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Al rayar el alba. S/N
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VAYPER
Chuunin
Chuunin


Registrado: 14 Mar 2008
Mensajes: 118


Ubicación: HOSPITALIZADA LUEGO DE UN DESANGRE NASL POR BER PORNO YAOI.

MensajePublicado: Dom Sep 06, 2009 5:35 pm    Asunto: Responder citando

____-*¡!¡*-____


Iruka lo presentía, en su fuero interno se fraguaba esa sensación que los padres no procreadores eran portadores natos.

Naruto, algo pasaba con él en relacionado como no, con el Uchiha. No era de ayuda el que la presencia de Itachi estuviera tan presente en esos últimos días en torno a la mansión, y esto encolerizaba a Naruto hasta cuotas insospechadas puesto que adjudicaba que la evasión que le era dada por el Uchiha mayor no se la merecía y ya que al parecer Sasuke era el factor de la discordia, lo quería lejos de allí por lo menos un par de horas.

Recordar la discusión en que el azabache se guardaba de lanzar veneno por la boca, al menos los insultos ácidos cumplían la función de aliviar esa frustración que de seguro sentía al ser desplazado por su hermano y asesino del clan, le daba tal dolor de cabeza que solo era comparado con la risa que le causaba la figura mojada por los espersores del césped o la mirada oscura delineando un matiz rojizo de temer cuando miles de clones se dispersaban en todas direcciones con tan buena técnica que le costaba mas de un minuto dar con el real o mejor aún, la música estridente y ensordecedora que Naruto ponía cada mañana contando con la colocación precisa de una bocina en el lugar justo donde diván de cuero negro ocupaba una de las esquinas de su habitación.

Sabía que Naruto no quería acostumbrarse a la presencia del otro, no cuando en su mente guardaba muy vividos las muertes y destituciones así como los despedidos de los anteriores que habían si quiera tenido mayor acercamiento con el. Algo que no le gustaba era el trato que ambos compartían, nada pareció haber cambiado significativamente en es aspecto y eso no hacia mas que asustarlo, la mirada atenta del Uchiha siempre sobre Naruto y la peligrosa Kusanagui estando siempre allí, quieta pero amenazante como la figura de Sasuke.

No obstante…Naruto parecía más impaciente, casi nervioso, miraba sobre sus hombros como si buscara a alguien o algo…y Iruka no podía evitar el hacer lo mismo, temiendo por su bienestar se colocaba tras él por si acaso.
Era consiente hacia mucho de que a Naruto le perseguían sus propios demonios, hasta tenía su Byuju particular, y que era sensible hasta el punto de presentir lo que ni los mismos Hyuga o Inozuka podían percibir.
Marcado desde su nacimiento, su experiencia con la muerte se remontaba al momento mismo en que su madre le cedió su vida y su padre le entregó la suya para darle un futuro. Pero, a costa de sonar paranoico, había algo más, tan jodidamenmte cerca y sin embargo no sabía que o quien.

Podía notarlo en sus cambios de humor y luchas verbales para con Sasuke y los tantos insultos que antaño fueron el pan de cada día y que en la actualidad volvían a ser utilizados como si nunca se hubiesen relegado al silencio.
Como si sus suplicas por dar con la razón de este sentir o al menos una señal de que estaba bien encaminado…una jugada irónica se estrujó en la cada su más grande tormento.

Esa tarde cuando el menor interrogó acerca del paradero del Chelo, el Umino quiso mimetizarse con la moqueta y desaparecer, literalmente.

Por los siglos Iruka había intentado descifras la fascinación de Naruto para con tal instrumento, pero todo hecho u acontecimiento se reducía al susodicho, sucio de polvo y abandonado en el ático de la mansión hacia tanto tiempo que casi no podía recordarlo, si no fuera porque la aparición del artefacto desencadenó en ese entonces la misma situación que en la actualidad aun provocaba.

Lo escondió, pero llegado un momento alguien le habló de los tantos instrumentos de cuerda y la curiosidad del pequeño le indujo a preguntar por, misteriosamente y que actualmente al recordarlo le daba escalofríos, ese en específico.

Los ojos azules eran hermosos en verdad pero estos podían ser intimidantes e inquietantes cuando su portador los fijaba con ese matiz de sabiduría que siempre le asemejaba a Minato, en su persona como si le retaran a mentirle. A engañarle.

El artefacto infernal le era como una muestra viviente de muerte y desgracia, de sufrimiento inacabable y angustia sin fin.

Quería destruirlo y no verlo jamás, nunca volver a escuchar la más mínima melodía.

Lo dejó abandonado en una de las tantas misiones del menor y uno de los de su equipo lo trajo de vuelta.

Iruka juraría que desde las cuerdas tirantes hasta el largo arco, el Chelo se burlaba con chirriante algarabía de todos sus fracasos.

Entonces intentó prenderle fuego, pero Kakashi intervino a tiempo y alegó que se había obsesionado con un simple artefacto de madera que no tenía nada que ver con su mal estado mental. Hubo discusión en ese aspecto y el Hatake permaneció una semana en cama por incompatibilidad de opiniones.

No lo intentó más, pero no por ello se resignaba a escuchar a Naruto tocar dicho instrumento. Puesto que en su desesperación por hallar la manera de evitar aquello, sustituyó el anterior por otro, con el mismo resultado.

No era el Chelo, eran quien lo tocaba.

E Iruka solo pudo callar y seguir escuchando como los tantos otros condenados a oír la melodía fantasmal cada vez que Naruto tocaba el Chelo y parecia evocar los muertos y entes, todos los seres muertos de dolor, sufrimiento, torturas o penas.



____-*¡!¡*-____


El sonido de unos nudillos aporreando contra el cristal le hizo fruncir el sello y otear el aire. ``Un vampiro´´ advirtió al instante, más luego su cuerpo se tensó al captar el aura más que conocida ``Chouji´´

Abrió rápidamente la puerta y la figura un tanto jadeante y herida se apoyó precariamente contra el marco, el cabello rojo caía como una masa sangrienta sobre su rostro y las ropas rasgadas solo acrecentaban el aspecto de haber salido de una lucha. En medio de la impresión que le causó el chico, se precipitó a sostenerle antes de que fuese a para de boca al suelo. Una herida más que notoria le cruzaba el brazo de arriba a bajo como si lo hubiese jalado de alguna especie de arpón que utilizaban los cazadores.

Un escalofrió le sobrevino a tan solo recordar dicha arma.

-¡¡ ¿Qué pasó?!!- su voz siempre calida se elevó dos octabas-¡¡ ¿Quién te hizo esto? Chouji?!!-

En ves de responder, un quejido adolorido llegó hasta sus finos oídos y algo frío y un tanto pesado cayó junto a sus pies ocasionando que casi diera un salto que tubo como consecuencia el tener todo el peso del otro sobre ella. Miró hacia el suelo y un sentimiento amargo le inundó el alma.

A sus pies una maceta con una mata de flor de abrojo yacía rota y marchita, pero aún así, supuso, el Akimishi la hubo trasportado desde Italia.

Quiso replicarle, gritarle y golpearlo por ponerle en esas incomodas situaciones, pero no podía discutir con un cuerpo desmallado que se desangraba en la entrada de su tienda.


____-*¡!¡*-____


La música prosiguió, bulliciosa y persistente con las sirenas de fondo que complementaban la detallada decoración de estación de bomberos del concurrido lugar.

El cuerpo esbelto y sudoroso se despegó con cierta reticencia de entre los pálidos de Gaara, el cual se quedó bailando en la pista teniendo como nueva pareja a un sonriente Sai.

Sasuke observó la marcha del Uzumaki hacia el baño, y su mirada captó cierta impaciencia en abrirse paso entre el mar de gente de la zona VIP.

Le siguió sin hacerse notar, siendo innecesario cuando su figura vertida completamente de negro con llamaba la atención allá donde fuera.

Recordando que no estaría bien el estamparle la cabeza contra la pared hasta que le entrara algo de sentido común, decidió evadir la mirada desconfiada del rubio y lavarse las manos, haciendo tiempo para que saliera, no queriendo en verdad aborda nuevamente el tema más ponzoñoso y peligroso de esa tarde que desató la aparición del cadáver de un cuervo.

Animal que fue regalado por Itachi hacia mucho tiempo y desapareció misteriosamente por tiempo casi indefinido para aparecer esa tarde con una mordedura de serpiente entre su negro plumaje. Cabe recordar que Naruto defendió tanto al dueño como al muerto, nada podía hacer flaquear su confianza ciega para con el mayor de los Uchihas. Sasuke no quiso ser quien le diera el duro aterrizase contra la realidad al desvelarle la verdadera naturaleza de su Aniki. Pero en cierta forma la traición sin intención por parte del Uzumaki, pesaba como una fría loza de plomo sobre sus hombros.

-¿Qué coño quieres tteballo?- sacó las manos debajo del secador que cumplía con dicha función y se masajeó los parpados como si estos le pesaran enormemente. ``No debo respirar…No debo respirar…No respiraré´´

-Mirarte no es, usuratonkachie-

Naruto torció el gesto pero no contestó sino que entró a uno de los cubicuelos y desde afuera se escuchó el sonido frenético del porta papeles y luego un queja mal sonante para solo quedar el vulgar y característico bajar del agua del water.

Sasuke lo miró suspicaz y un tanto curioso puesto que los Vampiros no tenían ciertas necesidades fisiológicas más hallas que las alimentarse y desfogarse, según el gusto o orden. Era de su conocimiento que Naruto no tenía tampoco ninguna de dichas diligencias al excusado, excepto claro la de orinar.

Oteó el aire y el olor de la sangre inundó sus fosas nasales aguándole la boca. ``Está herido ´´ Avanzó con paso peligrosamente seguro y rostro tenso en su dirección y Naruto se cuadró de hombros, dispuesto a encararle pero el que solo ladeara el rostro y no alzara la barbilla de manera desafiante y que sus ojos destellaran amenazantes fue lo que Sasuke necesitó para dictaminar que algo pasaba.

-No te acerques-llevó la mano al frente y frunció la nariz pero al instante tubo que llevara la otra mano hasta su rostro para presionarla, se precipitó hasta el lavado y se lavó la mano ensangrentada. ´´¡¡No!!``

-¿Qué te pasó?- su mano le agarró de la barbilla pero el toque fue abruptamente interrumpido por un manotazo. La ira y cierta nota temerosa que volvió el azul un tono más denso, le pegó como un mazo.

-Nada que te importe- tomó de los pañuelos de seda desechables al lado del lavamanos y con ellos se limpió la sangrante nariz-Ahora no-susurró con la voz amortiguada al tener la nariz tapada. Su rostro adquirió un gesto desesperado y triste. Desesperanzado.

``Un poco más de tiempo ´´ era todo lo que pedía, solo eso. Ya que el primer síntoma de la desintegración del sello se había hecho tangible, tan solo quería mas tiempo para poder recopilar las piezas del derruido rompe cabezas en que se convertiría su memoria si dejaban pasar el tiempo. El sello se desintegraba y con el fluctuaban hasta mente, voces y sabores, matices viejos y gastados de no usarlos que se mezclaban con su presente y lo confundían. La confusión le causaba frustración y esta desencadena su rabia la no poder poner orden ni siquiera en su mente. Después solo quedaba el volver a sellarlo, un nuevo comienzo con la mente tan vacía y limpia como la de un niño. ´´Onegai, sólo un poco más ´´ casi suplicó, los ojos brillando al borde de la desesperación pero negándose testarudamente a mostrar debilidad ante nadie.


-Dije que te protegeré quieras o no-le tomó rudamente del mentón y quitando la toalla le miró concienzudamente la zona sangrante, evitando las dagas furiosas en que se convirtieron los azules ojos-¿Por qué sangras?-evaluó su aura y la halló un tanto desigual, su metabolismo están en completa forma y su ritmo cardiaco un poco alterado, quizás por la cercanía, luego todo parecía estar bien. ´´ ¿Qué estoy pasando por alto?, ¿Que escondes?´´

-No pasa nada, en serio, Sasuke-dejó de debatirse, sabiendo que si se mostraba sumiso el otro simplemente terminaría por soltarlo, se sentía un tanto incomodo con el contacto puesto que era demasiado consiente de cómo ambos cuerpos compartían cercanía. Los ojos del azabache tenían un color ceniciento y con cierta sorpresa comprendió que estaba en verdad preocupado. ´´ Tiene unos ojos bonitos``


-Si no fuera nada no hubiera sangre, ¿Te golpeaste con algo?-

-No- susurró sin querer romper esa quietud en que ambos parecían estar, hablándose en voz baja.

-Hn- le limpió con consistencia pero suavidad hasta que no quedó señal alguna de l líquido carmesí, solo el olor parecía revolotear en el aire espeso del baño. Al limpiarle le soltó, mirándole concienzudamente y tomando nota mental de que era la primera vez en que estaban tanto tiempo juntos sin insultarse.


-No dirás nada ¿Verdad?-indagó un tanto ansioso al verle echar la toalla en la papelera y encaminarse hacia la puerta.

-¿Tu que crees?-




____-*¡!¡*-____


-¿Puedes salvarla, Ino? Ella se seca y yo no puedo…él, mi brazo, yo intenté…-

La voz enronquecida y pastosa le hizo posar sus ojos en el mal herido, una mueca adolorida ensombrecía sus rasgos pero a costa de sonar desvalido se aclaró nuevamente la garganta e hizo el intento de hablar nuevamente.

-No te esfuerces, tu mano estará bien. Mira que eres inconsciente, apuesto que llevabas horas sin atenderte esa horrible herida-le regañó apretando más las vendas que cubrían toda la extensión del brazo hasta los dedos y poniendo se paso parte de su poder curativo.

-No podía detenerme, Naruto, Akatsuki, la flor…yo quería llegar-en medio del somnífero ya su mente deliraba sumiéndose en una duermevela y ante sus ojos se desdibujaba el semblante más que alarmado de la chica.

-¡¡ ¿Y AHORA LO DICES?!! CHOUJI, NO TE DUERMAS AHORA, TIENES QUE EXPLICARME…CHOUJI!!- maldijo al escucharle roncar, le pegó un zape con el solo deseo de recriminarle, pero no recibió respuesta.

Se levantó de la cama y se paseó nerviosamente de un lado a otro de la trastienda, mirando alternativamente la pequeña cama en que a veces dormía cuando no quería llegar a su casa y en la que ahora reposaba el chico, a la puerta cerrada a cal y canto.

No podían quedarse allí, los de Akatsuki podían haberle seguido o algún cazador o peor aún, un novato hambriento pudo captar el olor de su sangre y estar ahora encaminadose hasta allí.

Estaba furiosa y un tanto impaciente, furiosa porque el que se aparecieran le daría la excusa para liarse a zarpasos con el primero que avanzara y así cobrarse la muerte de su maestro e impaciente porque notablemente estaría en desventaja y no podía permitir que mataran a su compañero. Además si ellos hubieron herido a Shouji, tomando en cuenta que bien pudo haber plañido peor, significaba que o tenñian planeado eliminarlos uno a uno o simplemente el compañero de Hidan quería cobrar venganza. Pero ellos no estarían allí para ese entonces, nadie moriría ese día. Shouji no volvería a sufrir en su presencia en manos de aquellos asesinos que le arrebataron a su sensei. ``No a él ´´

Decididamente se subió sobre el cuerpo que ignorante e inadvertido descansaba, en el ultimo momento reparó en la maceta sobre la mesita de noche y con cierta desazón la colocó con un firme golpe, resentido, sobre el pecho del otro, varias rápidas posiciones de manos y ambos desaparecieron del lugar dejando tras de sí como única señal de su estadía, la habitación olorosa a sangre seca y flores secas.


____-*¡!¡*-____

Era bien entrada la noche cuando la comitiva romo rumbo a la mansión, Naruto permanecía con la frente pegada contra el frío cristal y extrañamente en silencio con la figura de Sasuke sentada a su lado, de manera tal que nadie intentó siquiera romper la extraña atmósfera que se percibía.

Mas atrás el auto donde el Kasekague y Sai estaban, permanecía de igual manera en silencio, esto luego de cierta pregunta efectuada por el pintor.

Un Gaara un tanto ageno a su entorno, dejaba vagar su mente por un recuerdo espinoso y gris que para nada le gustaba pero que una ineterrogante de Sai trajo a colasión.

Aquella vez...

La sensación le era totalmente desconocida hasta el punto de que si poseía el vago recuerdo de la misma, en esos momentos no lo tenía registrado en su mente. Porque simplemente no podía pensar ni razonar, todo estaba tan quieto dentro de el, tan apacible. Era como si las emociones fuesen tan fuertes que hubiesen sedado su mente y cuerpo hasta el punto de convertirlo en un autómata. Estaba como ido desde el mismo instante en que lo presintió y la noticia le fue reconfirmada como el respaldo para que no poseyera la más mínima excusa de ignorarla.

Naruto desaparecido.

Contempló la arena del desierto como quien busca perderse entre un mar de pequeñas partículas de color crema. Sentía una extraña sensación de ahogo, era como si él fuese consiente de poder vivir sin esa humana y vital necesidad del aíre pero aún así su cerebro se negara a registrarla como lo que era. Un simple protocolo que le acercaba más a la raza humana.

Naruto no estaba.

Su cuerpo se estremeció de anticipo, añorando que al abrir nuevamente los ojos todo fuese una vil broma del consejo como una treta más de apartar al Uzumaki de todo contacto con los que le apreciaban y tenían con él un vinculo mas fuerte que las líneas de sangre o pactos de clanes. Pero él ya lo sabía, lo supo desde el mimos segundo en que el peligro rozó con sus sucias manos la piel dorada del kitsune. Pudo sentirlo como la misma presencia de la muerte enfriándole el cuerpo y atrayéndole hacia un lugar incierto y peligroso lejos de la protección de los guardaespaldas y Ambus.

Naruto había sido traicionado.

Lo supo con claridad desgarradora de quien ve entre sus preciados amantes a uno que corrompe y daña a los demás con el fin egoísta de poseer todo de el.

Sakura. Ojos verdes que brillaban de odio y resentimiento, cabello rosa que proclamaba las ilusiones típicas de la inmadures y el amor no correspondido. El capricho de obtener algo que nunca había sido suyo y aún así lo ansiaba con locura desmedida, de esa que no mide las consecuencias para un fin sino un fin para una consecuencia.

Ella quería al Uchiha.

El Uchiha era de Naruto.

Porque el Uchiha lo había decidido desde un principio, aunque el difería de esa opinión puesto que el azabache estuvo condenado desde el mismo instante en que sus ojos se posaron en los azules de Naruto y fue el Uzumaki quien con su inocencia y ingenuidad le aprisionó como quien seduce una serpiente. Sasuke con toda su petulancia y soberbia, ese aire de toda perfección y gallardía, le era tirada por tierra cuando Naruto embozaba algún puchero o le retaba en cualquier bobada. El Uchiha embozaba una mueca socarrona y Naruto sonreía ampliamente. El Uchiha se ponía cortante y mordaz y Naruto no dudaba en gritarle un par de verdades. El Uchiha se hacía el interesante y Naruto esperaba con impaciencia y sonrisa traviesa a que llegara la hora de comer para así hincarle bien los filosos colmillos y demostrarle quien era el que farfullaba incoherencias y replicaba cuando le era succionad la sangre con gula animal.

Naruto había estado triste.

Sasuke había sido condenado y Naruto parecía ir camino a la extinción. Se apagaba como vela al viento. Y dolían más sus forzadas y falsas sonrisas que la carencia de las mismas. Sus ojos perdieron su brillo desde el mismo instante en que lo sacaron de la sala de condena, el viento ya no corría por la mansión revoloteando los viejos cortinales y haciendo peligrar los antiguos jarrones de principios de siglo.

Naruto moría por dentro.

Vio la desesperación, el vacío y oscuridad cerniéndose sobre el azul y rojo de sus pupilas, era como si el cielo fuese a nublarse en medio de una tarde triste en que el sol moría dando paso al naranja y rojo de la sangre. Y se sintió inútil e inservible cuando le observó sonreír falsamente para el. ¿De que valía el encontrar la razón de su existencia si no podía ni siquiera aliviar su tristeza?

Le dolió allí donde Yashamaru le dijo una vez que estaba el corazón y que ese dolor solo se curaba con amor. El no sabía que era ni como lo conseguiría pero estaba seguro de que lo encontraría para dárselo a Naruto y que dejara de sufrir. Porque si a él le dolía como lo estaba sintiendo en esos momentos, el Uzumaki no seguiría viviendo mucho. No cuando un agujero negro parecía estarse tragando todo y dejándolo peor que muerto. Porque al menos los muertos no eran tan cuidados y protegidos ni considerados la joya de los No Muertos del cual se esperaban cosas grandes. Demasiada carga para sus pequeños hombros, el mundo vampirico tenía su esperanza puestas en él y él sólo sonreía y daba todo de sí para mantener a los clanes en paz y armonía. Pero su punto de apoyo le había fallado y él se tambaleaba como hoja al viento que a pesar de volar sin rumbo mantenía la frente en alto negándose a caer indignamente a tierra. Pero le habían empujado traicioneramente rumbo al precipicio y el no había estado cerca para sostener la mana que con seguridad estiraría. Esperando a alguien…quizás esperándole a el.


Naruto no aparecía.

Con un movimiento que creó una avalancha de arena que cubrió toda la carretera, Gaara anunció así su llegada desde el lejano desierto de Sunagakure. Su semblante siempre cerio causaba escalofríos hasta a los de su misma especie y familia, pero esa vez el terror era casi palpable puesto que toda su presencia proclamaba muerte y sangre. Entonces todos supieron que aunque tuviese que destruir todo edificio de concreto y hormigón para convertirlo en arena…

Naruto sería encontrado.

____-*¡!¡*-____

Sai era consiente de que el oji turquesa estaba lejos de allí, quizás su cuerpo siguiera manejando con elegante precisión el Lamborguini pero su mente yacía lejos en un lugar impreciso del pasado donde el personaje principal no era el. Era Naruto.

Ya, acostumbrado luego de los años de convivencia, Sai se había acostumbrado y resignado a que al menos el 85% de Gaara girara en derredor del Uzumaki. Pero ya había llegado a ese punto de la relación donde los celos se unían a la mezcolanza de emociones que era el estar enamorado.

Sólo tubo que soltar la pregunta que le venía rondando desde el mismo instante que escuchó que en Naruto se habían modificado varios aspectos tanto alimenticios como perceptivos en el ámbito de su nivel de vampiro. ¿Qué pasó?

Secuestro.

Fue la respuesta dicha con odio casi palpable. ¿Cómo podía ser secuestrado alguien que tenía más protección que el tesoro nacional? Al parecer todo sistema tenía sus fallos y el del clan Uzumaki fue la confianza. La misma que le era dada a el.

Una torva sonrisa adornó sus finos labios al tanto miraba reojo la figura seria y calmada del pelirrojo al volante. ``Tienes a Naruto en un pedestal demo a mí entre tus brazos ´´

____-*¡!¡*-____

Llegados a la mansión, el primero en salir del auto fue, obviamente, el Uchiha seguido de cerca por el menor quien de manera disimulada se apretaba el puente de la nariz, delatándole el seño fruncido y la mueca de asco que curveaban sus labios.

-Naruto-desoyendo el llamado de Iruka, el menor se apresuró a subir las escalinatas y adentrarse en la oscuridad del recibidor. Sus pasos sonaron sobre el suelo de mármol pero el Umino no se atrevió a seguirlo, en cambio Sasuke desapareció instantáneamente del lugar.

No fue hasta minutos después cuando tanto Iruka como Kakashi observaban la tranquila entrada del último de los autos de la flota, cuando la maldición se desparramó sobre la mansión.

Un lamento, bajo, prolongado y en perfecto tono, luego se elevó haciéndose más gutural, con más sentimiento, estremeciéndolo todo, constriñéndoles el pecho hasta dejarles boqueando, ahogándose en un sentir de angustia y sufrimiento que por más que la mente reconociera que no fuese propio, dolía aún más al no poder comprenderlo.

El sonido terminaba tergiversándose, desgarrador y chirriante como si fuese un alarido, una voz en grito que hería la garganta y hacia sangrar las cuerdas vocales, surgiendo desde adentro, de un lugar oscuro y cavernoso que muchos llamaban alma. Después todo tomó un ritmo vertiginoso, frenético, tan acelerado que parecían estar dentro de un torbellino que exprimía y sacudía, al mismo tiempo, todo dejaba de tener sentido y solo existían sombras sin formas que bailaban queriendo hundirles en una oscuridad asfixiante y espesa, como la muerte.


____-*¡!¡*-____


Un presentimiento le hizo detenerse rumbo a su habitación y mirar hacia atrás, no fue el sonido del instrumento al ser tocado, puesto que hubo cerrado sus perceptivos oídos con su aura sabiendo de ante mano los estragos que causaba el escucharla, tampoco fue el sentir los entes envolviendo todo y oscureciendo el aire, fue como un susurro, el deslizar de un alma por entre la inescrutable oscuridad de algún rincón de la mansión que le puso alerta. Una alerta tensa y un tanto nerviosa, puesto que la presencia que sigilosa y sospechosa que llegó hasta su habitación le puso sobre aviso con su solo esencia a raíces de Secoya. Era un alma que aun poseía algo literal, tan literal y viejo como un cuerpo.

Recién entró a su habitación y descubrió sin asombro la presencia que con su taimada sonrisa y la forma desenfadada que le miró, sabiendo que tenía terminantemente prohibido acercarse a tan solo doce metros del Kasekague y sus allegados.

Yugao Uzuki con su mascara de Ambu y aura triste le hizo ser consiente más de lo requerido, de lo cerca que merodeaba el peligro entorno a los residentes de una mansión que ya no le parecía tan segura. No cuando un mimbro de raíz entraba como pedro por su casa y le esperaba tranquilamente sentado a su mesa.

-¿Qué haces aquí?-

-Sensei-saludó con una voz cansada de nunca usarla, de nunca mencionar el nombre del ser amado y asesinado, una voz silenciada por voluntad propia que ahora volvía a entonar palabras con el solo fin de introducir veneno en una yaga que ya ponzoñosa y putrefacta se deshacía en las garras de la muerte-Casi soy feliz, él ahora sufre cada día sin descanso y yo casi soy feliz-su tono pastoso y lento eran puras señales de la borrachera que le aquejaba por haber ingerido casi todo el licor que antes reposaba tranquilamente sobre el minibar de la habitación.

-No te entiendo-y en verdad no entendía…en verdad no quería darle voz a lo que ya sospechaba puesto que solo significaría admitir un vil y sádico engaño en que la sangre terminaría llegando a los adoquines de la ciudad.

-Sé que él no quisiera esto demo es que duele tanto, y si a mi me duele tanto siendo tan rápido ¿Qué será ver como se desintegra y escurre entre los dedos?-una risita chillona y histérica le hirió la garganta como finas agujas por el tiempo que tenía sin darle más uso que ingerir sangre.

-¿Qué hiciste o que piensas hacer?-se sentó delante de ella sintiendo cierta empatía por su sufrimiento y el vil sentimiento de venganza que le carcomía y que hacia siglos que la mantenía viva como una maquina servil y fiel que solo obedecía lanzándose a la lucha y acatando las más peligrosas ordenes a misiones de las cuales posiblemente nunca regresaría…buscando la muerte que burlona y castigadora no hacia mas que evadirla.

-Yo no haré nada-se pegó el pecho señalándose insistentemente-Nunca haría nada que dañara a *Aditia y menos ahora que tiene a su guardián cuidándole ¿Crees que esta vez no le hará daño?-acarició el borde de la copa y su sonrisa se volvió triste al evocar a Hayate hablándole de Naruto en los exámenes de la academia-Todos los de nuestra especie solo saben sufrir, condenados a vivir a la sombra y voluntad de otros-agregó mirando significativamente al peliplateado.

-Si no eres feliz, deja todo y renuncia, nadie te obliga a ser una Ambu-

-¿Y usted es feliz?-

La respuesta rápida sería un No, pero no saldría de sus labios, nunca ante uno de sus subordinados y menos delante de alguien que ya tenía suficiente con su propio dolor que le ahogaba y quitaba el raciocinio.

-Hablamos de ti-

-¿Y él, sigue llorando sensei, o ya no llora?-se señaló el ojo que siempre permanecía oculta tras el parche y el Hatake se arrepintió de haberle contado de cómo el ojo dado por Obito aveces lagrimeaba sangre, de manera tal que no le sorprendía ya cuando las gruesas gotas se deslizaban por su mejillas. Para él eran las lágrimas que el sentimental de Obito derramaba al presenciar por medio de su mirada la actual situación en que habían llegado a parar los de su especie.

-Dejó de hacerlo, así como te dejará de doler su muerte-

-Hice una promesa, Kakashi sensei, y aunque me cueste la mierda que me queda de existencia voy a cumplirla, ya casi no falta nada…casi nada-su mirada se tornó febril como si el solo imaginarlo le causada absoluto placer, ya todo su ser recaía en la locura…la ansiada locura de olvidarlo todo y quedar en blanco. No mas recuerdos dolorosos, no más pasado…no más sueños plagados de pesadillas en los que volvía a revivir la noticia de la muerte de su amado. No mas invación a Konoha, no más cuerpos mutilados llenando las calles, no más sufrimiento. Al menos ella ya no los sufriría más.

Su figura desapareció de la silla, dejando el espacio vació como si el estuviese hablando solo desde un principio pero en su fuero interno un frío inquietante se había instalado con tal insistencia que no le dejaba de susurrarle mensaje que le hubo dicho Yugao como despedida ´´ No hay mayor ciego que el que no quiere ver, y usted sabe que él es un tartufo ´´

____-*¡!¡*-____
*Aditia-el que brilla como el sol.
Yime.chan,arigatou por seguirme y espero ponerles al dia.
Are chan- este será mi ultimo fic, no abraco tanto y tendre que relegar de mis pasatiempos por el bien de mi carrera.

Sayyonara.
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Chuunin
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Registrado: 05 Jun 2008
Mensajes: 166



MensajePublicado: Dom Sep 06, 2009 9:56 pm    Asunto: Responder citando

ok, esta muy bueno el cap
lo espere con muchas ganas
ojala te estes
cuidate mucho y ponle muchas ganas a tu carrera
nos vemos
bye bye Wink
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VAYPER
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Registrado: 14 Mar 2008
Mensajes: 118


Ubicación: HOSPITALIZADA LUEGO DE UN DESANGRE NASL POR BER PORNO YAOI.

MensajePublicado: Jue Sep 10, 2009 8:22 pm    Asunto: OO Responder citando



Plumas blancas teñidas de sangre.

____-*¡!¡*-____





La figura de Sasuke abriendo la puerta de la biblioteca lo sacó de su lectura y cierta curiosidad se instaló en su interior al verle sentarse en uno de los sillones del viejo y abarrotado salón poblado de libros. Hizo a un lado el pergamino y disimuladamente lo guardó bajo un grueso tomo sobre la gruesa superficie de caoba. Teniendo que dejar para mas tarde el estudio – investigación acerca de la procedencia de alguien. Cerró la laptop y cruzándose de brazos espero que el otro hablara.

-¿Qué ocurre con el sello?-crudo y directo, sin rodeos y al punto. Así era Sasuke.

Kakashi se rascó la nuca distraídamente, mirando por la ventana dejando evidente su extrañeza de que el Uchiha estuviese en la mansión por la mañana. Siendo que desaparecía cada día desde que el Uzumaki partía al colegio, y luego aparecía en la tarde cuando el sol casi se ocultaba. El Hatake sabia que durmiendo no era y que su equipo estaba en una encarnizada búsqueda de Itachi y de paso si Orochimaru se interponía en su camino, por ellos perfecto. Se preguntaba si el sello que tenia el Uchiha sobre el hombro ya había perdido su función.

-No te metas en eso, Sasuke-advirtió con el cuerpo tenso y la mirada fija en un punto del rincón tras el azabache donde vigilaba un Ambu. Desconfiaba de todos ellos para hablar de ese tema, la visita de la noche anterior lo había dejado en una alerta constante.

Podía sentir el peligro bailándoles ante el rostro y se sentía impotente al no poder siquiera detenerlo. Era alguien, podía jurar que era alguien cercano.

-Donde me meto o no, no es su asunto-

-Prefiero verlo muerto a como lo dejaste hace mil años-

Estas palabras habían tenido una bizarra semejanza a la condena en que él había sido sumido, terminantes y letales con ese toque frío que otorgaba la certeza de que serían cumplidas sin medir los esfuerzos y menos las consecuencias.

A su mente llegaron, deslizándose ,los recuerdos de manera tentativa y escurridiza como si ellos mismos temieran perturbar con las odiadas y a la vez anhelantes imágenes que el sharingan había inmortalizado en su retina para no dejarle jamás en paz y dar así por hecho de que era a su vez una bendición y una maldición el poseer la característica de su clan. Ojos rojos que parecían llorar sangre con la noche encerrada en ellos como tres lágrimas de oscuridad, mejor conocidos como tomoes o aspas.

El recuerdo siempre comenzaba con plumas blancas.

Plumas que eran desprendidas por el correr agitado de Naruto en su vuelo desesperado por darle alcance. Y luego rompía el silencio el su grito colérico y hasta cierto punto suplicante de que no se fuera otra vez.

El cosquilleo en su cuello al ser manipulado por Orochimaru le habían hecho detenerse abruptamente para tocarse la zona adolorida y maldecir entre dientes al sanin que permanecía encerrado en la katana que portaba en la cintura.

Maldijo a su Aniki por encerarlo allí y apretó furiosamente la empuñadura del arma como si así pudiese apresar el cuello del serpentino hasta verle los ojos oblicuos y amarillos al perder la vida al romperle los huesos. Fue sólo un instante…un ínfimo espacio de tiempo que cambió todo y una pluma blanca la que desencadenó lo demás.

La pluma brilló con ese reflejo azul parecido a los ojos de Naruto pero muy lejos aún de asemejar su brillo y hermosura, luego de deslizó por una lenta corriente de aíre para luego rozar su mejilla cuando el Uchiha saltó otra rama más de las tantas que ya había dejado atrás en su marcha de la aldea. El olor fue su perdición, la esencia que tocó su piel a la altura del pómulo y pareció quedarse allí impregnada entre sus poros hasta hacerle sentir el aroma a su fino olfato.

Y para rematar podía sentirlo, corriendo tras él con las blancas alas aún sin poder manejarlas correctamente y poniendo en peligro su persona arriesgándose a herirse o ser secuestrado por la secta de una afamada organización llamada Akatsuki que ya había hecho lo mismo con el Ichibi de Suna.

Pero notaba cuanto se esforzaba en darle alcance y la manera en que forzaba sus siempre delicadas alas para utilizar su elemento viento y al menos así no perderle de vista la espalda. La que una vez tuvo que darle para ir en busca de pode y la nuevamente volvía a darle pero con el objetivo de cumplir su deseo de dar muerte a Itachi. ¡¡¿ Era que el usurataonkachi no entendía que solo exterminado a su hermano podría al menos aplazar que fuesen a por él con tal de obtener el Kyuubi?!!

Con cada cazador de vampiros que asesinaba le dada una oportunidad de una nueva noche donde no tuviesen que esconder como si fuesen criminales e ir de un lugar a otro con el temor de ser descubiertos durante el día y que les dieran muerte. Temiendo por él cada amanecer que se acostaba a su lado y los delgados brazos le apresaban enrolándose entorno a su cuerpo con le miedo ha que fuese a irse…De la misma manera que hacía en esos momentos.

Pero era que ya no podía sopórtalo, apretándolo fuertemente contra sí cuando dormían, con la ansiedad que infundía el temor de despertar un día y simplemente no tenerlo entre sus brazos sólo porque unos imbeciles con ideas de grandeza y ambiciones mas allá de un juicio cabal le hubiese arrebatado de entre sus brazos mientras dormían. Y mas aún estaba arto de mirar por encima del hombro con la sensación de que su hermano le seguía para arrebatarle lo único que tenía…Porque para él Itachi estaba psicológicamente desequilibrado hasta el punto de querer quitarle todo lo que representara en su vida algo importante.

Estaba arto de huir y esconderse, de ver la mirada triste de Naruto cada vez que debían buscar un lugar oscuro y apartado donde la luz del sol ni siquiera asomara con sus brillantes rallos semejantes al cabello rubio del Uzumaki.

NO era justo el que un ser que irradiaba luz y vida fuese condenado a la noche teniendo todas las características de un día soleado y brillante como los que él había visto en su niñez y adolescencia antes de ser convertido en vampiro y guardián.
Días ardientes que rememoraba solo para el kitsune cada vez que este le preguntaba como era sentir el solo sobre la piel y los pájaros cantar, el olor de una rosa en la mañana y el del rocío al amanecer.

Estaban condenados a la noche pero eso no significaba que no podían tener algo de paz y por todos los Byujus que la obtendría aún si tuviera que caminar rumbo al sol.

-¡¡Sasuke, te lo prometí, no iras a ningún lado esta vez!!-

El hecho de no usar el tan conocido datteballo significaba que hablaba en serio a la hora de su renuncia a dejarlo ir sin oponer resistencia.

La primera vez había sido tan fácil.

Apretó los dientes y un sonido a sus espaldas le alertó de que Naruto estaba tras el a tan poca distancia que la mano que alargaba en su dirección estuvo al punto de tocar su Ahorí.

-Regresa-sus ojos habían girado con el sharingan activado para así dejarlo inconsciente pero el otro le miraba con los ojos rojos de una cólera perturbadora que antes nunca hubo la oportunidad de apreciar y no importando que su voz hubiese sido un siseo ronco y amenazante que hubiese hecho encogerse y gemir asustado a cualquier criatura, Naruto simplemente le había enfrentado con esa mirada altiva y determinada que no presagiaba la facilidad de la primera vez que le dejó inconsciente.

-¡¡No volverás a marcharte, teme esta vez si que no!!-su voz se asemejó a un gruñido animal y las uñas de sus manos crecieron como garras de una fiera al igual que las marcas de sus mejillas se hicieron mas pronunciadas y los colmillos afilados hicieron su aparición-¡¡Eres mi guardián maldita sea, no iras a ningún lado sin mí!!-su cabello largo hondeó con la violencia con que echó la orgullosa cabeza hacia adelante en pose amenazante.

-¡¡TE HE DICHO QUE REGRESES!!-nunca, nunca le había gritado y esto dejó al menor momentáneamente boquiabierto con una replica en la punta de la lengua y una expresión entre precavida y extrañada cuando ese mitad grito y mitad orden de Presencia le había crispado todo el cuerpo por el poder con que las palabras fueron dichas.

Sasuke apretó los puños, deseó poder explicarle las razones por lo que se marchaba nuevamente aún si había prometido no hacerlo. Pero no lo haría porque simplemente era un Uchiha y la más mínima muestra de sensibilidad tomada como un desperfecto que sería catalogado como debilidad y él no era débil. Y porque no lo era tenía que hallar a Itachi y eliminarlo de una vez por todas para así al menos poder mirar al frente sin la sospecha de que alguien le siguiera…debía enterrar los fantasmas del pasado y la manera de hacerlo era acabando con aquel que los había creado.

Pero en cambio se mantuvo callado y soportó el dolor agudo que le obligó a encorvarse para tomar aire. Naruto se había acercando sin renuencia o desconfianza y colocado sus manos sobre sus hombros para mirarle en busca de su dolencia.

-¡¡¿Sasuke, qué te pasa, estas herido, te duele algo?!!-

Su voz preocupada y el aroma a cerezas maduras que desprendió su aliento terminó por caldearle la sangre haciéndole crecer las uñas y los colmillos a un tamaño considerable lo mimo que su aura demoníaca que volvió el ambiente pesado y opresivo. Emitió un sonido chirriante y terrorífico que esperaba lograse que el Uzumaki se aparata asustado y encogido.

Pero como siempre que él esperaba algo del rubio como si pudiese prever sus acciones, Naruto le había apretado con suficiente presión como para marcarle las afiladas garras y sacudirlo con toda la fuerza que tenía en un vano intento por hacerle reaccionar.

Y al levantar la mirada hasta su rostro pudo ver el odio en sus ojos fieros…Pero ese odio no iba dirigido a él sino que Orochimaru era el agraciado del sentimiento tan vil que extrañamente llegaba a albergara el kitsune.

Las marcas del sello se habían desplegado por su cuello y rostro hasta tomar posesión de su ojo izquierdo y otorgarle una apariencia que asemejaba un ser mutado entre vampiro y demonio del inframundo.

-Aléjate -fueron las palabras también dichas a oídos sordos pero pronunciadas con un tono de advertencia que el rubio no se detuvo a analizar cuando le abrazó en un apretado agarre que le hizo tronar varias costillas y boquear en un intento por no inhalar su esencia y menos sentir la calidez que otorgaba su cuerpo al suyo frío y exento de calor corporal-Naruto-pronunció su nombre de manera jadeante y desesperada como un naufrago agarrándose a su ultima salvación pero él lo hacia por sus últimos vestigios de cordura.

-No te dejare, si es necesario te obligaré a cumplir tu promesa. No te iras sin mí, siempre juntos, Sasuke-

Las manos que le apretaron los delicados hombros no poseían la intención de buscar su mirada como creyó al levantar el rostro con una sonrisa feliz y brillante…Sino que una mirada fría y intensa escrutó su cara hasta el punto de ponerle los pelos de punta y la cruel mueca de su boca no pudo mas que emitir un quejido agónico de asombro.

Con nitidez casi palpable y como una maldición de una cinta rallada que se repetía una y otra vez, podía recordar como le había elevado por los hombros y atrapado su boca hasta herirle inclemente los labios y probar ese elixir carmesí que fue su perdición desde el mismo segundo en que la primera gota tocó su lengua inundó su paladar haciéndole sentir como su cuerpo se estremecía por la anticipación de beber más de esa sangre que dulce y burbujeante le despertó miles de intensas y desconocidas sensaciones en todo el cuerpo.

Sus colmillos se hundieron en la lengua inquieta que intentaba en vano despegarlo de su boca y las quejas guturales solo otorgaban euforia al saber que se estaba resistiendo…eso solo logró descontrolarlo más si se podía.

Su sangre fue una energía de vitalidad y fuerza que lo sacudió de arriba a bajo y él como todo un hambriento le agarro rudamente de la barbilla y expuso su cuello con un enérgico tirón de cabello largo que enredó entre sus uñas afiladas. Los mechones de oro fueron prisioneros de mano firme pero su yugular lo fue de su ávida y ansiosa boca de colmillos afilados y amenazantes con furia animal. Su olor, el latido de su corazón y el agitar desenfrenado de las protectoras alas blancas que intentaban herirle a fin de liberarle de su agarre… Ya todo era en vano.

No razonaba, los puñetazos que le daba el Uzumaki solo hacían regocijar su sentido animal al ver como su presa se resistía y como su energía discurría hasta su cuerpo nublándole hasta el más mínimo vestigio de sentido humano que hubiese en él.

Y quiso más, mucho mas de ese poder. Lo quería por entero y lo quería ya.

Creyó que en ese momento nació su insano y sádico gusto por escuchar los huesos tronar. Ese fue el desquiciante sonido que precedió al alarido al haberle roto las alas hasta dejárselas colgando sin utilizada alguna, las plumas del final de las alas se desprendieron y dieron comienzo a una danza mortífera y violenta donde le herían la piel como si fuesen finas navajas de plata que intentaban devolverle la razón.

Pero él no la quería.

Ya no.

Su cuerpo estremeciéndose en su apretado abrazo y los gemidos sensuales que sustituyeron a los chichillos de dolor, parecían suplicarle que le tomara allí mismo, que bebiera hasta saciarse.

Naruto arqueó la espalda y Sasuke estaba muy excitado y fuera de sí como para medir sus acciones, el deseo furioso que lo atravesaba con una fuerza jamás conocida le habían reducido le raciocinio a ese punto básico y elemental en que se perdía el discernimiento y se dejaba guiar por sus instintos.

Le desgarró la ropa con un movimiento furioso que rayaba en la ansiedad, hasta tenerlo expuesto totalmente con la piel perlada brillando con la luz de la luna y un fino hilillo de sangre descendiendo desde su cuello hasta recorrer su pecho y perderse en su ingle.

Como una estatua quebrada…él entonces quiso hacerlo, quebrarle hasta hacerle delirar con la misma locura que sentía al succionarle.

Sólo fue un instante donde tomó sus piernas y las enroló en torno a su cintura para así hundirse en él sin medir más ni tomar en cuenta su bienestar y lo que sintió, al hacerlo solo se asemejó una sensación que no hubo sentido desde su metamorfosis. Un cosquilleo, una sacudida eléctrica, como un rayo hubiese impactado en su cabeza y recorrido su cuerpo hasta la punta de los dedos.

Tenía el recuerdo vivido del agudo grito animal que le resonó los tímpanos pero no por ello se detuvo, al agarrarle con fuerza por el trasero y apretarle hasta hundirle las afiladas uñas en la tibia piel y morder con mas ansia animal y sentir como su pene era apresado como un guante asfixiante y caliente que le hizo arrodillarse con el kitsune convulsionándose contra su cuerpo. Le embistió con ímpetu y la fuerza inusitada otorgada por su propia sangre que corría por sus venas, no se contuvo cuando el aura del Uzumaki pareció brillar a su alrededor como un destello luminoso que le espoleó las ansias de seguir embistiendo sin medir la brutal fuerza que empleaba ni el sonido seco de sus caderas y menos como se hundía levemente el rubio cada vez que le empotraba contra el húmedo y sucio suelo.

Al momento de experimentar el orgasmo, despegó la boca de su cuello y echando la cabeza hacia atrás emitió un grito de éxtasis y pudo sentir como su cuerpo estuvo a punto de hacerse añicos por las tantas fuertes sensaciones y a su conciencia llegó la sospecha de haber perdido los sentidos. Ciego, sordo, mudo e inmóvil.

-Vaya, no me lo esperaba de ti, ottoto-

Esas fueron las palabras que le devolvieron de golpe a la cruda realidad de lo había hecho y fue conciente de que en un momento dado hubo salido del Uzumaki dejándolo caer sobre su pecho como un muñeco roto, vacío…muerto.

Itachi estaba allí enfrente de él mirándole sin el más mínimo rastro de expresión, es más, estaba recostado de un árbol con pose relajada y parecía estar al pendiente del estado de shock en que se encontraba Sasuke.

La desesperación se hizo presente al no percibir movimiento alguno de Naruto y el tener a su hermano a pocos pasos de distancia no ayudaba a bajar la guardia pero si para poder mirar con incredulidad y horror su obra.

No había respiración que chocara contra su piel ni latidos desembocados que le infundieran calidez y el cuerpo estaba inusitadamente frío…como un cadáver. La yugular presentaba la marca donde hubo hundido los colmillos y los finos hombros presentaban la señal de su agarre. Todo olía a sangre, sudor y sexo y eso no hizo mas que revolverle el estomago. Había ensuciado algo tan puro con sus actos, había abusado del Niño Prometido, de Naruto.

Con manos temblorosas tocó el rostro pálido y buscó la azulina mirada pero no la encontró, en cambio las largas y tupidas pestañas contenían aún cristalinas lágrimas apresadas entre ellas.

-Naruto-su voz pareció más un quejido de esperanzada agonía.

``Naruto´´su alma de niño profirió un mudo lamento y los ojos acusadores de un Sasuke de seis años le miraron como antaño mirara él a Itachi al asesinar el clan. ¿Qué hiciste? Parecía reprocharle. ¿Por qué? Si él era la razón de nuestra existencia, si él fue el único que no nos abandonó… ¿Por qué?

El azabache observaba el cuerpo desmadejado en sus brazos como quien no ve. Como quien estuviera lejos de de su cuerpo en un viaje transitorio a su conciencia.

-Deberías irte ahora que tienes tiempo, ottoto-

Sasuke le miró, siendo entonces plenamente consiente de que Itachi se había molestado en regresar sobre sus pasos solo para ver de primera mano como él mismo hacía añicos todo lo que le quedaba, con ojos desenfocados por la cólera y sintiéndose lo suficientemente poderoso como para acabar con su hermano de una vez por todas, tenía el presentimiento de que la sangre de Naruto había obrado algo extraño en él y no sabía hasta a donde llegaba su propia fuerza en esos momentos.

Pero nada importaba cuando la razón por la que luchaba estaba deshecha y rota entre sus brazos y él era el hacedor de su propia desgracia.

-¿Por qué…por qué no me detuviste?-aún en esos momentos fue un impulso que le llevó a preguntárselo, no supo si fue en un intento por hallar algo de humanidad en el que era su hermano mayor o simplemente una justificación donde pudiese ser empleado como una posibilidad para lo ocurrido. Alguna técnica bizarra empleada por del Mangekyou sharingan, debía ser eso. Tenía que serlo. Pero en el fondo la realidad golpeaba constantemente esa parte racional que aún tenían y gritaba que a voz en cuello que él era el único culpable que intentaba evadir la realidad.

-Para que vieras que aún eres débil-

Sus palabras le habían herido como afiladas agujas punzando su piel, como el oprimente corazón que en esos momentos no hacia más que dolerle dentro del pecho.

Plumas blancas bañadas en sangre cubrían el suelo, plumas con reflejos azules semejantes al azul de los ojos de Naruto. Plumas que desaparecían esfumándose en el aire con la misma facilidad con que el aura del kitsune pareció extinguirse.

Le abrazó contra su pecho con suavidad de no dañarlo más y temiendo romper los finos hombros, ocultó su rostro allí donde aún estaban marcados nítidamente sus colmillos, teniendo que sostener su cuello para que su cabeza no pendiera hacia un lado, el largo y brillante cabello se desparramó como cascada hacia un lado y el Uchiha exhaló un gruñido al sentir como las alas del Uzumaki se movían en la misma dirección que su cuerpo…pudo sentirlo entonces…allí…el pecho subiendo levemente y un latir tenue se sentía en su cuello.

``Sasuke ´´

El llamado solo otorgó mayor aflicción a su ya fría alma al percibir el anhelo que envolvía su nombre.

``Estoy aquí ´´

Le sostuvo entre sus brazos y notó como la sangre que descendía desde su entrada habían ensuciado las manos con las que le hubo sostenido al igual que las puntas de su largo cabello rubio.

`` Estoy tan cansado tteballo ´´

Los azules ojos hicieron un enorme esfuerzo por abrirse pero solo lograron posar su mirada desenfocada en una mancha negra ante su rostro.

Sasuke apretó los dientes. Naruto no había hecho alusión a lo que había pasado, parecía ni siquiera recordarlo. Miró a Itachi con cierta cólera y sospecha pero la mirada imperturbable solo hizo confirmar lo que ya sabía. No había sido ningún jenjutsu sino que el sello y solo su propio deseo animal habían tomado posesión de él hasta quitarle la razón.

``Naruto…´´

Vio como las alas blancas se removían en un vano intento por brindarle abrigo.

Alas blancas que representaban la pureza de su alma, dichas alas habían perdido muchas plumas que se deshacían al entrar en contacto con la sangre esparcida por su cuerpo o las salpicaduras del suelo.

Pudo sentir como los miembros de la alianza de los cinco clanes se acercaban siendo dirigidos por el Inozuka y entonces asumió que debía tomar una decisión en ese preciso instante.

Naruto o Itachi.

Ambos estaban allí y cada una le ofrecía una perspectiva diferente.

Con Itachi podría enfrentarse hasta que uno de los dos terminara muerto y así dar fin a ese tira y afloja en que vivían desde el casi exterminio del clan Uchiha.

Con Naruto su vida estaría llena de luminosidad aunque estuviesen condenados a la noche y la innegable e incondicional amistad, la rivalidad, el apoyo, las sonrisas y momentos de hilarante paz. Los estallidos de ira que podían estallar cualquier cosa y los de alegría que hacían iluminar todo con su aura. Y su mirada azul como el cielo y su cabello de rallos de sol, la piel canela como la tierra y la misma vitalidad que el viento.

Pero todo eso lo había perdido en el preciso instante que perdió el control.

Dejó con sumo cuidado el cuerpo en el suelo y acomodándose las ropas se puso de pie enfrentado así al asesino de su clan. Le daría muerte y después…después…

Dio un paso al frente pero una mano se asió al ruedo de su larga túnica y tiró débilmente de él en un movimiento obstinado.

``Lo prometiste…Sasuke pero…debes irte ´´

¡¡Entonces si comprendía la magnitud de lo que había hecho!!…pero aún así dolía el saber que Naruto prefería verle prófugo y exiliado a no verle jamás si moría en manos de Itachi u otro de los de los clanes que seguramente pondrían precio a su cabeza ,dolía y gratificaba a partes iguales el comprender que le separarían para siempre.

A no ser que…

El sonido de los que se acercaban era cada vez mas tangible y la certeza de que el tiempo se acababa le produjo cierta ansiedad.

Miró hacia ambos lados como si tirasen de él de las dos direcciones, Itachi parecía estar allí esperándolo con esa pose tan seria y calmada como si previera cual seria su próximo movimiento y Naruto le agarraba.
Como siempre lo había hecho, le agarró cuando pequeño para que no cayera en el odio y el silencio donde los fantasmas le perseguían volviendo arisco y frío, también lo sostuvo cuando regresó con el orgullo herido de no poder matar a su hermano y nunca le reprochó el haberle dejado inconsciente y con las ilusiones rotas bajo la lluvia. Le sostuvo en cada momento cuando el sello de Orochimaru parecía salirse de control y su aura se desplegaba intoxicante y terrorífica haciendo temer a los mayores de lo que llegase a hacer si perdía el control. Y aún es esos momentos, luego de lo que le había hecho…se negaba a soltarlo… Y prefería hacerlo con la única condición de no verle morir..No…No lo soltaba, no podía engañarse con el Uzumaki, solo dejaba que el lazo engomado se estirase lo suficiente.

Se agachó hasta tocar la mano que apresaba su capa y entrelazó ambas manos.

Por eso cuando Kusanagui atravesó el pecho de Itachi incrustándolo contra el árbol donde estaba recostado, los ojos rojos del heredero del clan parecieron contraerse de un gesto asombrado porque en ningún momento esperó el movimiento y solo su sentido de auto conservación tan hondamente inculcado en el por los años al servicio Ambu pudo inducirle a esquivar el ataque. Pero fue un mal movimiento pues Sasuke lo había previsto y fue adrede el lanzársela al lado izquierdo.

No quería matarlo a larga distancia.

Cuando los otros llegaron al lugar, Sasuke cargaba en brazos el cuerpo adormecido de Naruto y donde antes estuvo Itachi ahora permanecía una mancha de sangre y la otra parte de Kusanagui que no estaba incrustada en el árbol estaba rota en el suelo.

Si alguno de ellos hubiese puesto mas atención, la serpiente blanca de ojos amarillos que se escurrió de la empuñadura de la katana no hubiese pasado desapercibida y Orochimaru no estuviera suelto mil años después.


-Continurá-


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Are chan-Arigatou por los animos que mucho que me hacen falta.

Notas finales del capítulo:
La flor de abrojo es quella que solo vive 24 horas, luego explicaré porque Shouji la lleva donde Ino.

Lo que ocurre con el Chelo es que simplemente Naruto lo toca para desahogarse y Iruka no puede soportar ese sonido pues los asemeja a los lamentos de los muertos en la batalla con Kyubi.

La mujer que apareció era la amante del que supervisaba los examenes chunin (Recuerden que Baki lo mató porque descubrio la trama contra Konoha).

Lo contado por Gaara se refiere al pasado, lamento que la pagina se comiera las letras flash flak y terminaran por confundirse, Sai indagó acerca de el porque tanto cuidado con el rubio y Gaara se sumergió en sus recuerdos cuando supo del secuestro de Naruto.

Sai simplemente está celoso y su forma de demostrarlo será un tanto extraña y peligrará su integridad puesto que él no es lo que aparenta.

Para los que se preguntan el por qué el trauma de Naruto y el odio que deben tenerle al Uchiha, para ellos este capi.
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are-ale-ale
Chuunin
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MensajePublicado: Vie Sep 11, 2009 4:53 am    Asunto: Responder citando

wow ya no se ni que decirte
demo es que esta muy bueno q22
espero que te estes bien
y  muchos animos en tus estudios
de aca te hago muchas porras  
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yine
Sannin
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Registrado: 30 Jun 2008
Mensajes: 826



MensajePublicado: Lun Sep 28, 2009 8:35 pm    Asunto: Responder citando

o pobre mi naru-chan buuuu T^T
por  me lo haces sufrir tanto
ye en serio q buen capitulo aunq me quede trabada
en el recuerdo
pues sigue adelante !!!!  q el rollo se pone xada vez mas interesante ^w^




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