse por su garganta.
-¿y después?-echó el cuerpo ligeramente hacia delante y contuvo la respiración.
-estudiar los cambios y ver como pueden revertirse. No pienso tener que pasar ningún percance esta vez y lo sabes-dejó la copa con un sonido seco al chocar contra la fina madera de su escritorio y respiró hondo al tiempo que apartaba de su mente todo recuerdo desagradable.
-y luego te sentirás tentada a probar si Naruto posee las mimas habilidades curativas que se hallan generado en el Uchiha- su tono fue comprensivo…pero su sonrisa fue falsa. Muy falsa y peligrosa.
-no lo había pensado-su expresión pensativa fue la gota que derramo el baso.
-y una mierda, Tsunade. Vas a detenerte y lo aras ya. Date cuenta de que estas hablando como si él fuese un ratón de laboratorio que quisieras estudiar y experimentar-se había puesto de pie de improviso y captando así la atención de la sanin.
-no lo es y lo sé, demo no correré el riesgo de desconocer que poder o habilidad tenga y luego si se descontrola no poder detenerlo, eso si que no- ella también se puso de pie y apoyando los puños furiosamente en el escritorio le miró con determinación en los ojos.
-lo he visto, Tsunade, el deseo de saber más, de controlar un poder que ni siquiera se sabe su alcance, Hoy es Sasuke pero eres consiente de que sea lo que sea eso le fue otorgado por la sangre de Naruto y querrás saber…sé que te dará curiosidad-su rostro se contrajo en una mueca fría y vacía…un cascaron agrietado por los años.
-¡¡nunca llegaría a ese extremo!!-golpeó con ira el reluciente escritorio partiéndolo por la mitad y sus ojos destellaron- lo protejo con mi vida y nunca le haría algo así-sus palabras fueron un gruñido rabioso como el de una fiera que le era amenazado su cría, uñas y dientes emplearía a la hora de protegerlo.
-eso espero, lamentaría ver como pierdo a alguien mas en nombre de la medicina…- su expresión pareció mas vieja y cansada como si su mente no estuviese allí pero, al momento sus ojos enfocaron a la rubia con un brillo de certeza en ellos-Porque te mataré antes de que eso pase –su declaración quedó congelada en el aíre y su presencia marcó la pauta de un antes y un depuse en el mismo instante que salió cerrando de un sonoro portazo.
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Konohamaru observaba el suelo de piedras antiguas y teñidas por el tiempo como quien ve desde primera fila la caída de sus hombres en batalla. Y si eso era él que era el ``comandante ´´ ¿Qué seria el general? Cuando presenciara dicho desastre de tamañas dimensiones. Al escuchar la comitiva motorizada, supo que más pronto que inmediatamente lo averiguaría.
Sólo había que mirar los pétalos que antes fueron parte de un cuidado y escaso rosal. Si, escaso porque la rosa poseía muchos diminutos y delicados pétalos blancos que parecían que se desprenderían del tallo con tan solo tocarlos. Ahora estaban diseminados por todo el suelo como copos de nieve esparciendo su extraño olor a bergamota y sándalo con cierto toque de lavanda.
Una rosa en invierno. Todo eso no fue obra más que de la una sonriente y animosa Ino que siempre se pasaba las primaveras en Japón para la celebración de Ikebana y el nanami. La Yamanaka le había estado hablando de una rosa especial que solamente florecía para el invierno y que esta le concedería saber quien era su verdadero amor. A Naruto no le motivó la idea, oh, pero el poder de convencimiento de las mujeres no se podía dudar y menos si era rubia. Y así fue como el Uzumaki llegó a durar horas y horas dentro del invernadero a fin de crear por sí mismo la dichosa rosa que soportara el invierno. Casi un año de intentos fallidos después, luego de tener una esquina repleta de tarros con a penas semillas que ni siquiera germinaron, una de las desechadas sobrevivió y creció un fuerte y grueso tallo lleno de finas y rojizas espinas y grandes hojas que a su vez sostenían un capullo inmaculadamente blanco.
Recordaba su euforia al ver su creación.
Chispeante de alegría como destellos de oro a su paso y el revoloteo de hojas y árboles a su andar casi etéreo de quien camina sin tocar el suelo. Aún con cerrar los ojos podía escuchar su pomposa y orgullosa risa al salir airoso de ese desafió.
El fruto de su esmerado esfuerzo y persistencia por fin había florecido hasta poder trasplantarla al exterior. Esa fue la prueba de fuego. Ver si la hermosa rosa poseía la misma fuerza que su tallo o la fragilidad de sus pétalos. Pero pareciera que tenía carácter de luchadora pues sobrevivió a la semana de prueba.
Otras mas le siguieron en la rosaleda que formaba parte de la entrada…pero ahora solo quedaban los fuertes tallos y las grandes hojas pero ni un solo pétalo en ellos.
Tan sólo eran tiernos capullos que deberían de estar abiertos para el invierno y así confundir su blancura con la fría nieve.
Pero ni si quiera hubo quedado el mas mínimo vestigio de que los maltrechos tallos sobrevivieran un día mas.
Naruto estacionó la moto en la rotonda que formaba el símbolo de una espiral y al tiempo que se quitaba el casco y sacudía la cabeza, arrugó la nariz y frunció el seño pues el olor de sus rosas era demasiado penetrante para su gusto. Reparó en la figura de Konohamaru sentado en las escalinatas de la mansión y seguidamente su mirada se detuvo en todas las motas de color blanco que cubrían el suelo.
Sus azules pupilas titilaron incrédulas y al borde de la histeria que solo precedía la tormenta.
El aire dejó de circular cuando el kitsune avanzó en varias grandes zancadas y tomando al menor por el cuello del yérsey le sacudió enérgicamente.
-¿QUÉ DEMONIOS LE HICISTE A MIS ROSAS, KONOHAMARU?-las ventanas crujieron sobre sus goznes y los pétalos se elevaron del suelo al igual que la larga bufanda del chico voló tras su espalda.
Los zafiros parecían despedir chispas indignadas y su expresión una fiereza que le era conferida al apretar la mandíbula y hacer ver así las líneas de sus mejillas como las de una fiera que gruñía enseñando los colmillos en amenaza.
Gaara se desmontó rápidamente pero no pudo acercarse todo lo veloz que quiso porque la corriente de aire había hecho retroceder la moto de Sai hasta aprisionarle la pierna contra la limusina que un impaciente Iruka intentaba abrir.
Konohamaru llevó una de sus manos al cuello de su ropa donde sentía que el aire comenzaba a serle robado y con la otra mano se ocupaba de negar repetidamente.
-¡¡Yo no fui!!-logró articular entrecortadamente pero con la suficiente convicción y volumen para que le escuchara.
Naruto le soltó y el viento volvió a ser susurrante y suave como si nada hubiese pasado, no obstante se dejó caer derrotado en las escalinatas.
-Mis rosas-tomó un pétalo del suelo con tanta delicadeza como si temiese romperlo. Exhaló un suspiró y su azul mirada adquirió un tono de tristeza.
-Estaban así cuando vine, creí que al menos quedaría alguna demo no fue así-se mantenía a una distancia prudencial y no pudo evitar preguntarse ¿Cómo podía pasar tan rápido de la ira a la tristeza?
-¿Qué pasa?-indagó cuando pudo liberar la pierna de Sai levantando la moto con una mano y abriendo la puerta de la limo a un desesperado Umino. No le gustó el semblante del Uzumaki. Demasiado triste y apagado. Se sentó a su lado pero no obtuvo atención alguna pues toda estaba puesta en un pétalo que Naruto acariciaba con solemnidad.
-Mis rosas tteballo…ya no están-su voz fue un murmullo. Tanto tiempo y dedicación para que solo quedase su olor impregnado en el suelo de la entrada.
-Te compraré todas las que quieras, además son solo rosas-recién las palabras salieron de su boca se dio cuenta del error.
``ay no ´´ farfulló Iruka lo suficiente alto como para que le escuchara.
-¡¡Era una rosa especial datteballo!!-movió vehemente el solitario pétalo para que así captara que no era una rosa más, era especial, la había hecho él.
-Entonces prometo que el culpable tendrá su merecido-recogió varios más y los colocó en sus manos y un agradable cosquilleó se dispersó por su interior al ver como hacia un puchero disconforme.
-Demo primero quiero verlo y decirle un par de verdes antes de encontrarlo en alguna cuneta tteballo-pidió con un brilló determinado en sus ojos que no auguraba nada bueno para el culpable.
-Lo prometo-una media sonrisa torcida adornó sus pálidas facciones.
-Todo está muy raro desde ayer, Hinata neechan está enferma pues Tsunade Hime estaba en el clan Hyuga desde anoche- se acomodó el cuello de la ropa y al mirar de nueva cuenta al Uzumaki, su expresión no era la mas agradable.
Había metido la pata. ``¡¡Yo y mi bocota!!´´
``Cállate mocoso ´´ ordenó con voz ronca y monocorde el pelirrojo haciendo respingar al menor cuando escuchó la voz tan clara y nítida en su mente.
-Dice Iruka san que podemos hacer una fogata en la playa-anunció Sai tomando asiento en medio de ambos chicos y mirando con detenimiento al castaño de pie ante él-¿Tú también tienes superpoderes?-
-¡¡SAI!!-
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La noche había sido productiva, sólo faltaba tener la cabeza de Orochimaru en una bandeja y así todo sería perfecto.
Poseía tres adquisiciones que no eran más que simples herramientas que no dudaría en usar en su venganza. Dos de las cuales mantenían una discusión constante desde que se vieron y la misma ya estaba comenzando a fastidiarle porque la voz escurridiza y siseante que le susurraba de algún lugar detrás de su cabeza parecía estarse alejando.
-A callar-ordenó sin levantar la voz pero con una contundencia que creó al instante un completo silencio y cierta tensión inquietante en el ambiente. Pero ya el sanin había acallado completamente sus palabras o se hallaba a tal distancia que le era imposible meterse en su mente. Se tocó allí donde el sello permanecía recluido en los kangis que impedían que se propagara con mas rapidez en su cuerpo.
-Ves, te dije que la voz de perra que tienes es irritante-se mofó Suigetsu, viendo como Karin abría nuevamente la boca para replicar y luego palidecía. Entonces su sonrisa se congeló en el acto al observando como unos ojos rojos se posaban en él con esa fijeza e imperturbabilidad acojonante que le hizo tragar grueso el primer instante que le vio entrar precediendo su paso con detonaciones y la mortífera Kusanagui en mano que le señalaba como el contenedor que Orochimaru poseyó una vez y le fue quitado por el Uchiha mayor.
Solo tenía que rememorar el mismo momento en que le observó decapitar sin ningún vestigio de lastima o cansancio a todos los experimentos del laboratorio y la torva mueca desquiciada de pura maldad que embozaba le habían puesto los pelos de punta allí en su prisión de agua.
-¿Conoces lo que es evaporación?- su fría y lenta pregunta con ese desapasionamiento de quien le vale una mierda el sacarle las tripas, le dejó tieso y boqueando en su propia agua. La energía que formó en su mano era una muy mala señal junto al vacío que demostraba la carencia de alma en él-Eso sería hacerte un favor-había siseado cuando solo pudo cerrar los ojos en aterrada espera de sentir su cuerpo quemarse hasta volverse solo un vapor caliente que seguramente empañaría el cristal del gran cilindro de vidrio revestido de sellos que le mantenía allí.
Pudo contemplar con incredulidad como el sello que muchas veces veía en los experimentos fallidos, aparecía diseminándose por el cuello y mitad de su pálido y esculpido rostro. Entonces en su mente ilusa y vengativa de quien se apega a una ínfima esperanza, vislumbró que en el mismo momento que el Uchiha se encontrara con Juugo, el cual era el poseedor original de ese diabólico poder empleado en los ahora cadáveres que abundaban en todas las instalaciones, éste le enfrentaría y daría muerte y así al menos se sintió mas conforme con esa certeza aunque él al parecer no viviese para verla.
Pero Juugo apareció entonces tras Sasuke como un sumiso y fiel perro.
Cuando fue liberado de su prisión de agua no pudo más que inhalar desesperas bocanadas de agua en un intento por despabilarse y escapar lo mas pronto posible.
Teletransportación. Lo comprobó cuando no llegando a dar si quiera tres torpes pasos y su cabeza fue a chocar con la pared a tres metros que le volvió a convertir en agua nuevamente.
Entonces comprendió que el Uchiha no se había tomado las molestias de liberarlo y esperar a que tomara aire por nada.
Sus ojos sangre se le marcaron a fuego en la mente cuando se metió en su mente con brutalidad bestial que le hizo comprobar sin quererlo el poder abrumador que poseía.
Aulló y suplicó pero su mente no fue dejada hasta que el azabache estuvo satisfecho con hurgar en ella a su antojo.
Por eso no pudo mas que encogerse sobre si mismo cuando le vio caminar con los apuntes que había tomado se las guaridas, bajo el brazo con tal elegancia y despreocupación de quien tiene el mundo a sus pies y con tan solo un chasquido podía tener lo que quisiera.
Y quería a Orochimaru muerto…Para bien o para la ellos eran solo un medio para lograr un fin.
``Servirme o morir ´´ no fue una pregunta ni una oferta y menos una sugerencia.
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Al son del violín y al mismo compás de las olas su cuerpo se meció como en un trance.
Sus raíces gitanas, de parte de su madre, estaban tan arraigas en él que la música y el aire libre le eran vitales como el cielo a un ave. Aunque estuviese allí enclaustrado en ochos hectáreas de montaña con mas protección que una inminencia papal y un emperador juntos. Aún en esos momentos en que sus dedos ágiles de tanto practicar, no recordaba con exactitud cuando o donde, entonaban una melodía tan antigua y vivaz como el crepitante fuego de la fogata en medio de la playa, se sabía vigilado con atención. Sonrió e imitó con su música el ir y venir de las olas que parecían llamarlo a introducirse en ellas y avanzar tocando su misma melodía rumbo a lo profundo del mar y más allá, el inmenso océano.
Aunque, de nada serviría, no daría ni dos brazadas cuando el sofisticado y avanzado sistema de seguridad diera la alarma de que el ave había escapado de la jaula de oro. Entonces Iruka aparecería con agilidad y rapidez que le confería ser un ser mitad acuático, un delfín, y le escoltaría de vuelta con una regañina y un castigo. Pero ¿Qué mas podían quietarle a parte de su libertad? Lo tenía todo, sólo tenía que pedirlo y no importando lo costoso o difícil de conseguir y lo tendría. Todo excepto lo que más deseaba con verdadera locura. Si alguien le preguntara que deseaba en realidad, él respondería sin siquiera pensarlo.
``*watashi wa kaze ni naritai desu´´
Le había extrañado la sugerencia de prender una fogata, siendo el fuego el enemigo más letal y traicinero ahora que el solo no les afectaba, eso echando de lado los caza vampiros, pero cuando Gaara hubo hecho una rara pirámide de arena en torno a la leña. Pues la cosa dejó de parecerle fuera de lugar.
El viento le golpeó el rostro trayendo consigo el olor del salitre y Naruto imitó el murmullo que creó al juguetear entre las hojas de los árboles que se cernían a varios metros de ellos. Le siguió el travieso recorrido con el oído y no le perdió hasta que se coló escurridizo por entre las fisuras del marco de la gran puerta de la mansión.
Para ese instante tanto Gaara como Sai y el mismo Konohamaru, que tantas veces le había visto y escuchado entonar la misma melodía, se habían quedado embrujados por la forma tan apasionada en que tocaba. Era como si sintiera cada nota y acorde, trasmitiéndoselas a ellos con tal nitidez que era como sentir el mismo movimiento que hubo efectuado el viento en su veloz y loco recorrido entre los árboles y las fuentes, las rocas y las mismas hojas secas que poblaban el suelo o aquellas que en esos momentos hacían el descenso al mismo. Y luego se juntaba en un baile sutil y sinuoso con el agua de la fuente que había al empezar la pequeña colina. Era como verlo sin necesidad de la vista, solo escuchando como la música lo describía.
Maravilloso.
Su caminar en torno a la fogata iba dejando huellas, las mimas que volvía a pisar sin necesidad de mirar al suelo, la arena bajo sus pies era tocada con tanta sutiliza que parecía el susurro del mismo viento que imitaba su violín y el balanceo de su cuerpo era enérgico pero sensual sin siquiera proponérselo. Todo en él era tan natural e inocente pero a la vez parecía emitir encanto y vida, luz, alegría, euforia. Era como si les embrujase para seguir el ritmo de su música como El flautista de la fabula, y estaban seguros de que a solo una mirada o ademán y ellos le seguirían al quinto infierno. Donde fuera que eso quedara.
Los ojos de Sai parecían mirarle como quien ve una maravilla misteriosa y hasta ese momento secreta que no pertenece a este mundo. Fascinación.
Gaara notó como contenía la respiración y la fijeza con que parecía memorizar sus rasgos y movimientos. Una agradable sensación se desparramó en su pecho y una tenue sonrisa adornó sus labios. Sus dos personas especiales estaba allí junto a él y eso le hizo sentirse completo.
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La vasija de plata que un sirviente hubo subido a la habitación fue analizada por Juugo con reticencia y total desconfianza. Al ver como una de menor dimensión pero mismo contenido era dirigida a la puerta de en frente él mismo la tomó y con un ademán despidió al hombre de rostro cerio y cada de pocos amigos que le miró como si fuese un objeto inanimado.
Era la cena aún tibia que les había sido servida. Miró la puerta del apartamento de Sasuke como quien se debate entre la guillotina o la hoguera. Ninguna le parecía atractiva para morir. Y le tenía cierto reparo a la filosa y maldita Kusanagui pero más aprensión le precian los ojos rojos del Uchiha.
Karin pareció a su lado con la corta yukata anudada a la cintura y una toalla húmeda con la cual insistía en secarse los fiambres que tenía por cabello.
-¿Esa es de Sasuke kun? –su nariz percibió el olor de la sangre fresca y el rostro de circunstancias de Juugo le produjo cierta risita de burla que no exteriorizó por sentido común que por falta de ganas.
Embozó una torva sonrisa y tomó el recipiente de las manos más que dispuestas del otro.
Irguió el cuello y sacó pecho, encaminándose con un estudiado bamboleo de caderas hasta la puerta sin seguro de azabache y entró sin si quiera avisar.
Juugo se dio la vuelta de regreso al departamento que Sasuke le había señalado, no le dio mente al olor de mujer dispuesta que presentaba la chica y menos a los tantos lascivos pensamientos que parecía proclamar a vivo voz. Para él eso era como meterse a la boca del diablo.
Por su parte, Sasuke notó el instante justo cuando Karin entró al lugar y se dirigió a la puerta entreabierta del baño donde él tomaba una ducha con las manos contra la pared y el agua caliente chocando contra su espalda, resbalando por los marcados músculos de su espalda y firme trasero. También percibió el olor aún presente del laboratorio de de donde la hubo sacado y el más que conocido y pestilente de Orochimaru.
Su cuerpo se crispó a tan solo el recuerdo del rostro pálido y ojos amarillos de serpiente, con un movimiento de su puño rompió los azulejos dejando su mano incrustada en la pared. La sangre manchó su muñeca y la sintió escurrirse entre sus dedos. Y ella seguía acercándose con su olor a mujer dispuesta cual ofrenda de paz.
La sintió detenerse y contener el aliento, acallando una exclamación fascinada al ver su cuerpo desnudo, pudo sentir sus ojos maravillados y hambrientos sobre todo al detenerse en su entre pierna. El gritito de admiración no hizo más que levarle el ego.
Pero el maldito olor ahora se condensaba junto al vapor del agua caliente y el más sutil de la sangre tibia que la chica tenía en la vasija que sostenía.
Con un movimiento que le hizo casi gritar de espanto, Sasuke la agarró por el cuello y estampando su cara contra la pared ocasionó que el jarrón se etarra contra el suelo creando un sonido metálico y tintineante al rebotar varias veces. Sus ojos libres de las gafas le miraron con autentico pavor pero lo único que recibió como respuesta a su muda interrogante fue una orden que le puso la piel de gallina y hizo vibrar de emoción.
-De espaldas y ni medio sonido-
Cuando sus afilados colmillos perforaron la piel y sus manos le apartaron la ropa lo necesario, tras la neblina del vapor que reinaba en el lugar, Sasuke pudo jurar que sus ojos rojos captaron el brillo fiero de unos azules que le miraban con tristeza.
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*Quiero ser viento.
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Are chan- Porque lo prometido es deuda y odio deber nada, acá te dejo la conti con todo y un teme mas que problematico. _________________
hola!!! wau buen cap, ahh quien le destrozo las rosas
a naru, mas lo que costo hacerlas para que se las maltrataran
y sasuke que onda y como tu dices estuvo bien problematico
ojala estes muy bien
nos leemos luego
cariños
matta ne!
......
.....
....
...
..
.
nee, no te olvides de tu otro fic _________________
Ultima edición por are-ale-ale el Vie Jun 12, 2009 5:50 am, editado 1 vez
ggaaaa recien lo leo que interesante tu fic en serio
me encantan los fic que contienen vampiros
espero con ansias el sgte cap
( por favor no quiero ver a sasuke con la
zorra-karin no me pongas esa imagen en la cabeza
dime que no paso nada entre ellos ) _________________
ELEGIMOS AMAR PERO NO PODEMOS ELEGIR DEJAR DE AMAR
Ubicación: HOSPITALIZADA LUEGO DE UN DESANGRE NASL POR BER PORNO YAOI.
Publicado: Vie Jun 12, 2009 10:45 pmAsunto: o_O
Todos somos marionetas, no somos dueños de nuestro destino y otros dirigen nuestros hilos para burla de quienes intentamos formar nuestra propia suerte. Pero aún así luchamos cual mosca atrapada en una telaraña.
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Marionetas y Origamis de arcilla.
Sasori dijo una vez que las dos obras maestras que habían sido creadas para pelear entre ellas, sucumbieron presas de un sentimiento de debilidad que les hizo vulnerables pero fuertes a la misma vez, que aún sabiendo una el punto débil de la otra, se rehusaban a aprovecharse de ello pues estaban unidas por un lazo más fuerte que la vida y la muerte.
Ambas marionetas eran dirigidas por su adversario y sin saberlo estaban condenados a la soledad y el abandono desde antes de nacer. La una no podía vivir sin la otra y si una de ellas era muerta a manos de la contraria, la locura, desesperación y soledad perseguirían a la asesina hasta que ella misma se diera muerte y acompañara así a su rival en la otra vida.
Deidara solo le miraba sin entender por completo a que demonios se refería su cencei cuando comenzaba a tallar algún títere y siempre hablaba del mimo tema. Como si eso le inspirara, aún sin mostrar rastro de emoción alguna en su rostro inexpresivo. La expresión siempre congelada e inmortal de un muñeco. Su extraña forma de considerar el arte.
Por ello el rubio siempre salía en defensa de su arte.
Fugaz.
Instantáneo.
Explosivo.
No inmortal y eterno…no por siempre…Nada duraba tanto.
Nada.
Y menos el arte.
Sólo un segundo y luego nada.
Eso era arte, pero siempre divergían sus opiniones en ese punto y entonces su rostro que aún conservaba esos rasgos congelados de su adolescencia, se posaban en Deidara creando en este un maldito quebradero de cabeza por no poder tener al menos una expresión que interpretar o una mirada que fuese significativa y le diese una idea de lo que estaba pensando.
Dejó salir el aire en un sonido gutural de aburrimiento. El techo, su lugar de vigilancia en ese edificio en desuso que usaban como guarida, era allí donde permanecía desde hacia ya una hora. Y estaba comenzando a aburrirse.
Él no llegaba.
Introdujo las manos en los grandes bolsillos de su capa e instantáneamente sus dedos tocaron las bolsas de arcilla. Dejó que sus palmas abrieran las bocas y comenzaran a darle forma a alguna figura. Aunque ansiaba sacar alguna y hacerla explotar sólo por el hecho de escuchar el sonoro estallido y así al menos romper ese silencio.
Todo estaba tan tranquilo en esa parte de la ciudad donde los edificios viejos y abandonados no eran siquiera ocupados por los indigentes. Demasiados derruidos y viejos como para considerarlos seguros al más mínimo sismo y tomando en cuenta que Japón estaba edificada sobre un terreno volcánico.
En fin.
Se sentó pesadamente en el borde del edificio y dejando los pies colgando miró al cielo despejado. Ese cielo tan alto y negro. A esa distancia de la ciudad y teniendo las congestionadas calles y compañías tan lejos, el cielo era lo suficientemente claro como para ver una que otra estrella y hasta la luna.
Tan grande y lejana.
Tan inalcanzable.
De un color tan pálido que se podían idear una que otra figura en las líneas y círculos difusos que parecía tener.
Esa luna le recordaba a su transformación, su vergonzosa y forzada transformación donde todo pareció cambiar tan radicalmente que aún en la actualidad le parecía lógica su reacción a la hora de renacer.
Hacía justo trescientos años que era un vampiro. No uno cualquiera, sino un miembro de Akacsuki, organización de asesinos de rango S para los clanes y, terroristas experimentados y potenciales para los avariciosos humanos que deseaban efectuar algún ataque sorpresa.
Donde él tomaba la mayor parte del crédito al hacer explotar todo lo que se interpusiera en su camino y se posara en éste uno de sus figuras de onigris hechas de arcilla explosiva.
Pues tenía bocas en cada mano.
¡¡BOCAS!!
Y todo se lo debía al maldito Uchiha con cara de mármol y cuerpo de fabula que con su media coleta tras la espalda y ojos rojos le había dado la condición para otorgarle la vida.
Aún podía rememorar todo con tal nitidez y claridad como si lo estuviese viviendo otra vez.
El dolor, el humo asfixiante y la sensación de que había caído sobre algo duro luego de rebotar contra algún artefacto que creó un sonido seco y metálico.
Movió el cuello con una espantosa sensación de que no lo tenía sobre los hombros y sólo pudo enfocar como unos pares de zapatos hechos a medida se acercaban descendiendo unos escalones. Estaba en el suelo de un callejón, y los personajes que se aproximaban habían salido de un lugar bullicioso y con olor a alcohol y especias que quedó en el aire para luego desaparecer tan rápido la puerta fue cerrada y los pasos siguieron acercándose.
Eran dos personas, una más grande que la otra, el paso en que se acercaban era desigual, los pequeños pies con calzado blanco eran precavidos pero el mayor caminaba con total soltura. Como si no le alterara el encontrarse un cuerpo tirada allí en pleno callejón de una concurrida calle de Japón. Por un instante pensó en que serían algún par de pijos que seguramente le echarían a un lado de una patada con sus zapatos hechos a medida.
A sus oídos llegaba el sonido de las sirenas y el bullicio de la protesta donde antes él hubo tomado papel importante al explotar un cowboy policial, como el murmullo de fondo de las pisadas.
Le hubiese gustado poseer al menos un par de zapatos como esos antes de morir, porque sabía que estaba muriendo, la vida se le escapaba de algún lugar del cuerpo que no podía identificar. ¿Pero de qué le servirían los zapatos si no se los pondría poner? Al menos para su funeral le hubiese gustado lucirlos y dejárselos en legado a los gusanos.
Maldición, pareciera que la idea de volverse una de las tan famosas bombas humanas como los tan resonados terrositas, no fue buena idea. Ni el hecho de que se hubiera inspirado en los kamikazes y se lanzara ante el jodido cowboy policial, al menos como consuelo le quedaba que todos los malditos cabrones habían salido volando. Y él también, debía recordar ese punto. Tomando en cuenta que había sobrevolado un edificio de tres plantas y caído del otro lado.
¡¡Como le dolía todo!!
El dueño de los zapatos negros que entraron en su campo de visión se detuvo con un movimiento suave y silencioso. Ocultándole los finos y pequeños hechos de un color blanco impoluto.
-¿Itachi san, qué le pasó tteballo?-
Él seguía como idiotizado mirando las puntas de los zapatos que tan cerca estaban de su rostro, reparó en el pantalón que reposaba parcialmente en ellos y el color negro de la tela delicada y costosa con que estaba hechos. ¿Se cortaría si tocaba las finas costuras?
Aunque ¿Cómo demonios lo haría si siquiera sabía si tenia brazos?
Intentó mover el cuello para ver así al dueño del calzado en los cuales derrochaba su último aliento de vida. Y literalmente se quedó sin aire.
Manma mía.
Todo en el emanaba seriedad, oscuridad y peligro. Los ojos le hicieron estremecer y compararlos con el cabello rojo sangre de Sasori.
¡¡Maldita sea!!
¡¡Sasori!!
Casi lo olvidaba por completo.
Pero ¿Cómo no hacerlo cuando dos gemas rojas como fuego apresaban sus ojos como si pudieran ver todo dentro de él?
-Está muriendo-
Su voz le puso la piel de gallina y la frialdad con que dijo las palabras le dieron ganas de gritarle que aún estaba vivo y podía escucharlos. ¡¡Un poco mas de consideración kami!!
Pero la declaración de su lamentable estado no fue para él sino para el dueño de los pedazos del cielo limpio y brillante que se interpusieron ante el rostro imperturbable del mayor y le miraban con fijeza y preocupación en tanto cierta impaciencia le era conferida por la mueca de sus carnosos labios. Era como ver un día soleado y calido en medio de esa noche bulliciosa y llena de humo y cuerpos desmadejados en callejones. Como el suyo.
Un cabello más brillante y corto que el suyo enmarcaba el rostro de rasgos finos y un tanto aniñados que con tres marcas a cada lado del rostro pareciendo conferirle las características de un zorro. O una cría del mismo.
Parecía que los ángeles de la actualidad tuviesen características animales. Pero no podía ser un ángel pues nunca seria acompañado por la muerte.
-¡¡Demo hay que hacer algo!!-
Si, sepultarlo en cuanto de acabara de desangrar. No era que el vivir primero en un orfanato y luego ser recluido en una correccional de menores fuese lo mas hogareño posible, pero el haber vivido todo el resto de su vida en la calle e ir de un lugar a otro sin rumbo fijo. Por lo menos que su cadáver no corriera la misma suerte. Al menos que algo de él tuviese un lugar fijo.
Reparó en que las manos del hombre de cabello largo, también eran pálidas como su rostro cunado las colocó sobre los hombros del menor y lo movió delicadamente a un lado.
-Itachi-
``Con que Itachi, eh.´´
Raro nombre para alguien como ese, pero le pegaba.
Otras voces se escucharon llamando al mayor pero en ningún momento escuchó sus pasos al descender los escalones, sólo el olor al ser abierta nuevamente la puerta del local.
Pareciera que estaba perdiendo las facultades al mismo ritmo que la sangre.
-Tienes que hacer algo-fue un ruego proveniente del mas pequeño con mirada azulina y rostro calido- Puedes hacer algo- era como una confirmación de que el mayor estuviese en plena conciencia de que si podía.
Si sabía armar un cuerpo con los huesos hecho puré, por él perfecto.
Para él era algo fuera de lugar, ese hombre no parecía ser de los que recibieran órdenes de nadie y menos de un pequeño con rostro aniñado. Menos de los que ayudaban a los demás. No, debía ser egoísta y cruel, un amargado empedernido al cual la vida le había dado todo al nacer en cuna de oro.
-Ve-
Le observó tras la bruma de la inconsciencia cuando la visión comenzaba a ser borrosa, el mayor tocó levemente al chiquillo, casi de formas efímera, lo mechones rubios a la altura de las mejillas. Despidiéndole de esa forma y tomándole así unas manos morenas, casi salía de su campo de visión cuando de sopetón le tuvo nuevamente como un viento veraniego y brillante que embozó una deslumbrante sonrisa.
-Vas a vivir tteballo-
Y con la misma rapidez desapareció y solo quedó la figura del mayor con el rostro vuelto en la dirección por donde seguramente se marchó el menor junto con quien fuese que hubiera salido de aquel oloroso lugar a especias.
Al parecer cuando ya se hubieron ido, los ojos rojos parecieron taladrarle el cerebro y los labios finos se movieron pronunciando una condición a cambio de vivir.
-¿Sabes hacer una felación, Deidara?-
No supo como el maldito sabía su nombre ni como aceptó ese absurdo trato. Pero maldición, cualquier moribundo se agarraría a la mas mínima posibilidad de vivir, por mas absurda que esa fuera.
-Maldito Itachi, hum-masculló con un bufido de rabia cada vez que recordaba como sin consideración alguna y en pleno callejón se bajó la cremallera y le alzó la cabeza por los cabellos sin ninguna remilgo por sus huesos rotos ni su expresión aterrorizada y incrédula cuando le atragantó con su erección. Y luego como perforó la yugular hasta tomar de él casi todo lo que aún le quedaba en el cuerpo para después darle unas míseras gotas de su sangre.
El muy mamón casi lo deja como un sirviente con esas ínfimas gotas. Milagro que le dio más. Claro que eso fue cuando él se contorsionó y chilló cuan animal moribundo al sentir como una corriente eléctrica le recorría serrando y sanando su cuerpo. Y poniéndole los huesos en su lugar.
-No puedes maldecir a alguien que ya está maldito, Deidara-supo que le sobresaltó y que no había reparado en su presencia y también supo en que pensaba. Era tan predecible.
-¡¡Maldito, hum, casi me matas de un susto!!-su cuerpo se tensó al escuchar la ronca pronunciación de su nombre y sus manos se mordieron las lenguas a fin de no perder el control. ¡¡Quería explotarlo!!
-Bajaste la guardia-no esperó siquiera que sus gritos de ira dieran comienzo y desapareció de su presencia.
Y Deidara le odió aun más si era posible por dejarlo con la palabra en la boca.
Cuando lo hubo sentido lo suficientemente lejos, congregado con los demás, se permitió respirar libremente y cierta sensación de plenitud le recorrió todo el cuerpo creándole una ilusionada sonrisa que no llegó a sus ojos pues sus pensamientos estaban en que estaba mortalmente aburrido ahora que Sasori estaba muerto.
Y estaba seguro que por mas que deseó en ese lejano pasado el tener mas de una boca para poder tener de nuevo una oportunidad de vida y le fue concedido con ese extraño jutsu que dolió horrores.
Itachi no le volvería a pedir algo semejante.
Aunque formara parte de Akacsuki.
Aunque él volviera a estar al borde de la muerte.
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El mismo sonido gutural seguido de una nueva exclamación y él ya ideaba la manera de salir de allí a como diera lugar.
Otra vez lo mismo y tubo que apretar los dientes para no dejar escapar ni la más minima mueca de molestia. Sólo había que ver como Orochimaru contemplaba la grabación de seguridad de lo que antes fueron sus puntos de escondite. La manera un tanto escalofriante en que sonreía al ver la figura impasible y rayando en el pasotismo que tenía el recién despertado Uchiha Sasuke.
-Míralo, Kabuto, que fuerza, que temple y que desarrollado está-sus manos sudorosas ansiaban tanto poder tocarlo aunque tan sólo fuera para sentir la corriente eléctrica siendo descargada con la furia de sus ojos negros pasando al rojo sangre de la furia desmedida con que sus masculinos rasgos mutaban.
Y el tan sólo ver como sostenía a Kusanagui le dio la vaga ilusión de que iría tras su cabeza, ´´oh sin tan sólo fuese por poder y no venganza ´´ No importaba. Estaba deseoso de tenerlo frente a frente, admirar su semblante imperturbable y compararlo con el desapasionado de antaño cuando lo estuvo entrenando con tanta atención y cuidado para poder hacer de ese cuerpo pálido su próximo contenedor. ``Si no hubiese sido por la interrupción departe de de Itachi kun…´´ pero eso ahora no importaba.
Le agradecía al viejo por ofrecerle la oportunidad perfecta en bandeja de plata. Dos por uno. Ni él era tan ambicioso como para confiar plenamente en poder tener al Niño Prometido nuevamente, pero si eso significaba el volver a poder ponerle las manos encima a Sasuke, por él perfecto.
Sonrió torcidamente al tanto apretaba con tanta fuerza los reposabrazos del sillón que estos crujieron bajo su agarre. Podía sentir como la mente del Uchiha le invocaba con bizarra insistencia que rayaba en la provocación, la mesura de sus emociones y el auto control que demostraba le daban una vaga idea de cuanto había mejorado ´´ ¿Me buscas pequeño Sasuke kun? ´´
Y en ese mismo instante Kabuto tuvo el mal presentimiento de que el alumno había superado a tal punto al maestro que este último había caído en una peligrosa locura obsesiva con comprobar hasta que punto el Uchiha tenía hielo en las venas. Para él los siglos habían hecho a Orochimaru sucumbir al aburrimiento al no poder aprender nada más del cuerpo humano o mutación que hubiese creado el mismo y el ser el cabecilla de la principal organización de Caza Vampiros ya había perdido el chiste.
Por ello con buen asistente que era se retiró luego de cerrar silenciosamente tras sí, un misterioso brillo iluminó sus redondos anteojos y una media sonrisa afloró a sus labios.
´´ La que se va a armar ´´
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Yine chan- lamento en serio que no te guste lo que pasó,demo de que pasó pos de eso no hay duda,no digo ahora hasta que punto eso tendra repercusiones.
Are chan-rememora cuando el azabache despertó e inbocbó sin ningun contrl al kitsune, que hasta el lindo pelirrojo tuvo que salir a tomar medidas de precausión. Bueno,la saonrisita que puso Gaara cuando dijo que el culpabla pagaría por eso...¡¡Me da mala espina!! y no porque hable de las bellas rosas,XD.
POSD- Siempre he considerado que Itachi tiene una particular forma de ver el mundo y manipularlo a su manera.
Sayonara. _________________
Ultima edición por VAYPER el Lun Jun 29, 2009 1:30 am, editado 1 vez
ahh ya recorde a uqe te refieren jojojo quiero ver eso
ash y yo que esperaba lo mismo que Yine en lo referente a sasu y karin (puaj) en fin ya despues se va a arrepentir
que estes bien
nos vemos
bye _________________
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